En su programa emitido por Radio Perfil y Net TV, Marcelo Longobardi analizó el reciente bloqueo en el estrecho de Ormuz, impuesto por Estados Unidos, y calificó las tratativas previas como una puesta en escena política, indicando que el proceso fue "todo una farsa" y un "disparate", remarcando que los involucrados carecían de poder real para negociar.
Según indicó el periodista, la negociación propuesta era "completamente inviable" y sugirió que envió a J.D. Vance a propósito para deteriorar su imagen política, en medio de un contexto marcado por improvisación y contradicciones y un acuerdo que sería "inaceptable".
Bloqueo del estrecho de Ormuz, el arma geográfica de Irán, y una negociación fallida
Ayer comenzó el bloqueo que el presidente Donald Trump anunció sobre el estrecho de Ormuz. Recordamos brevemente la secuencia, aumento de la tensión, Trump anuncia que está dispuesto en horas a eliminar una civilización completa y cuando faltaban unos minutos para el comienzo de tal operación y el fin de este ultimátum que le había dado a los iraníes, Trump anunció, de manera imprevista y bastante atolondrada, una negociación, aceptando unos puntos que había planteado Irán que eran inaceptables.
Nadie seriamente de Estados Unidos va a ir a discutir semejantes temas con los iraníes, pero Trump es Trump y dijo que esos puntos eran válidos para arrancar una conversación.
Para mí fue todo una farsa. Porque ni los iraníes ni los americanos que estaban allí presentes, menos los pakistaníes mediadores, tenían el poder para resolver eventualmente el conflicto en una negociación. Era imposible.
Ni J.D. Vance, ni Jared Kushner, ni Steve Witkoff, ni el canciller ni el presidente del Parlamento iraní, estaban en condiciones de cerrar un acuerdo, mucho menos a instancias de un señor Sharif, primer ministro de Pakistán, que trabaja a las órdenes del mariscal de campo Munir, el mariscal favorito según Trump.
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Fue una farsa. Y sospecho que Trump mandó a esa farsa a J.D. Vance a propósito, para que vuelva políticamente destripado, como efectivamente sucedió, porque la política exterior, la más importante de las políticas, es una derivación de la política interior.
Hay unos conflictos entre Trump y su propio equipo, entre ellos con J.D. Vance, que lo mandó al muere, lo mandó 21 horas a discutir con estos dos iraníes desempoderados, a instancias del señor Sharif, para presentar una cosa que era completamente inviable. Los iraníes no iban a decir 'claro señor Trump, vamos a liberar Ormuz y vamos a dejar de intentar producir bombas nucleares, encantados de la vida', era un disparate.
Los iraníes descubrieron un arma geográfica, un arma que no requiere tecnología ni requiere de disparadores, lanzadores, es el estrecho de Ormuz, un arma geográfica.
Pero comenzó el bloqueo y se anunció que Estados Unidos va a atacar a todo buque iraní que desfile por Ormuz y que haya pagado un peaje de 1 o 2 millones de dólares para poder atravesar el estrecho. Quiero ver eso.
Al punto tal que un informe de Le Grand Continent que dice que pasaron nueve buques por el estrecho, de esos cinco han entrado al estrecho, y esta mañana La Vanguardia, de Barcelona, dice que esta mañana pasaron dos petroleros chinos, o por lo menos uno chino, sancionado por Estados Unidos, cruzó esta mañana a las 9:18 (hora de Irán), pasó tranquilo, y pasó otro petrolero sancionado por Estados Unidos, cuya bandera desconozco, el cual pasó vacío para cargar gasoil, aparentemente ruso.

Quiero ver si efectivamente Trump es capaz de atacar barcos que violan este bloqueo que impuso si es que el barco es chino o es ruso. Este bloqueo que anunció Trump, ¿es otro disparate? ¿es cumplible? tengo serias dudas.
Ayer Trump dijo 'nos llamaron los iraníes', argumenta que llamaron por teléfono, desesperados, para continuar las negociaciones. Le puedo tomar que están desesperados, pero también está desesperado él, acá están todos desesperados, siendo que es evidente que Trump se ha metido en un tema que, con independencia de todas las razones que asisten al mundo para acabar con la dictadura de los ayatolás, se metió en un tema muy complejo.
Ha dicho que los iraníes quieren llegar a un acuerdo a toda costa, y eso produjo que los mercados se recuperen un poco y que el petróleo tendiera a la baja.
Sigue habiendo acá un obstáculo que es el Líbano. Hoy martes hay una negociación en Washington, entre israelíes y libaneses, que estaba prevista de antes. El actual líder de Hezbolá es Naim Qassem y ayer instó al Gobierno del Líbano a no reunirse con Israel.
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El gobierno del Líbano, el gobierno oficial, no es de Hezbolá, que es un problemón para los libaneses, que tienen tomado gran parte de su territorio. El presidente del Líbano se llama Joseph Aoun, que gobierna desde hace un año y poco más. El formato de gobierno es muy raro, establece que el presidente debe ser un católico maronita, el primer ministro musulmán sunita y el presidente del Parlamento un musulmán chiita. Hay un acuerdo en el Líbano para que se reparta el poder de manera religiosa.
Hoy hay una reunión y este hombre Qassem instó a que esa reunión entre Israel y el Líbano en Washington no ocurra. El conflicto entre Hezbolá e Israel, eso es entre Irán e Israel, lleva 50 años, 46 si no me equivoco, siendo que Hezbolá nació a principios de los '80, y que no es un grupo de revoltosos, es un ejército regular que Israel ha atacado por todos lados y no han logrado derrotarlos. Hablamos de un ejército sofisticado contra un ejército paramilitar sostenido por los iraníes que ha capturado gran parte de un país y que son muy difíciles de derrotar.
Hay un obstáculo en cualquier negociación que es Hezbolá, siendo que Hezbolá no quiere dejar de atacar Israel e Israel no quiere dejar de atacar Hezbolá, y los iraníes planteaban en sus puntos que esta cuestión se interrumpa, que Israel no ataque más y eso, en principio, no va a ocurrir, por lo que esta cuestión de los acuerdos la ponemos entre paréntesis.
AS/fl