La participación del presidente Javier Milei en el lanzamiento de la campaña presidencial de Flávio Bolsonaro abrió una fuerte controversia política y diplomática en Brasil, donde distintos sectores cuestionaron la presencia de un jefe de Estado extranjero en plena carrera electoral. En ese marco, Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), entrevistó al exgobernador del estado de São Paulo, João Doria, para conocer su mirada sobre el episodio y el clima político que atraviesa el país.
Además de referirse al viaje de Milei, Doria, quien mantiene una posición crítica tanto del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva como de los liderazgos más extremos de la derecha brasileña, analizó el impacto de la polarización en Brasil, la relación con Estados Unidos y el papel que, a su juicio, debe desempeñar la diplomacia frente a los conflictos políticos e internacionales.
João Doria es un empresario, comunicador y dirigente político brasileño. Fue alcalde de la ciudad de São Paulo entre 2017 y 2018 y luego gobernador del estado de São Paulo entre 2019 y 2022, donde impulsó una agenda de gestión orientada a la inversión y a la modernización del Estado.
—Además, João Doria, amigo de la Argentina y amigo de todos los países hispanoparlantes. Vivió su padre en ellos, una parte él también. João, un placer, un gusto volver a hablar con vos después de tanto tiempo y fundamentalmente queríamos tu opinión porque el escándalo diplomático que se generó con la visita de nuestro presidente a Brasil tuvo como punto de inicio la invitación de quien te continuó como gobernador de São Paulo, Tarcísio, que además lo condecoró y estaba ahí presente en el discurso de lanzamiento de la campaña presidencial de Flávio Bolsonaro. Así que tu opinión es doblemente importante. Pocas personas tienen las credenciales de conocer tanto a Argentina y a Sudamérica hispanoparlante, y ser el gobernador presidente de Tarcísio allí en São Paulo. Así que te escuchamos con enorme atención.
—Gracias por la invitación, gracias a todos. Una situación inédita. Jamás vimos a un presidente de otro país haciendo una incursión política en el período electoral en Brasil. Jamás hubo una situación como esta. No se trata aquí de evaluar al presidente Milei, ni siquiera por ser presidente de una nación hermana como es Argentina. Pero la situación era una situación condenable. No se puede imaginar un presidente de otro país yendo al país donde hay un proceso electoral en curso para manifestar su apoyo presencial a una candidatura. Tú sabes bien la posición crítica que tengo en relación al Gobierno del presidente Lula. Pero aquí no está el análisis de la posición del presidente Lula. Está la visita inadecuada, inoportuna y condenable de un presidente de otra nación para interferir en el proceso electoral en Brasil. No fue un gesto, una actitud buena del presidente argentino. Sé que a él no le gusta Lula. Lula no gusta del presidente Milei. El presidente Milei tiene una relación ideológica muy próxima, muy cercana al expresidente Bolsonaro, pero no hay justificativa para diplomáticamente amparar o justificar la visita hecha acá por el presidente Milei en los días pasados.
—João, respecto de la propia participación de Tarcísio, el gobernador de São Paulo, la invitación, la condecoración y los aplausos que le daba en el momento que Milei decía lo que decía. ¿Cuál es tu opinión?
—Bueno, Jorge, yo prefiero no emitir opinión. Tú me vas a comprender que Tarcísio sucede a mi Gobierno como gobernador de São Paulo. Yo tengo siempre mucho respeto por aquellos que disputaron elecciones y ganaron la elección. Yo no participé, pero tengo siempre mucho cuidado en tratar a aquellos que me sucedieron, sea como alcalde de la ciudad de São Paulo, sea como gobernador de São Paulo. Pero la condecoración, la medalla, la condecoración de Ipiranga tiene un principio básico, que es apenas para personas que efectivamente realizaron trabajos y acciones por el estado de São Paulo. No me parece que en este caso hayan prevalecido estas razones, sino una razón de orden político. Pero prefiero no hacer comentarios, si me permites.
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—João vos ya marcaste, y además he conocido por nuestra audiencia en entrevistas anteriores, tu posición crítica de Lula. Al mismo tiempo celebraste que priorizaba la diplomacia comercial para evitar fricciones externas. Acabamos de hablar de Argentina. Y en el caso de Trump, Estados Unidos, los aranceles, ¿cómo te parece que se está desenvolviendo la relación de Brasil con los Estados Unidos y hasta qué punto algo parecido a lo de Milei, de otras formas, hace Estados Unidos entrometiéndose en las elecciones de tu país?
—Ah, buena pregunta. Vamos a responder en partes. Primero, un equívoco del gobierno Trump de practicar nuevos impuestos, tarifas contra países, sean Brasil, países latinoamericanos, sean países europeos u otros, no hay justificativa técnica para esto. Es una decisión política del presidente Trump, a quien yo también tengo críticas por su visión extrema, bélica y no una visión democrática cuidadosa, como siempre hubo en los gobiernos americanos, con excepción del período de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en el pasado. No es la América que yo estudié. Yo estudié en los Estados Unidos, en Washington, en la Universidad Católica, en Georgetown University. Este no era el Estados Unidos que yo aprendí a mirar en mi vida. Una visión muy cerrada, extrema derecha y además muy bélica. Precisamos en el mundo de paz, de diálogo, de diplomacia, de entendimientos entre las personas.
