La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) continúa en Buenos Aires con la tercera revisión del programa acordado con la Argentina, mientras vuelve a ponerse bajo análisis el peso que puede tener Estados Unidos en la relación financiera del Gobierno con los organismos internacionales. La revisión comenzó esta semana y contempla el cumplimiento de las metas fiscales, de reservas y otros compromisos establecidos en el acuerdo vigente.
“Está la misión técnica acá, todavía no terminó”, explicó la periodista de Economía Eugenia Muzzio en +Perfil. Según señaló, este tipo de visitas no se limita al contacto con el equipo económico, sino que también incluye reuniones con distintos actores para evaluar el escenario económico, político y social.
El FMI vuelve a revisar el programa argentino
“Está la misión técnica acá, todavía no terminó”, remarcó Muzzio sobre la delegación encabezada por Joyce Wong, que inició sus reuniones el 21 de septiembre. La tercera revisión estaba prevista en la documentación del propio Fondo para septiembre de 2026 y toma como referencia, entre otras variables, las metas cuantitativas fijadas para fines de junio.
“El Fondo se reúne también con representantes de la oposición y con organizaciones sindicales”, explicó Muzzio al describir la dinámica de estas misiones. El actual programa corresponde a un acuerdo de Facilidades Extendidas aprobado en abril de 2025 por US$20.000 millones, mientras que la segunda revisión, completada en mayo de 2026, habilitó otro desembolso cercano a US$1.000 millones y llevó los giros acumulados a unos US$15.800 millones.
El peso de Estados Unidos dentro del Fondo
“Es explícito el apoyo de Donald Trump a Javier Milei”, afirmó Muzzio al introducir una de las variables políticas que rodean la discusión. Estados Unidos posee actualmente el 16,49% del poder de voto del FMI, la mayor participación individual dentro del organismo, aunque las decisiones sobre las revisiones son adoptadas por el Directorio Ejecutivo y no dependen unilateralmente de Washington.
“Es explícito el apoyo de Donald Trump a Javier Milei”, insistió la periodista al mencionar también al secretario del Tesoro, Scott Bessent. A comienzos de septiembre, Bessent volvió a destacar públicamente a la Argentina al defender el uso del poder financiero estadounidense como herramienta de política exterior y sostuvo que el gobierno de Milei aplicaba, según su evaluación, políticas económicas sólidas.
Dos instrumentos financieros diferentes
“Si de repente, por eso digo la revalidación de estos 20.000 millones”, planteó Muzzio al preguntarse por la continuidad del respaldo. En este punto conviene distinguir dos instrumentos: por un lado, el programa EFF del FMI, aprobado originalmente por US$20.000 millones; por otro, el acuerdo de estabilización cambiaria por hasta US$20.000 millones que el Banco Central argentino firmó con el Tesoro estadounidense en octubre de 2025.
“En términos de geopolítica los tiene Luis Caputo si los tiene que volver a usar; en términos de la conveniencia de Trump, es una incógnita”, sostuvo Muzzio. El antecedente estadounidense resulta relevante porque Bessent volvió a presentar en septiembre a la Argentina como un ejemplo de la utilización de herramientas financieras de Washington para respaldar aliados en el hemisferio occidental.
La incertidumbre política en Washington
“En términos de la conveniencia de Trump, es una incógnita”, afirmó Muzzio al señalar que el interrogante no pasa solamente por las condiciones económicas de la Argentina, sino también por la evolución de la política estadounidense. Esa dimensión debe diferenciarse de la evaluación técnica del Fondo, que en su segunda revisión destacó avances del programa pero también mantuvo como prioridades la acumulación de reservas, la reducción de riesgos financieros y la preservación del ancla fiscal.
“Y es una incógnita, como siempre es Trump”, resumió Fernando Meaños al cierre del intercambio. La tercera revisión continúa en curso y cualquier decisión sobre nuevos desembolsos deberá atravesar primero la evaluación del staff y posteriormente la consideración del Directorio Ejecutivo del FMI.