Crisis en Bolivia

Rodrigo Paz acorralado: marchas y violentos choques en La Paz exigen la renuncia del presidente

Pese a las medidas anunciadas por el mandatario para calmar el tenso clima, mineros y campesinos chocaron con la policía en el centro de la capital boliviana. Hay desabastecimiento, bloqueos de rutas y fuertes críticas por la política económica y la distribución de "gasolina sucia".

Protestas en Bolivia Foto: Xinhua

Aunque el presidente boliviano, Rodrigo Paz, anunció una reducción del 50% de su salario y el de sus ministros para calmar las protestas que ya llevan 25 días consecutivos, manifestantes y fuerzas de seguridad protagonizaron este lunes violentos enfrentamientos en el centro de La Paz, en el marco de una masiva marcha que exigió la renuncia del mandatario.

La jornada, derivó en una auténtica batalla campal en las inmediaciones de la Plaza Murillo y el Parlamento, donde sindicatos de mineros, campesinos y trabajadores intentaron romper los cercos policiales utilizando palos, piedras, petardos y cilindros recortados de dinamita. La policía antimotines repelió los ataques con gases lacrimógenos y operativos en motocicletas, registrándose al menos una decena de detenidos y escenas de caos que paralizaron la sede de Gobierno.

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La crisis en Bolivia, que ya entró en su cuarta semana, mantiene al mandatario centroderechista en una posición sumamente delicada a solo seis meses de haber asumido el poder.

Las protestas, lideradas en gran parte por la poderosa Central Obrera Boliviana (COB), rechazan la política económica de corte liberal del gobierno, exigen aumentos salariales y denuncian la distribución estatal de gasolina de mala calidad que destruyó los motores de miles de vehículos de transporte público.

Pese a que la columna de manifestantes partió a las 9 de la mañana desde la vecina ciudad de El Alto con banderas bolivianas y la Wiphala en lo que parecía una marcha pacífica, la violencia se desató al intentar ingresar a la plaza de armas, repitiendo el alarmante escenario de la semana pasada.

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Bloqueos de rutas y alarmante desabastecimiento

El impacto de las movilizaciones y los más de 50 cortes de rutas activos en distintos puntos del territorio boliviano están estrangulando la economía y el abastecimiento de las principales ciudades.

La Paz sufre una severa escasez de combustibles, visible en las kilométricas filas en estaciones de servicio que, en muchos casos, permanecen cerradas por falta de stock. Aunque el oxígeno medicinal para los hospitales y algunos alimentos comenzaron a ingresar de forma controlada tras el fracaso de un operativo militar y policial el pasado sábado para liberar las rutas, el transporte es escaso y los precios de productos básicos como el pollo, la carne, los huevos y vegetales se han disparado.

La jornada de violencia dejó al menos una decena de detenidos y profundizó la crisis del gobierno boliviano.

Esta situación generó un profundo malestar y hartazgo en la población civil, que padece el desabastecimiento como "escudo" de las protestas. Mientras los sectores más combativos —los mismos que bloquean el paso de camiones desde principios de mayo— advierten que no cederán en su pedido de dimisión, desde la derecha política le exigen al presidente Rodrigo Paz que decrete el estado de excepción, una medida que el Poder Ejecutivo rechaza implementar por temor a radicalizar aún más los conflictos en las calles.

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El llamado al diálogo de Rodrigo Paz y un futuro incierto

A primera hora del lunes, durante un acto oficial en Sucre por la celebración del 25 de Mayo, el presidente Rodrigo Paz intentó tender puentes hacia los sectores más moderados luego de un fin de semana de herméticas reuniones mediadas por la Iglesia Católica. "Bolivia no necesita el conflicto. Hemos apostado por el diálogo por más de 11 días", afirmó el jefe de Estado, aunque marcó límites estrictos: "No voy a dialogar con los que no dialogan. No bajo la presión del hambre de los ciudadanos o la falta de combustible y medicina". Sus declaraciones se dieron pocas horas antes de que la violencia volviera a apoderarse de las calles de la capital.

"Este gobierno ha cometido muchas fallas desde que asumió. La gente se aguantó la quita de los subsidios y el aumento de precios a más del doble, pero la venta de gasolina sucia fue terrible", señaló el sociólogo y analista político Ricardo Paz Ballivian.

Según el especialista, las demandas legítimas de los trabajadores se mezclaron con sectores políticos sediciosos con alta capacidad de violencia, lo que anticipa un escenario donde el gobierno se verá obligado a realizar severas concesiones, saliendo fuertemente debilitado de esta encrucijada.

 

MEG / EM