La capitana de la selección femenina de fútbol de Irán volvió a su país: ¿su familia está bajo amenaza?
Zahra Ghanbari volverá a Teherán en las próximas horas desde Malasia. Junto a otras seis personas había solicitado refugio en territorio australiano luego de que no cantarán el himno en un partido.
Zahra Ghanbari tiene 34 años, juega al fútbol en el Bam Khatoon de Irán y sus buenos desempeños la llevaron a la selección del país persa, a transformarse en la capitana y goleadora del equipo y a ser una de las deportistas más reconocidas de Asia, a tal punto que tiene casi 54 mil seguidores en su cuenta de Instagram.
Junto a otros seis integrantes del seleccionado que habían viajado a Australia para disputar la Copa Asiática Femenina habían solicitado refugio allí tras ser tildadas de "traidoras" en su país por negarse a cantar el himno nacional. Pero este domingo, según informó la prensa iraní Ghanbari decidió revocar ese pedido de asilo y retornar a Teherán luego de pasar por Malasia. ¿Fue una decisión propia o lo hizo por amenazas a su familia?
Esa es una de las teorías acerca de la determinación que adoptó la futbolista mientras la zona está sacudida por el conflicto bélico en el que están involucradas naciones de la región y también Estados Unidos que pretenden un cambio político en Irán.
De acuerdo a información que publicó el medio Irán Internacional, su madre habría recibido amenazas de parte de los organismos de seguridad del régimen que encabeza el ayatolá Mojtaba Khamenei, entre las que está incluida la unidad de inteligencia de los denominados Guardianes de la Revolución.
Ghandari, en Australia, junto a compañeras de la selección iraní cuando pidieron asilo.
El origen del conflicto con las jugadoras comenzó cuando debieron afrontar el primer compromiso del torneo ante Corea del Sur. Todas se quedaron en silencio cuando se escuchó el himno nacional lo que se interpretó como un acto de rebelión hacia la República Islámica. Fue un conductor de la televisión estatal iraní el que las acusó de “traidoras en tiempos de guerra”, alimentando la posibilidad de que sufrieran persecución, o algo peor, si regresaban a su país.
Aunque el equipo cantó el himno iraní —una oda a la gloria de la República Islámica de Irán— en los partidos posteriores, activistas de derechos humanos advirtieron que el daño ya estaba hecho.
En total, siete integrantes de la delegación iraní que participaba en la Copa Asiática Femenina habían solicitado refugio en Australia tras ser tildadas de "traidoras" en su país por negarse a cantar el himno nacional.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, elogió la valentía de las mujeres y prometió que serían recibidas con los brazos abiertos.
Zahra Ghanbari volará en las próximas horas de Malasia a Irán, indicó la agencia de noticias IRNA.
En días anteriores, tres jugadoras y un miembro del cuerpo técnico ya habían retirado sus solicitudes de asilo y viajado a Malasia.
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