en horas vuelven a estar operativos

Revelan que hay una recuperación relámpago de los silos y búnkeres de misiles subterráneos atacados

Arsenal. Misiles iraníes almacenados en silos subterráneos que se hallan a una profundidad de 500 metros. Foto: cedoc

Los servicios de inteligencia estadounidense elevaron un informe a la administración de Donald Trump donde revelaron que, después de cada bombardeo de EE.UU. e Israel, las fuerzas iraníes restauran rápidamente los silos subterráneos y búnkeres de misiles, volviéndolos operativos en cuestión de horas.

Equipos de ingeniería de la Guardia Revolucionaria (IRGC) utilizan maquinaria pesada y excavadoras para despejar los escombros de las entradas de los silos apenas unas horas después de haber sido impactados por bombas de precisión.

Esta táctica de “desentierro” permite que posiciones que el comando central estadounidense consideraba “neutralizadas” vuelvan a estar en servicio para lanzar proyectiles en un ciclo de tiempo extremadamente corto.

A pesar de que el Pentágono informa haber atacado más de 11.000 objetivos durante las últimas cinco semanas de operaciones, la comunidad de inteligencia de EE. UU. mantiene serias dudas sobre la degradación real del programa de misiles de Teherán: se estima que aproximadamente el “50% de las lanzadoras de misiles balísticos” de Irán siguen intactos. 

Por otro lado, las fuerzas iraníes desplegaron una red masiva de señuelos y maquetas que simulan bases misilísticas, lo que llevó a las fuerzas aliadas a malgastar munición de alto costo en objetivos falsos.

El informe señala que gran parte del equipo móvil ha sido trasladado a cuevas profundas y túneles reforzados que son prácticamente inmunes a los ataques aéreos convencionales.

La inteligencia de EE. UU. confirmó que Irán no solo utiliza los silos para lanzar, sino como fábricas subterráneas. Esto significa que, mientras las excavadoras despejan las entradas bombardeadas en la superficie, en los niveles inferiores se continúa el ensamblaje de nuevos drones y el mantenimiento de misiles, creando un ciclo de regeneración que desafía la lógica de una campaña aérea tradicional.

“No estamos ante un enemigo que espera a ser reconstruido tras la guerra; están reconstruyendo la guerra mientras la pelean, usando la tierra misma como su escudo más efectivo”, declaró un analista del Pentágono.

Irán está disparando actualmente entre 15 y 30 misiles balísticos y un centenar de drones diarios hacia Israel, una cifra significativamente menor a su capacidad máxima, lo que indica que están guardando su “arsenal de reserva” en los búnkeres que desentierran continuamente bajo el fuego aliado.

Arsenal. Irán posee el arsenal de misiles balísticos más grande de Medio Oriente. A pesar de los bombardeos, la inteligencia estadounidense subraya que la arquitectura de “ciudades de misiles” (redes de túneles a más de 500 metros de profundidad) ha mantenido operativos varios tiipos de proyectiles.

Entre los que más se destacan figuran los “misiles Hipersónicos Fattah-1 y Fattah-2, con una capacidad de maniobra a altas velocidades; los misiles de Combustible Sólido Sejjil y Kheibar Shekan, difíciles de neutralizar, y los misiles de alcance estratégico que pueden llegar a 2.000 km, con los cuales Teherán tiene bajo su alcance no solo a Israel, sino también bases estadounidenses en el Golfo y nodos energéticos críticos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

A esto hay que agregarle los drones suicidas de la familia Shahed.