A cada comienzo de año, el Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, expone a los gobiernos, organizaciones no gubernamentales y víctimas en general, su diagnóstico sobre las perspectivas de las libertades públicas y los derechos individuales en el planeta. Su actual responsable, el abogado austriaco Volker Turk, presentó en Ginebra un balance contrastado, donde las inquietudes y acechanzas de un mundo «patas arriba», superan las buenas noticias. (*)
«La amenaza y el uso de la fuerza para resolver disputas son cada vez más frecuentes. El número de conflictos armados casi se ha duplicado desde el 2010, siendo hoy unos 60. Los ataques a civiles han aumentado casi un tercio. El mundo se está volviendo un lugar más peligroso. Nadie en su sano juicio quiere eso. El conflicto es un desierto de derechos humanos para las personas que lo viven. Debemos revertir la violencia como principio organizador», exhortó Turk.
Le resulta «desconcertante que los líderes políticos no den pasos urgentes para revertir estas tendencias. Algunos de ellos están atacando las instituciones diseñadas para mantenernos seguros: Naciones Unidas, incluyendo la Corte Internacional de Justicia; la Corte Penal Internacional; este Consejo y sus mecanismos. Ojalá pusieran su tiempo y energía en los desafíos reales, por ejemplo, la carrera armamentista nuclear que se desarrolla antes nuestros ojos».
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«Los derechos humanos y el estado de derecho basado en esos derechos evitan que los poderosos hagan lo que quieran. Rechazan la dominación y la subyugación. Representan como la gente quiere vivir. Los derechos humanos son más populares que el populismo. El derecho internacional y la cooperación operan salvavidas en tiempos de crisis. No se dejan engañar. Incluso las personas más poderosas del mundo dependen de otros y de la ley, para todo».
Se constata la presencia de «violaciones flagrantes del derecho internacional. En Sudan, sistemas de armas avanzadas se usan para destruir convoyes humanitarios», impidiendo «que la ayuda llegue a niños hambrientos. En Ucrania, los civiles han soportado semanas de temperaturas bajo cero sin electricidad, calefacción y agua mientras que Rusia destruye infraestructura vital, bombardeando ciudades enteras. En el Territorio Palestino Ocupado, Israel persigue su anexión en flagrante violación del derecho internacional y el derecho palestino a la autodeterminación».
Volker Turk estimó además que «un enfoque en conflictos individuales no puede permitir que se oscurezca el panorama general. En Myanmar, el ejército continua su campaña para suprimir el deseo de su propia gente por democracia y justicia. Hace diez años, un ataque a un hospital provocó un clamor global. Los responsables se apresuraron a explicar que habían cometido un error. Las cifras recientes muestran que ahora hay un promedio de diez ataques por día». En Sri-Lanka, el gobierno debería revocar la Ley de Prevención del Terrorismo y trabajar con la sociedad civil para asegurar que la nueva legislación cumpla con el derecho de los derechos humanos».
Valoró que «las partes en guerra intentan justificar sus acciones explotando ambigüedades en la ley, y mienten. El patrón es claro: ignorar los crímenes atroces alimenta un mayor derramamiento de sangre. El mundo no puede quedarse de brazos cruzados mientras el edificio del derecho internacional humanitario y los derechos humanos se desmantela ante nuestros ojos. Los Estados necesitan defender la universalidad, y en contra de narrativas competidoras y lealtades históricas». Hay que «analizar los hechos y aplicar los mismos estándares rigurosos a todos».
«Desde Sudan hasta la República del Congo, del Territorio Palestino ocupado, hasta Myanmar y a través del Sahel, nosotros, el ecosistema de derechos humanos estamos arrojando luz sobre la competencia por poder y recursos que impulsan el conflicto, y como se puede frenar. En Yemen, las guerras civiles prolongadas han destrozado instituciones estatales. Ha vuelto el riesgo de hambruna. Potencias regionales competidoras han alimentado la violencia». Volker Turk «condenó la detención arbitraria continuada de miles de otros yemeníes, y reclamó su liberación».