Entonces, primer punto: una crítica a las medidas de desventaja del presidente Trump, sea al Brasil, sea a los demás países donde se aplica esta medida. Dos, siempre defendí en toda mi vida, Jorge, el diálogo. La mejor forma de tener paz, equilibrio y entendimiento es dialogando. No es desafiando, no es confrontando, no es peleando que se consigue esto, sino con el diálogo. La diplomacia brasileña tiene un histórico muy bueno. El Itamaraty, como decimos nosotros acá, siempre marchó muy bien y siempre trabajó con el diálogo. Gracias a esta posición del Itamaraty, de la diplomacia brasileña, en este momento no hubo una reacción política ideológica del presidente Lula como me gustaría que él hiciera en relación al presidente Trump. Son dos extremistas: uno de extrema derecha y otro de extrema izquierda. Pero la diplomacia brasileña convenció al presidente Lula para mantenerse más alejado de la pelea, tratar más con la diplomacia brasileña y la diplomacia americana. Aunque hay una injusticia flagrante al Brasil, es mejor trabajar con el diálogo y con la diplomacia que con la pelea.
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—Vos sos de la generación de la política que entendía que la política implica consensos, respeto y acuerdos. Podría decir que, para explicarle a los argentinos, tu posición es una posición de centro. Fuiste crítico tanto de un extremo como el otro, recién lo acabás de marcar entre Trump y Lula. Brasil polarizado va a llegar a un balotaje en el que, como brasileño, te vas a encontrar a votar o por Lula o por Bolsonaro. En esa situación, ¿por quién votarías?
—A ninguno de los dos, Jorge. Tengo que tener coherencia con mi vida. Mi vida como ciudadano brasileño, como alguien que ama su país y alguien que siempre en mi vida política practicó la visión del centro, del diálogo, del respeto por las posiciones más de derecha, del respeto por las posiciones más de izquierda, siempre con diálogo, siempre con la búsqueda del consenso o de la mayoría, pero jamás por imposiciones ideológicas. Igual los que son extremistas de derecha y los que son extremistas de izquierda. Solo cambia el color de la camisa, pero las actitudes son iguales: imperativas, duras, que no aceptan el diálogo, que no aceptan el contradictorio, que no aceptan críticas. Quien los critica son adversarios y deben ser tratados como enemigos, y no como personas que por el diálogo y posiciones contradictorias quieren constribuir para el desarrollo económico e institucional de un país. Brasil está mal por la circunstancia de mantener esta situación actual, con Flávio Bolsonaro, que representa la extrema derecha en Brasil, y el presidente Lula, que representa la extrema izquierda del país.
En este momento no tenemos una opción de centro democrático social, aunque tenemos una candidatura que es la de Ronaldo Caiado, que es el exgobernador de Goiás, donde ha hecho un buen Gobierno. Es una persona senior, capacitada, preparada, que tiene equilibrio, que sabe escuchar a la derecha y a la izquierda. Pero en este momento no tiene una buena posición en las encuestas electorales en Brasil ¿Puede cambiar? Puede. Las elecciones acá son en octubre, en dos turnos, probablemente en dos turnos o ciertamente en dos turnos. Quizá más adelante podríamos tener la situación de Ronaldo Caiado con una posición mejor. Y hay también Romeu Zema, el exgobernador de Minas Gerais. Buena persona, los conozco bien a Zema y a Caiado. También una persona de centro, una visión de centroderecha, pero una posición de mucho equilibrio. Hay que ver lo que va a suceder más adelante. Pero si mantenemos la situación de una candidatura de extrema derecha y una candidatura de extrema izquierda, yo prefiero no hacer mi voto y mantener mi coherencia política y de ciudadanía.
—João Doria, muchas gracias por compartir tus opiniones con nosotros. Espero verte en octubre cuando vayamos a cubrir la segunda vuelta y más aún recibirte en Buenos Aires pronto. Muchísimas gracias.
—Muchas gracias a ustedes por la oportunidad. Quiero registrar lo que tú hablaste en el principio de la entrevista. Mi cariño y mi admiración por Argentina, donde tengo muchos amigos. Incluso es un país que hace parte de mi vida. Mi papá, cuando volvió de su período de dictadura militar en Brasil en los años 60, fue a vivir a Mendoza, Argentina, por dos años. Y los argentinos acogieron, aceptaron el tiempo de mi papá en su país. Por tanto, tengo la memoria y el corazón con Argentina también. Un gran abrazo.
—Muchísimas gracias.
—Gracias.
LMM