INFORME SOBRE DERECHOS HUMANOS

La ONU revela un total de 56 represores identificados en Nicaragua

Un panel de expertos independientes identificó a los funcionarios nicaragüenses involucrados en la represión iniciada en 2018. El reporte incluye a Daniel Ortega y Rosario Murillo y advierte sobre un aumento de las violencias con posibles dimensiones de género.

Daniel Ortega y Rosario Murillo Foto: AFP-Cedoc

La actualización de las investigaciones de los tres expertos independientes mandatados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para investigar las presuntas violaciones y abusos cometidos en Nicaragua desde abril de 2018 expone “posibles dimensiones de género” que se han intensificado. En total, el informe identifica a 56 funcionarios del Estado involucrados en la represión, incluidos los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, según un documento publicado en Ginebra.

Estos expertos no son funcionarios de Naciones Unidas, ni cobran sueldo, solo viáticos para ejecutar sus mandatos, y actúan según su conciencia. Presentan informes periódicos de sus actividades y comparecen en Ginebra para debatirlos públicamente en el seno del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El actual Grupo de expertos lo componen Jan Michel Simon (Presidente de Alemania), junto a Ariela Peralta Distéfano (Uruguay) y Red Brody (Húngaro)

Según los estándares de la ONU, el Grupo de Expertos con mandato para investigar lo hace desde fuera de Nicaragua. El gobierno no autoriza su entrada al país, pero existen «motivos razonables para creer que, desde abril de 2018, agentes estatales y no estatales han cometido de manera sistemática y generalizada» graves crímenes «contra un conjunto cada vez mayor de personas opositoras reales o percibidas como tales y sus familiares», constituyendo entre otros, crímenes de lesa humanidad, como asesinatos, torturas, violencia sexual y deportaciones.

En un documento de 21 páginas, figuran los detalles sobre la inmensidad horrenda de los delitos, que incluyen también encarcelaciones, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones, confiscaciones y privaciones arbitrarias de la nacionalidad, juicios injustos, expulsiones, prohibición de entrada al país, vigilancia, amenaza y acoso, y la particularidad del aumento de las violaciones transnacionales, y las persecuciones por motivos políticos.

El incremento del número de víctimas se debió inicialmente al reprimir a los manifestantes, "especialmente aquellos que desempeñaban un papel destacado, y en las personas que prestaban apoyo logístico, humanitario, jurídico o de otro tipo". El Estado "pronto amplió el número de víctimas, al apuntar a defensores de los derechos humanos, feministas, activistas, periodistas y trabajadores de los medios de comunicación, abogados, estudiantes, simpatizantes de la oposición y sandinistas disidentes, especialmente figuras y lideres de alto perfil». 

Desde el 2023, el impacto "de las víctimas se ha ampliado a sectores de la población con capacidad de movilización y convocatoria", que pudieran constituir una "amenaza para el control del Gobierno, como estudiantes universitarios, profesores y personal docente, campesinos, Pueblos Indígenas, afrodescendientes y miembros la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas", consolidando el poder "de la Sra. Murillo, debido a la incapacidad del Sr. Ortega".

Al tiempo, se han "intensificado considerablemente las violaciones dirigidas contra nicaragüenses en el extranjero. Si bien el principal blanco de los ataques han sido los mas destacados disidentes, críticos y defensores de los derechos humanos, las violaciones transnacionales han afectado a una gran diversidad de nicaragüenses, incluidos niños, en ocasiones únicamente por publicaciones en las redes sociales en las que se cuestionaba al Gobierno".      

El día en fotos

Paralelamente, "el número de nicaragüenses exiliados ha aumentado drásticamente desde el 2018. A fines de 2025, 342.045 nicaragüenses habían solicitado asilo en el extranjero y 31.387 obtuvieron la condición de refugiados…, cifras que no incluyen a los que tenían otra nacionalidad, a los que adquirieron una nueva nacionalidad durante el exilio, o legalizaron su situación migratoria a través de medidas alternativas, ni los que no habían regularizado su situación".

Managua emplea métodos "diseñados para disuadir, castigar y silenciar a los exiliados, impedir la reorganización de la oposición y socavar los refugios seguros". Intenta "eliminar la disidencia, garantizar la impunidad y afianzar su poder". Las "víctimas han visto desmoronarse sus vidas por la supresión de su identidad jurídica, el deterioro de los medios de subsistencia y el riesgo de perder el acceso al asilo y la movilidad. Los familiares que se encuentran en el país y en el exilio, incluidos los niños, también se han convertido en daños colaterales".

