movilización armada en venezuela

Los temidos “colectivos” del chavismo dominan las calles y hablan de traición interna

Estos grupos de choque del oficialismo coparon nuevamente los lugares claves de Caracas y otras ciudades para mantener el control y evitar manifestaciones contra el gobierno de Delcy Rodríguez. “Sabemos que hubo una traición”, afirman en relación con la captura de Nicolás Maduro, aunque aún tratan de averiguar de dónde vino.

Milicias. Los integrantes de los “colectivos” se desplazan armados por las principales ciudades, intimidando a los disidentes. Foto: afp

Cuando cayeron las primeras bombas estadounidenses sobre Caracas, Jorge Suárez se despidió de su familia y partió para el combate. Es militante de uno de los llamados “colectivos”, que para algunos es el brazo armado de la revolución chavista y, para otros, los temidos grupos de represión estatal.

Fue “como un bestseller, como una cuestión de cine”, describió Suárez, de 50 años. A su alrededor hay balas de fusil, una bomba de efecto sonoro y retratos del líder socialista Hugo Chávez, el influyente ministro de Interior, Diosdado Cabello, y el prócer independentista Simón Bolívar.

Usa lentes oscuros y una gorra con la leyenda “dudar es traición”, que surgió con el despliegue militar estadounidense en el Caribe. Sostiene que el bombardeo que llevó a la captura del ahora depuesto presidente Nicolás Maduro tomó al país desprevenido y dejó un sinfín de interrogantes. 

Pero de algo no tienen dudas: “No sabemos quién, pero sabemos que hay una traición”, dice este militante de la barriada 23 de Enero, bastión histórico de la izquierda en Venezuela.

Los “colectivos” resurgieron como parte del legado de Chávez, quien gobernó antes de Maduro entre 1999 y 2013. Ellos afirman que trabajan por sus comunidades en actividades deportivas, culturales y educativas, pero dejan claro sin rodeos que su prioridad es la defensa de la Revolución Bolivariana.

Estos grupos sembraron el terror entre los manifestantes que se atrevieron a protestar contra el gobierno durante las masivas marchas de 2014, 2017 y 2019.

“Frustración”. Suárez admite que con las primeras explosiones tomaron las calles, e instalaron puntos de control, “esperando la instrucción de nuestros líderes”.

Uno de los miembros de otro colectivo, el Boina Roja, que se identifica solo como Willians, no oculta su molestia. Sostiene que quedó con “frustración, coraje y ganas de combatir” después del 3 de enero.

“Lo que no entendemos es cómo falló el sistema antiaéreo, no sabemos qué pasó con el sistema de los lanzacohetes”, insistió el militante de 43 años cuestionando la respuesta venezolana al ataque aéreo que conmocionó al mundo.

Coincide en que hubo traiciones, y “muchas”, pero no desconfían de Delcy Rodríguez, que heredó el poder y alrededor de quien los “colectivos” cierran filas.

Vicepresidenta de Maduro e hija de un dirigente histórico de la izquierda asesinado bajo custodia de los servicios de inteligencia venezolanos en 1976, Rodríguez tiene un pedigrí ideológico que respetan.

“Yo no creo que vaya a haber alguien que traicione a su padre”, señala el dirigente del colectivo Fundación 3 Raíces, Alfredo Canchica. “Puedes traicionar al pueblo, pero a tu padre no”.

Para Suárez, ver recreaciones de la incursión armada “da rabia”. EE.UU. bombardeó Caracas y otros tres estados en una operación que mató a más de cien personas, entre civiles y militares, según cifras del gobierno venezolano. No hubo bajas estadounidenses.

“¿Cómo hacemos nosotros para reaccionar en tiempo real cuando ellos tienen una tecnología más avanzada que nosotros?”, se pregunta, sin abandonar la tesis de la complicidad interna.

La traición “tuvo que venir de algo muy cercano a nuestro comandante”, insiste Canchica. “Nosotros queremos saber qué pasó ahí”, remarca.

“Fue tan perfecta (la incursión estadounidense) que no nos dimos cuenta y aún no sabemos quién nos traicionó, cómo nos traicionó, fue algo tan rápido...”, agrega.

Tras la captura de Maduro, los dos países establecieron acuerdos energéticos y estudian reanudar las relaciones rotas en 2019.

El presidente Donald Trump ha dicho que gobierna el país e incluso que controlorá las ventas de petróleo, pero los colectivos se niegan a especular sobre esa posibilidad.

“No creemos en las amenazas de que los estadounidenses van a venir, se van a sentar, nos van a sacar” el crudo, sostiene Canchica. “Aquí nos van a tener que matar”, desafía, pese a todo lo ocurrido.