POLITICA
TRAS LOS INULTOS DE MILEI

El canciller de Brasil cruzó a Milei por sus dichos sobre Lula y se agudiza el conflicto bilateral

El canciller brasileño Mauro Vieira cuestionó duramente la visita privada de Javier Milei a Brasil para un acto partidario. Vieira sostuvo que las críticas del mandatario argentino "representan una injerencia inaceptable y un ataque no solo a Lula da Silva y la Justicia, sino a la democracia y al pueblo de Brasil".

El canciller Brasil, Mauro Vieira
El canciller Brasil, Mauro Vieira | AFP

El canciller brasileño Mauro Vieira cuestionó la visita de Javier Milei a Brasil para respaldar la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro. Sostuvo que las críticas del mandatario argentino "representan una injerencia inaceptable y un ataque no solo a Lula da Silva y la Justicia, sino a la democracia y al pueblo de Brasil", luego de que el mandatario argentino también insultara al juez de la Tribunal Supremo, Alexandre de Moraes, quien llevó a cabo el proceso que culminó con la condena del expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpismo.

La reacción del gobierno brasileño se produjo después de que Milei participara el sábado en un acto político en San Pablo, donde llamó a Lula "ladrón" y "presidiario", emulando al propio Jair Bolsonaro en la campaña de 2022, mientras que a De Moraes lo calificó de "basura calva". El jefe de la diplomacia brasileña, quien supo tejer una buena relación a nivel ministerial con sus pares argentinos pese a la mala relación entre Lula y Milei, calificó sus declaraciones como una "provocación inédita en más de dos siglos de relación bilateral. Además, aseguró que el gobierno "no se dejará intimidar por referentes de la extrema derecha".

"Vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista y el contenido de sus declaraciones fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño", dijo Vieira en diálogo con Infobae América.

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Previo a sus declaraciones, Vieira había llamado a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, quien llegó este lunes a Brasilia para informar sobre la situación bilateral, un paso considerado previo a la ruptura diplomática. Vieira sostuvo que los dichos de Milei "caracterizan una intromisión en temas internos y una ofensa no solamente al presidente Lula y al Poder Judicial, sino que también a las instituciones democráticas y al pueblo brasileño".

Según fuentes de Itamaraty, el encuentro entre Vieira y Bitelli marcará el inicio de una evaluación diplomática sobre la respuesta oficial, aunque una eventual definición sobre nuevas medidas podría demorar al menos 48 horas.

El canciller brasileño también calificó las declaraciones de Milei como "una provocación sin precedentes en la historia de más de 200 años de relaciones bilaterales, algo totalmente fuera de lugar". Y agregó: "No nos intimidan los voceros de la extrema derecha, ni los nacionales ni los de afuera. Como dijo el presidente Lula, con mentiras nadie va a ganar a Brasil".

El nuevo cruce profundiza una relación ya deteriorada entre Milei y Lula a nivel presidencial, quienes desde la llegada del libertario a la Casa Rosada intercambiaron críticas públicas y mantienen un vínculo prácticamente inexistente a nivel político, pese a la importancia estratégica de la relación entre Argentina y Brasil como principales socios del Mercosur.

La tensión bilateral se produce además en un contexto de creciente sensibilidad del gobierno brasileño frente a cualquier intento de injerencia externa en asuntos internos. En los últimos días, Brasil rechazó las solicitudes de visa de dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos que, según reveló The Washington Post, planeaban viajar al país para mantener reuniones vinculadas con la integridad del proceso electoral. El gobierno de Lula sostuvo que la misión no se encuadraba en una observación electoral tradicional y negó cualquier posibilidad de interferencia en las elecciones presidenciales previstas para octubre.

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