guerra en medio oriente

Irán y EE.UU. negocian en Pakistán, pero Líbano dialogará por separado con Israel

El presidente estadounidense Donald Trump amenazó con nuevos ataques a la República Islámica si fracasan las conversaciones. “Estamos llevando a cabo un rearme; estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas. Si no logramos un acuerdo, las utilizaremos”, dijo, y agregó que el estrecho de Ormuz “será reabierto bastante pronto”. Las delegaciones de ambos países se hallan en la capital paquistaní para iniciar el complejo diálogo. La presidencia del Líbano, en tanto, acordó conversaciones directas con Israel para un cese el fuego.

Rearme. Trump dijo que reabastecieron de municiones y armas a las fuerzas en Medio Oriente. Foto: afp

Islamabad, la capital paquistaní, se convirtió en una ciudad blindada donde las fuerzas especiales patrullan calles desiertas y los edificios gubernamentales se transformaron en búnkeres diplomáticos donde se juega el destino de la estabilidad global. Lo que comenzó como un ultimátum de Donald Trump y la amenaza de destruir toda “una civilización”, derivó en un diálogo de “paz bajo fuego” que tiene como mediador a Pakistán y como principales antagonistas a EE.UU. e Irán.

Las negociaciones no sólo cargan con una incertidumbre, sino también con el peso de las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump. “Estamos llevando a cabo un rearme. Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas; incluso mejores que las que utilizamos anteriormente, con las cuales los hicimos pedazos. Y si no logramos un acuerdo, las utilizaremos; y las utilizaremos de manera muy efectiva”, sostuvo este viernes en una entrevista con el New York Post.

Más tarde, ante un grupo de periodistas en Washington, afirmó: “Vamos a abrir el estrecho (de Ormuz). Creo que va a ser bastante rápido, y si no lo es, podremos acabar la tarea. Lo reabriremos bastante pronto”.

Líbano, en diálogo por separado. La República Islámica condicionó todo diálogo a que el alto el fuego se extienda también al Líbano, donde Israel sigue bombardeando bases de Hezbollah, el brazo armado iraní.

Pero Estados Unidos jugó otra carta y logró que el gobierno del Líbano se sentara a negociar directamente con los israelíes. “Se acordó celebrar la primera reunión el próximo martes en el Departamento de Estado (Washington) para debatir la declaración de un alto el fuego y la fecha de inicio de las negociaciones entre Líbano e Israel bajo los auspicios de Estados Unidos”, sostuvo la presidencia libanesa en un comunicado.

De esta manera, le quitan a la República Islámica su principal exigencia. Por eso anoche hubo protestas de seguidores de Hezbollah (el brazo armado iraní) en Beirut, contra el gobierno libanés.

Conversaciones en Islamabad. La delegación iraní llegó ayer temprano a Pakistán, encabezada por el influyente presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, una de las figuras de la nueva estructura de gobierno. También viajó el canciller, Abás Araqchi. 

“Dos de las medidas sobre las que las partes llegaron a un acuerdo aún deben aplicarse antes del inicio de las negociaciones: un alto al fuego en Líbano y el desbloqueo de los activos de Irán” por las sanciones estadounidenses, advirtió Ghalibaf. Ahora hay que ver si aceptan sentarse a negociar sin tocar la guerra en el Líbano.

Del lado estadounidense, el líder de la comitiva es el vicepresidente JD Vance, quien  afirmó que esperaba un resultado “positivo”. “Vamos a intentar mantener una negociación positiva. Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta. Si van a intentar engañarnos, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, advirtió.

Para garantizar la seguridad de los negociadores, el gobierno paquistaní implementó medidas extremas: efectivos del Ejército y los Rangers paramilitares bloquearon las rutas hacia la “Zona Roja” y el distrito gubernamental.

El proceso tiene una ventana inicial de 15 días (la duración del alto el fuego acordado el pasado martes), aunque ambas partes han sugerido que el plazo podría extenderse si hay voluntad de avanzar.

La propuesta que evitó el colapso. Según informes revelados por The Times of Israel, la supervivencia de estas negociaciones se debe estrictamente a la agilidad diplomática de Islamabad. Apenas horas antes de que expirara el plazo impuesto por la administración Trump el pasado martes, los mediadores paquistaníes lograron redactar una “propuesta puente”.

Este documento fue clave por una razón técnica: el plan original de 10 puntos presentado por Irán había sido rechazado de plano por Washington, que incluso llegó a calificarlo de “poco serio”. 

Sin embargo, Pakistán suavizó el lenguaje técnico y reformuló las exigencias iraníes manteniendo su esencia, pero eliminando las cláusulas que la Casa Blanca consideraba inaceptables para que el equipo estadounidense pudiera aceptarlo como una base válida de negociación. 

El hecho de que el presidente Trump aceptara este borrador apenas dos horas antes de su fecha límite es visto por analistas como una señal de que, pese a su retórica agresiva, Washington busca desesperadamente una salida al conflicto.

Irán publicó su propia versión de los 10 puntos exigidos en las negociaciones, que no era la propuesta de conciliación elaborada por los paquistaníes. Según fuentes diplomáticas, lo hizo por razones internas para convencer a su gente de que había persuadido a EE.UU. de que aceptara sus términos.

Los puntos que están en discusión son difíciles de resolver:  cese de hostilidades, liberación del estrecho de Ormuz, levantamiento de sanciones contra Irán, retirada gradual de fuerzas estadounidenses  en la región y la suspensión del enriquecimiento de uranio por parte de Irán. Una agenda ambiciosa y compleja.