LUEGO DE HABLAR CON LULA DA SILVA

Petro se comprometió a una transición presidencial pacífica

Denuncia fraude. El presidente no reconoce la derrota. Foto: cedoc

El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, se comprometió este jueves e iniciar una “transición pacífica” y abandonar la presidencia el 7 de agosto para que su sucesor, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, asuma al día siguiente.

Petro, primer presidente de izquierda en la historia del país cuestionó la victoria obtenida por el empresario, al señalar que los votos del exterior fueron mal contabilizados y que su partido presentaría una demanda de nulidad. Además había convocado a protestas para el 20 de julio, antes de la asunción del presidente electo. 

Esto derivó en una denuncia de “intento de “golpe de Estado” por parte de De la Espriella quien rompió la cooperación con el gobierno saliente para concretar la transición del mandato.

Ante esta situación el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, publicó en sus redes sociales que había mantenido una comunicación telefónica con su par colombiano y que este le reafirmó su “compromiso con la democracia y una transición pacífica en el país”. 

El mensaje fue compartido por Petro en X y replicado por la Presidencia colombiana que además informó que se abordaron otros temas durante la comunicación.

“Los mandatarios abordaron temas relacionados con la política regional, la agenda de trabajo conjunta que vienen desarrollando ambos países, así como asuntos de ciberseguridad e inteligencia artificial”, aseguró el comunicado.

“El presidente de Brasil agradeció al de Colombia por la amistad y por la cooperación con Brasil y el pueblo brasileño”, aseguraron desde Planalto.

Abelardo de la Espriella fue consagrado presidente de Colombia en la segunda vuelta del 21 de junio con 12.960.166 de votos frente al candidato del Pacto Histórico liderado por Iván Cepeda.

Desde ese día, Petro se negó a reconocer al vencedor aludiendo fraude, postura que mantiene, aunque la llamada de Lula, logró el compromiso de una transición ordenada que ya está en manos de la Contraloría colombiana.