«En Etiopía, choques armados entre el ejército nacional y las fuerzas de Seguridad de Tygray han llevado a desplazamientos masivos. La implementación del Acuerdo de Paz se ha estancado, y las tensiones entre Etiopía y Eritrea» apuntan «a una escalada. El proceso de Justicia transicional está en pausa, retrasando una rendición de cuentas». Volker Turk hizo un llamado «a todas las partes a fortalecer la protección de civiles, a des-escalar y a ejercer la máxima moderación».

Respecto a «Sudan del Sur», el Alto Comisionado dijo estar «horrorizado de que los civiles estén soportando el peso de ataques militares indiscriminados por fuerzas de oposición y del Gobierno, incluyendo bombardeos aéreos, y estén siendo sometidos a la violencia sexual relacionada con el conflicto». Agregó que «en Siria su oficina verificó que civiles han sido asesinados en hostilidades entre el Gobierno y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la ciudad de Alepo y en Raqqa. La justicia transicional, y la rendición de cuentas son críticas, y el acuerdo entre el gobierno y las FDS -los kurdos de «Rojava»- necesita implementarse de manera transparente y completa».
Al cabo del cese el fuego entre Tailandia y Camboya, mediante «pasos basados en derechos humanos hacia la paz», Volker Turk manifestó inquietud por la situación en Irán, «después de que las autoridades mataran a miles en una represión letal en enero», declarando antes de los últimos bombardeos de Israel y Washington, «protestas en universidades, arrestos, prisión», sumando unos 53.000 desaparecidos en 2026, sin olvidar que en Afganistán «el sistema de segregación impuesto a las mujeres recuerda al apartheid, basado en el género en lugar de la raza».
Tomando como referencia más ampliamente, «la violencia contra las mujeres, incluyendo el feminicidio, constituyen una emergencia global. Alrededor de 50.000 mujeres y niñas en todo el mundo fueron asesinadas en 2024, la mayoría por miembros de la familia». Es creciente el número de ataques incluyendo en línea, contra mujeres en la vida pública. «Cada mujer política que conozco me dice que enfrenta misoginia constante y odio en línea», reveló Volker Turk.
Consignó que «a través de estos diferentes conflictos, necesitamos algunas acciones claras. Primero, una prohibición en la venta y transferencia de armas donde haya un riesgo de que puedan usarse para violar el derecho internacional; segundo, poner fin al discurso de odio y retórica deshumanizante. Los gobiernos y las redes sociales necesitan resolverlo. Tercero, rendición de cuentas a través de investigaciones creíbles y procesamientos, incluyendo el aumento del uso de la jurisdicción universal. Y cuarto, medidas de confianza en derechos humanos, que puedan ayudar a crear espacio político para el diálogo y la construcción de paz».
Sostuvo que «autoridades de Camerún y Uganda usaron fuerza excesiva, detuvieron a opositores políticos y críticos, e impusieron restricciones en el espacio cívico antes, durante y después de elecciones». Añadió que «Tanzania estableció una Comisión Nacional para investigar violaciones que ocurrieron en torno a las elecciones en octubre». Y agregó que «las elecciones en Guinea en diciembre pasado marcaron una transición hacia la restauración del orden constitucional», persistiendo «violaciones del espacio cívico, desapariciones forzadas y apagones digitales».
Afirmó que «en Ecuador me preocupan informes de cientos de muertes en prisión, tanto por violencia como por enfermedad. En los Estados Unidos, agentes de inmigración y otros han usado fuerza excesiva durante operaciones a gran escala contra migrantes y manifestantes pacíficos, y han disparado y matado a varias personas». De Perú, declaró estar preocupado «por los ataques a la independencia judicial y medidas que socavan la separación de poderes». Alentó a Colombia, Perú, Benín, Etiopía y Nepal a «defender los derechos humanos y salvaguardar el espacio cívico en procesos electorales próximos», dando la bienvenida a Bangladesh «por la conducta pacifica de las recientes elecciones, y la transición».