La privación arbitraria de la nacionalidad, ha sido otro de los instrumentos del régimen Ortega-Murillo, para reprimir opositores reales o percibidos como tales en el extranjero, y sus familiares. La ONU ha documentado "los casos de 452 nicaragüenses declarados traidores a la patria, tras procedimientos manifiestamente injustos. En 94 de estos casos, los juicios, que se celebraron, fueron en ausencia de los acusados y secretos… A varios nicaragüenses residentes en el extranjero se los privó de su nacionalidad sin haber sido notificados previamente de que hubiera ningún procedimiento en curso´".

Guerra en Medio Oriente hoy, EN VIVO: Trump asegura que "prácticamente no queda nada por atacar" en Irán

"Cuando intentaban obtener documentos oficiales, las víctimas fueron simplemente informadas por las autoridades consulares o migratorias de que no existían. Estos casos también constituyen una privación de jure de la nacionalidad, lo que significa que las víctimas, a pesar de tener pocas o ninguna prueba para demostrar la privación formal de su nacionalidad, también tienen derecho a la protección que proporcionan las normas internacionales sobre apatridia".    

"Además de la privación de jure de la nacionalidad de cientos de nicaragüenses, otros —quizás miles- han sido objeto de medidas, que los convertirán en apátridas de facto cuando no posean una segunda ciudadanía, ya que permanecen fuera de Nicaragua sin la protección ni la asistencia de su Estado de nacionalidad". Existen 2 variantes: "la prohibición de entrada en el propio país» y la "denegación de pasaportes y documentos de oficiales". En ambos procedimientos las decisiones remontan "a la Viceministra de Gobernación, en consulta con la Sra. Murillo".

Otro suplicio es «la confiscación de bienes y activos, como viviendas, vehículos, terrenos, cuentas bancarias, negocios y pensiones pertenecientes a exiliados opositores, reales o percibidos como tales, o a sus familiares». Los casos documentados por los expertos de la ONU han sido «arbitrarios y se llevaron a cabo tras juicios injustos y sin ningún procedimiento legal conocido». Así lo resolvió «el Fiscal  General y su Oficina, ejecutando ordenes judiciales o decisiones arbitrarias tomadas en consulta con la Sra. Murillo».      

La denegación «de pasaportes y documentos significa la negativa de las autoridades consulares nicaragüenses a expedir y renovar pasaportes, legalizar poderes de representación legal y realizar otras funciones, o han retrasado dichos tramites a personas consideradas «amenazas» para el gobierno y a sus familiares. La decisión de denegarlos es otra prerogativa de la Viceministra del Interior, en consulta con la Sra. Murillo, que luego se transmiten al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Ministerio del Interior, embajadas y consulados, para que las apliquen».

«Las autoridades también han intentado provocar la «muerte  civil» de nicaragüenses exiliados bloqueando el acceso a los documentos del Registro Civil Central, sobre todo partidas de nacimiento y certificados de matrimonio, o alterándolos  o eliminándolos», afectando «a sus familiares, especialmente supervisado «por el Consejo Supremo Electoral en consulta con la Viceministra del Interior y la Sra. Murillo», privando a las víctimas de su identidad jurídica»

Todo ello «impide hacer valer derechos de propiedad, obtener un pasaporte, regularizar la situación migratoria y establecer la filiación, ademas de restringir drásticamente el disfrute de otros derechos humanos», afectando «a sus familiares, especialmente a hijos y cónyuges. Las víctimas no puede acogerse a la asistencia de Nicaragua», convirtiéndose en «apátridas».

«Desde 2018 y, sobre todo, desde 2023, las autoridades han efectuado cada vez más confiscaciones de bienes y activos, como viviendas, vehículos, terrenos, cuentas bancarias, negocios  y pensiones, pertenecientes a exilados opositores, reales o percibidos como tales, o a sus familiares». Los casos fueron «arbitrarios y se llevaron a cabo tras juicios  injustos o sin ningún procedimiento legal conocido». Los perpetraron «la Fiscal General, ejecutando órdenes judiciales o decisiones arbitrarias en consulta con la Sra. Murillo», asignándolas «a instituciones estatales, y en ocasiones, a personas vinculadas al FSLN».

Entre elogios y expectativas, Milei presentó en Nueva York su apuesta económica para atraer capital

Abundan "las represalias contra familiares que se encuentran en el país … incluyendo a menores de edad y a las asociaciones de los opositores reales o supuestos, domiciliados en el exilio, como forma de castigarlos y presionarlos", puestos bajo "vigilancia, acoso, amenazas, detenciones arbitrarias, confiscación de bienes, alteración de registros civiles, denegación de pasaportes, y prohibición de salir del país", propagando «el miedo y la autocensura tanto en Nicaragua como en el extranjero», con graves "consecuencias económicas y psicológicas".

