Estrategia internacional

Trump y Milei: el plan para desprestigiar las elecciones brasileñas de octubre

La cercanía entre los líderes de Estados Unidos y Argentina volvió a quedar expuesta en medio de las tensiones por los comicios brasileños, con cuestionamientos al sistema electoral y movimientos diplomáticos que generaron preocupación en el gobierno de Lula da Silva.

Javier Milei y Donald Trump, durante un encuentro que evidenció su alineamiento político internacional Foto: Archivo

(SAN PABLO).- La misión de Javier Milei del sábado pasado en San Pablo no fue un episodio internacional aislado. El discurso agresivo contra el presidente Lula da Silva, que produjo reacciones adversas en Brasil y en Argentina, fue en realidad un hecho más en el contexto de una serie de embestidas de la Administración Trump. Poco antes de la visita del mandatario argentino, el Departamento de Estado americano decidió enviar a dos oficiales, Riley Barnes, secretario asistente y su adjunto Samuel Samson, para investigar el sistema electoral de Brasil, cuando faltan dos meses para las elecciones presidenciales brasileñas de octubre.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil

La gira de estos funcionarios, que pertenecen a la órbita del secretario de Estado Marco Rubio, estaba programada para la última semana, justo después de un encuentro protagonizado por Flavio Bolsonaro, el candidato de ultraderecha, con 42 embajadores, el 21 de julio en Brasilia. En esa cita el senador cuestionó la legitimidad del sistema electrónico de votación, tal como hizo su padre Jair Bolsonaro durante los comicios de 2022; y mencionó, al respecto, informes de la empresa Smartmatic sobre supuestas fragilidades ante acciones de hackers. Durante la entrevista con los representantes de 41 países, les pidió que enviaran la mayor cantidad posible de observadores electorales, para acompañar los comicios.

El pedido de Estados Unidos de visas para los funcionarios de Rubio tenía como objetivo discutir “la libertad de expresión” en las próximas elecciones brasileñas. Pero en el Palacio del Planalto, las autoridades brasileñas intuyeron que el fin era otro: provocar “desorden” en el proceso electoral. En consecuencia, Itamaraty resolvió negarles la visa. Pero el aborto de ese proyecto de Washington no quedó por ahí. Apenas unos días después, durante la convención del Partido Liberal que consagró oficialmente a Flavio como presidenciable, el mensaje de Javier Milei insistió en ese punto: puso en escena la eventualidad del fraude electoral que puede ocurrir en los comicios de octubre.

Flavio Bolsonaro, senador brasileño y candidato presidencial de la ultraderecha

La arremetida de Milei contra el gobierno brasileño tuvo una fuerte repercusión; pero más impactante que la celebración de su discurso, por parte de la extrema derecha, fue la reacción negativa, tanto entre el público brasileño como el argentino.

Claro que el relativo fracaso de estas dos “intervenciones foráneas” no desilusionó a la Casa Blanca. Cuentan con otros medios para perjudicar al gobierno de Lula y provocar entonces un vuelco de los votantes a favor del bolsonarismo. Esta semana Donald Trump aumentó la apuesta a favor del “Hijo 01 de Jair Bolsonaro” —como llaman al senador Flavio Bolsonaro en Brasil—. Esta vez la invectiva se centró en el campo económico: decidió prorrogar la medida de “emergencia nacional” para gravar con un arancel adicional más pesado los productos brasileños, dentro del mismo régimen en que se encuentran decenas de países.

En verdad, la medida apunta más al efecto político que a la realidad económica: la Corte Suprema había decidido, a fines del año pasado, que Trump no puede usar esa ley de emergencia para trabar el comercio externo mediante aumento de aranceles.

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Como ya lo había advertido el presidente Lula da Silva, en un discurso del 20 de julio, en octubre no tendrá solo un adversario: tendrá que enfrentar la coalición internacional que incluye a la gran potencia americana y sus naciones alineadas en Sudamérica.

Pero, ¿esas manipulaciones serán capaces de influir pesadamente sobre el ciudadano brasileño? Los politólogos brasileños juzgan que EE.UU. “entró por su propia cuenta en este embate electoral” al abrir las puertas para el segundo hijo del ex jefe de Estado Jair Bolsonaro, el exdiputado Eduardo Bolsonaro, que ya tiene la residencia estadounidense. Fue este político quien promovió el cierre del mercado americano para una buena cantidad de exportaciones desde Brasil, como herramienta de influencia electoral.

Según Livio Ribeiro, investigador del Instituto de Economía de la Fundación Getulio Vargas, son bajos los efectos que tendrán tales resoluciones. Recordó que el año pasado, pese al aumento de los aranceles americanos para Brasil, dio lugar a más negocios con China y con la Unión Europea. Como consecuencia, las exportaciones brasileñas lograron un récord en el primer semestre de este año.