Particularmente sobre Venezuela, Volker Turk «notó la liberación de algunas personas que fueron detenidas arbitrariamente y urgió a la liberación del resto. El estado de emergencia debería revisarse para asegurar que respete el espacio cívico y los derechos humanos. La sociedad civil y grupos de víctimas deben poder participar significativamente en asuntos públicos», prometiendo una actualización del presente informe el 16 de marzo venidero.
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A su vez, el Alto Comisionado advirtió que «fuera de periodos electorales, y a través de todas las regiones, los Gobiernos están endureciendo restricciones en el espacio cívico. Las autoridades de Bielorrusia, Egipto, India, la Federación Rusa, Túnez y Turquía continúan procesando activistas de la sociedad civil bajo legislación antiterrorista. En Pakistán, abogados y defensores de derechos humanos han sido encarcelados por publicaciones cruciales en redes sociales. Sobre El Salvador, dijo estar «preocupado por el estado de emergencia de cuatro años, y el uso de juicios masivos. Esfuerzos contra el crimen organizado necesitan emprenderse con el debido proceso. También estoy perturbado por informes de altos números de muertes en custodia».
Volker Turk reclamó que China «debe detener el uso de resguardos, administrativos y de seguridad nacional vagos para suprimir el ejercicio pacífico de los derechos fundamentales. Urgió a que se liberen a todos los detenidos arbitrariamente. Deploró la falta de seguimiento de recomendaciones para proteger los derechos de los uigures y otras minorías musulmanas en Xinjiang, y de tibetanos en sus regiones. Esto incluye cuestiones laborales y libertades religiosas y culturales. Y estoy preocupado por la represión intensificada de comunidades protestantes».
Recordó que «los ataques a minorías continúan, mientras algunos estados retroceden de sus compromisos para prevenir y abordar la discriminación. Africanos y personas de ascendencia africana son sometidos a perfilamiento racial y uso excesivo de la fuerza a través de varias regiones». Volker Turk, «llamó a la rendición de cuentas completa, que es clave para combatir el racismo sistémico, en la aplicación de la ley y restaurar la confianza».
El Alto Comisionado mencionó que a «los pueblos indígenas continúan» negándoles «sus derechos a la tierra y al consentimiento libre, previo e informado en proyectos mineros. Otros grupos enfrentan discriminación basada en su trabajo, o su descendencia. … Informes muestran un aumento agudo del antisemitismo, la islamofobia y otras formas de odio religioso a través de varias regiones… Personas y organizaciones trabajan para defender los derechos LGBTIQ+, han sido atacadas en Hungría, Turquía y más allá, lo cual es una tendencia preocupante».
Volker Turk insistió en su convicción que «sin supervisión y rendición de cuentas adecuadas, las tecnologías digitales invaden privacidad, socavan procesos democráticos y plantean riesgos serios a la seguridad de nuestro niños y de nosotros mismos. Alimentan desigualdad…Estoy extremadamente preocupado por el uso de sistemas de Inteligencia Artificial (AI) en conflictos armados, para dar forma a decisiones en el campo de batalla con impacto mortal».
Exhortó finalmente a hacer frente a «la triple crisis planetaria del clima: pérdida de la biodiversidad, contaminación, y el desarrollo de nuevas tecnologías sin barreras, que tienen implicaciones profundas para los derechos humanos. Al iniciarse 2026, inundaciones afectaron a casi un millón de personas en África del Sur, mientras incendios forestales devastaron Chile. Ningún país puede resolver la crisis climática solo, pero a nivel global, el cortoplacismo reina».
Desde Ginebra, Juan Gasparini
(*) Actualización global en la 61 sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, intervención de Volker Turk, Ginebra, 27 de febrero de 2026.