El dispositivo de acoso y derribo de opositores al gobierno, se acompaña mediante una "red transnacional de inteligencia … crucial para identificar, vigilar, y perseguir nicaragüenses exiliados… en la que participan el ejército, la policía, el servicio diplomático y actores no estatales, en particular miembros del FSLN y otras instituciones del Estado". Lo hacen "a través de una cadena de mando vertical"… proyectando "su aparato represivo en el exterior para perseguir a nicaragüenses, cuyas decisiones son tomadas por la Sra. Murillo".

Dentro de Nicaragua, persisten "graves violaciones, constatando 75 nuevos casos de desaparición forzada". Siguen siendo habituales las detenciones arbitrarias, "199 entre abril de 2025 y mediados de enero de 2026", cobrando protagonismo "personas mayores detenidas arbitrariamente". Actualmente "permanecen privados de la libertad 13 hombres y 2 mujeres entre 61 y 82 años", entre ellos "líderes indigenas", 2 coroneles retirados y 1 asesor presidencial».

"Desde abril de 2018 se han producido 6 muertes de personas privadas de libertad, 2 de las cuales fallecieron en 2025, uno disidente del sandinismo, otro asesor jurídico de la Iglesia Católica". Desde que los detuvieran hasta el momento en que sus restos fueran devueltos a sus familias, el 25 el 29 de agosto de 2025 respectivamente, "las autoridades no revelaron el paradero ni la suerte que habían corrido ninguno de los 2 hombres y no se informó a las familias".

"Entre noviembre de 2025 y mediados de enero de 2026, fueron puestos en libertad 36 presos políticos (26 hombres y 10 mujeres)… Sin fundamento jurídico", todos ellos "siguen estando sometidas a condiciones restrictivas, como vigilancia estricta, prohibición de comunicarse, y restricciones a la libertad de movimiento", conformando "un régimen de coacción y acoso continuos que ejerce un efecto intimidatorio sobre las víctimas para impedir que denuncien las violaciones que sufrieron durante su detención y que restablezcan sus redes de apoyo".

En consecuencia, el Grupo de Expertos insiste ante el gobierno de Nicaragua que "revele inmediatamente la suerte y el paradero de todas las personas desaparecidas" y que "libere incondicionalmente a todas las personas privadas arbitrariamente de la libertad, en particular personas mayores, bajo la supervisión del Comité Internacional de la Cruz Roja y reforme a fondo el sistema penitenciario de conformidad con las normas internacionales en la materia".

La armada de Macron: el portaaviones francés Charles de Gaulle se dirige a la guerra con Irán

Añade que «ponga fin inmediatamente a toda persecución por motivos políticos, lo que incluye la vigilancia, el acoso y la intimidación de opositores reales o percibidos como tales y sus familiares en Nicaragua y en el extranjero; y restablezca los derechos humanos de todas las víctimas de abusos y delitos cometidos desde abril de 2018, revocando toda la legislación y las reformas constitucionales aprobadas desde el 2018 que sean incompatibles con las obligaciones internacionales de Nicaragua», anulando «el estado de vigilancia y cree las condiciones necesarias para garantizar la separación de poderes». 

Insiste en que «lleve a cabo investigaciones con prontitud, de manera imparcial y exhaustivas de todas las denuncias de violaciones y abusos de los derechos humanos, velando por que se respete el derecho a la verdad, se enjuicie a los responsables y se conceda a las víctimas una reparación plena, y, a fin que no se repitan las violaciones, adopte medidas que, entre otros aspectos, tengan en cuenta las dimensiones de género e interseccionalidad e incorporen asistencia medica y psicosocial».

Reclama que «permita la libertad de circulación, en particular el regreso seguro de los exiliados, entre otros medios a través de la expedición de pasaportes y otros documentos», permitiendo «a los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación ejercer su profesión de forma libre e independiente en el país», poniendo «fin a la persecución de los miembros de la Iglesia Católica y otras iglesias cristianas y vele por el pleno respeto del derecho a la libertad de religión». 

Instando a que se «restablezca el estatus jurídico de las organizaciones de la sociedad civil cuyo registro fue revocado arbitrariamente, devolverles todos los bienes y propiedades confiscados y permitir que trabajen libremente en el país», exhortando al gobierno nicaragüense a que «colabore y coopere plenamente con las Naciones Unidas y los mecanismos interamericanos de derechos humanos, entre otros medios, concediéndoles acceso sin restricciones al país».