Teoría conspirativa en Washington

"León XIV es el Papa de Obama": un influyente asesor de Trump denunció un complot en el Vaticano

Hal Lambert, donante clave del Partido Republicano, aseguró que la elección del Sumo Pontífice fue una maniobra orquestada por la gestión de Barack Obama para debilitar a la Casa Blanca. La acusación profundiza la fractura entre el gobierno estadounidense y la Santa Sede en medio de la crisis nuclear en Medio Oriente.

Hal Lambert. Foto: X @MAGAindex

El donante republicano y asesor financiero Hal Lambert lanzó una explosiva acusación que sacudió los cimientos de la relación entre Washington y el Vaticano. El empresario aseguró que el Papa León XIV no llegó al trono de San Pedro de forma fortuita, sino como parte de una estrategia diseñada por el "Estado profundo" vinculado a Barack Obama. Según el empresario, el pontífice estadounidense actúa como un "infiltrado" cuya misión principal es contrarrestar la agenda nacionalista de Donald Trump desde la autoridad moral de la Iglesia.

Lambert señaló que la elección del sucesor de Francisco estuvo influenciada por redes políticas del globalismo que buscaban una figura capaz de oponerse a las políticas de "América Primero". El asesor marcó que la trayectoria previa de León XIV en los Estados Unidos facilitó esta supuesta infiltración, permitiendo que la agenda de los Clinton y Obama encontrara un portavoz de peso internacional. Para el círculo íntimo del trumpismo, el Vaticano ya no opera bajo premisas religiosas, sino como un actor político coordinado por el ala progresista del Partido Demócrata.

Barack Obama, ex presidente de Estados Unidos

La teoría conspirativa ganó fuerza tras las recientes críticas del Papa hacia la estrategia militar de los Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Lambert sostuvo que las condenas de León XIV a las maniobras en el estrecho de Ormuz son intervenciones dirigidas a erosionar el liderazgo de Trump ante el electorado católico conservador. Según esta narrativa, cada llamado a la paz del pontífice es interpretado en la Casa Blanca como un ataque táctico orquestado desde las sombras del poder en Washington para aislar diplomáticamente al país.

El donante texano afirmó poseer registros que demostrarían contactos entre ex funcionarios del Departamento de Estado de la era Obama y miembros del Colegio Cardenalicio en los meses previos al cónclave. Esta supuesta coordinación buscó garantizar que el nuevo Papa tuviera una visión alineada con los acuerdos internacionales que Trump intentó desmantelar. Lambert insistió en que el financiamiento de ciertos movimientos eclesiásticos responde a grupos económicos que ven en la figura de León XIV una barrera contra el proteccionismo estadounidense.

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Finalmente, el impacto de estas declaraciones generó una ola de sospechas en los sectores más radicalizados de la derecha norteamericana, quienes ahora ven en el Papa a un adversario político directo. Mientras la Santa Sede mantuvo su gira por África y su mensaje de fraternidad, en los Estados Unidos la retórica del "Papa de Obama" se instaló como una herramienta de campaña. El escenario planteó un quiebre inédito en la diplomacia espiritual, donde la fe quedó atrapada en una guerra de espionaje y desconfianza institucional.

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El choque de poderes

Lambert justificó su denuncia al sostener que León XIV prioriza los intereses de la agenda globalista sobre la soberanía de los Estados Unidos en temas críticos como la defensa y la energía. Subrayó que la retórica sobre el desarme nuclear es "funcional" a los intereses de Teherán, lo que confirmaría la alineación del Vaticano con las políticas exteriores de la administración demócrata anterior. Para el asesor de campaña, esta es la amenaza más grande que enfrenta la gestión de Trump en el plano internacional.

La respuesta del entorno del presidente no se hizo esperar, reforzando la idea de que el Papa es un líder manipulable que no comprende la seguridad nacional. Donald Trump utilizó sus plataformas digitales para calificar al pontífice de "débil", alimentando la sospecha de que la conducción de Roma fue capturada por sus enemigos políticos internos. 

El conflicto quedó lejos de resolverse y amenazó con profundizar la polarización dentro de la comunidad católica estadounidense de cara a los próximos comicios. Lambert concluyó que el Vaticano es hoy el epicentro de una resistencia global contra el cambio de paradigma que propone Washington, situando a León XIV en el centro de un complot de inteligencia. Con el respaldo de los sectores más duros del ala conservadora, la denuncia del "Estado profundo" en la Iglesia pasó a ser un eje central del discurso soberanista estadounidense.

TC