La odisea de María Corina Machado para volver a Venezuela: siete intentos frustados, por aire, tierra y mar
Vuelos suspendidos a último momento, revocaciones de permisos para aterrizar y desperfectos técnicos en barcos en el momento de embarcar impiden a la Premio Nobel de la Paz regresar a su país.
La líder de la oposición venezolana María Corina Machado, laureada con el Premio Nobel de la Paz en octubre de 2025, no consigue regresar a su país, a pesar de que la situación política cambió radicalmente. Si bien el presidente Nicolás Maduro está preso en Estados Unidos desde que un comando militar estadounidense lo sacó de Caracas el 3 de enero, y la actual presidenta Delcy Rodríguez ha dicho que es libre de volver "cuando quiera", los caminos se cierran a su paso, por tierra, aire y mar. Así lo detalla un enviado del medio español ABC que acompañó a Machado en la última semana.
Según cuenta el periodista David Alandete desde Panamá, en menos de 24 horas tres itinerarios de viaje sucesivos fueron cancelados por distintos motivos: uno en barco y dos en avión, que buscaban volar hasta las islas neerlandesas de Aruba y Curaçao para desde allí continuar hasta la costa venezolana por mar. Pero la líder opositora todavía no consiguió salir del istmo centroamericano.
Exiliados regresan a Venezuela en una apertura política limitada
Las explicaciones detrás de este bloqueo invisible combinan supuestos imprevistos técnicos, rigideces administrativas y una encrucijada documental. El primer obstáculo de esta última seguidilla ocurrió en el muelle de abordaje, con Machado y su equipo ya preparados para subir a la embarcación que la llevaría a Venezuela tras dos jornadas de navegación. A último momento, la empresa encargada del transporte marítimo canceló el viaje aduciendo desperfectos técnicos.
Frente a este revés, el equipo logístico de la dirigente activó de inmediato los planes aéreos y contrató un vuelo chárter privado. La aeronave debía despegar con rumbo a Aruba, pero surgió una impugnación burocrática: las dependencias gubernamentales de la isla cuestionaron si la operación debía calificarse como un traslado privado o comercial, abriendo una cadena de exigencias regulatorias imposibles de subsanar en el corto plazo que llevaron a revocar la autorización de aterrizaje.
La comitiva gestionó un segundo avión con destino a Curaçao, e incluso contempló a Bonaire como última opción de emergencia, pero las autoridades insulares neerlandesas mantuvieron la negativa.
El historial de regresos frustrados de Machado lleva casi tres meses
Esta secuencia en Centroamérica representa el quinto, sexto y séptimo tropiezo de una odisea que comenzó hace ya casi tres meses. El periplo para retornar al suelo venezolano se ensayó por todas las fronteras concebibles. En otras ocasiones, intentó regresar a través de vuelos comerciales convencionales y vías terrestres limítrofes, y en todos los casos le impidieron embarcar.
Un caso significativo se dio el 26 de junio, cuando Machado tomó un avión privado desde Virginia, Estados Unidos, con rumbo inicial a Curaçao. En pleno vuelo, el permiso otorgado previamente por la administración de la isla fue suspendido de manera repentina, y el avión tuvo que regresar a Virginia.
Hoy hay 452 presos políticos en Venezuela
Paralelamente, la líder se enfrenta a una severa encrucijada de documentación. El poder central venezolano mantiene bloqueada la renovación de su pasaporte oficial, vencido hace nueve años. Para contrarrestar esta inhabilitación de facto que restringe su movilidad, el gobierno de Panamá decidió otorgarle un pasaporte diplomático especial fundamentado en razones estrictamente humanitarias, que funciona como un salvoconducto que le facilita cruzar fronteras de terceros países. Las autoridades panameñas aclararon que este trámite no involucra una concesión de la ciudadanía panameña ni la adjudicación de funciones dentro de su cuerpo diplomático, por lo que desmiente las versiones sobre una supuesta renuncia a su nacionalidad venezolana.
La compleja trama detrás de las dificultades para su retorno coincide con un profundo reacomodamiento en el escenario geopolítico. Mientras que la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero a manos de militares estadounidenses sugería un quiebre inmediato, el aparato estatal en Caracas quedó bajo la gestión de Delcy Rodríguez. Washington mantiene un canal de comunicación directo con Rodríguez para asegurar la estabilidad, especialmente tras los graves terremotos que azotaron al territorio venezolano recientemente. En este contexto, portavoces oficiales del Departamento de Estado estadounidense manifestaron que introducir debates políticos de alta tensión resulta contraproducente frente a las urgentes tareas de ayuda humanitaria coordinadas en la zona.
Esta postura de la Casa Blanca, orientada a priorizar la estabilización institucional y la explotación petrolera por encima de las pretensiones de la dirigencia opositora, generó un distanciamiento táctico con Machado, y dificultó todavía más que las promesas de libre retorno se traduzcan en permisos reales de vuelo. Así, tras siete travesías frustradas, la denominada "operación Ítaca" continúa aguardando una vía libre desde la otra orilla.
MB/ff
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