El destino del submarino alemán U-864, una nave de la Segunda Guerra Mundial que alberga entre 65 y 67 toneladas de mercurio frente a la isla noruega de Fedje, presenta un dilema para el Gobierno de Noruega: remover los restos implica un peligro de dispersar el metal pesado en el ecosistema del Mar del Norte, mientras que cubrirlos exige una supervisión financiera y técnica continua durante varios siglos.
En febrero de 1945, cuando el conflicto bélico se encaminaba hacia su tramo final, el U-864 zarpó desde Alemania con destino a Japón en una operación militar clasificada. La embarcación actuaba como transporte de carga estratégica, incluyendo 1.867 contenedores de mercurio para la industria de armas japonesa.
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Sin embargo, la travesía se vio truncada en aguas escandinavas. Tras interceptar y descifrar las transmisiones de radios germanas, el submarino británico HMS Venturer detectó al sumergible nazi y el 9 de febrero de 1945 le disparó un misil que provocó su destrucción y 73 muertes abordo.
En 2003, el buque KNM Tyr de la Armada de Noruega dio con la nave en el lecho marino. Las exploraciones subacuáticas confirmaron que la nave estaba seccionada en dos bloques incrustados en el sedimento y rodeados por contenedores metálicos.
El riesgo tóxico del U-864
El mercurio depositado a metros de la costa escandinava representa una amenaza ecológica permanente debido a que no se degrada con el paso del tiempo. Según datos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la bacterias en el fondo del mar convierten a este metal en metilmercurio, un compuesto tóxico que se bioacumula de forma progresiva.

En mayo de 2025, la agencia estatal Kystverket (agencia Costera Noruega) desplegó un operativo de alta tecnología que incluyó vehículos teledirigidos, cámaras 4K y escaneo acústico para elaborar un mapa tridimensional preciso del lecho y del navío.
Las tareas en junio de 2026 permitieron extraer 22 contenedores de mercurio, pero los resultados trajeron preocupación. Las autoridades noruegas confirmaron a la cadena pública NRK que aproximadamente el 80% de los recipientes recuperados presentaban fisuras o daños graves.
El directo de preparación ambiental de Kystverket, Hans Petter Mortensholm, calificó el balance del procedimiento como "agridulce" en declaraciones recogidas por el diario Bergens Tidende. Aunque se logró retirar del océano una masa considerable del tóxico, las maniobras dieron cuenta que la fragilidad estructural del U-864 es sustancialmente peor de los estimado originalmente.
Ante el evidente riesgo de que un drenaje masivo empeore las condiciones del ecosistema local, Kystverket elevó una recomendación formal el 28 de agosto al Ministerio de Comercio y Pesca de Noruega para proceder al sellado permanente del submarino.
La propuesta consiste en enterrar la embarcación bajo la arena y piedras con el objetivo de aislar el mercurio del contacto con el agua. Sin embargo, esta opción conlleva costos de cientos de millones de coronas (moneda de Noruega) vinculados al monitoreo y mantenimiento de la estructura que deberán sostener las futuras generaciones.
BGD/ML