explosión social en el país persa

Un informe de inteligencia clave llevó a Trump a cancelar a último momento el ataque contra Irán

El presidente estadounidense frenó la operación militar cuando ya habían despegado algunos bombarderos. Los servicios de inteligencia no pudieron darle certeza en un punto central de la crisis. También influyó la presión de las potencias árabes del Golfo, que temían una respuesta de la potencia iraní y un descalabro en la región. Irán suspendió 800 ejecuciones y Trump le agradeció. “Lo respeto enormemente”, dijo. Pero la nómina de muertes supera las 3.500.

Preparativos. Las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región se encontraban listas para atacar cuando, en los últimos minutos, recibieron la orden de abortar la misión. Foto: cedoc

Estados Unidos había preparado un devastador ataque aéreo sobre los centros de mando de Irán cuando la represión contra las protestas populares había alcanzado su punto más alto, a mediados de semana. Pero un informe de inteligencia persuadió al presidente Donald Trump de que no era la decisión más acertada y dio marcha atrás en los últimos minutos, pese a que las fuerzas estacionadas en portaaviones y bases de la región comenzaban a movilizarse.

Amir Bohbot, analista militar del sitio israelí Walla, reveló que el presidente estadounidense intervino personalmente en la madrugada del jueves y dispuso cancelar los planes militares. Como algunos aviones habían despegado de la base aérea Al Udeid, en Qatar, se les ordenó regresar y “permanecer en espera”.

Trump, según el especialista, les había dicho a sus asesores que solo autorizaría acciones militares contra la cúpula de la República Islámica si el golpe hacía colapsar el sistema y caía la totalidad del régimen. Pero los servicios de inteligencia no pudieron garantizar ese final.

Es más, le advirtieron al mandatario que EE.UU. podría carecer de suficientes fuerzas en la región ante “una represalia iraní importante”.

A este informe de inteligencia se sumaron los pedidos en el mismo sentido de los socios de EE.UU. en el Golfo Pérsico, especialmente Arabia Saudita, Qatar y Omán, a los que luego se sumó Turquía. 

Si bien todos estos países árabes compiten por la hegemonía regional con Irán, un enemigo que incomoda, se arriesgaban a quedar en el medio del enfrentamiento dado que cuentan con enormes bases militares estadounidenses.

Giro a último momento. El presidente estadounidense venía amenazando toda la semana con “castigar” a la República Islámica si continuaba con la feroz represión de las protestas populares. Esto cambió el miércoles por la noche y el jueves la retórica beligerante de todos lados había disminuido rápidamente. 

Aunque Washington pareció haber dado un paso atrás, la Casa Blanca dijo que “todas las opciones siguen sobre la mesa para el presidente”. Como argumento público para frenar el ataque, EE.UU. señaló que Irán había suspendido 800 ejecuciones de manifestantes ante la presión ejercida por Trump.

El propio mandatario se hizo eco de este “guiño” de Teherán. “Respeto enormemente el hecho de que todas las ejecuciones programadas, que iban a tener lugar ayer, hayan sido canceladas por la dirigencia de Irán. ¡Gracias!”, escribió Trump este viernes en su red Truth Social. Pero no dijo nada de la enorme cantidad de víctimas.

En paralelo, el Departamento del Tesoro anunció nuevas sanciones contra funcionarios de seguridad iraníes y redes financieras. Irán ya es objeto de duras sanciones internacionales por su programa nuclear, que contribuyeron a los problemas económicos que desencadenaron las protestas.

Matanza. Las fuentes en Irán afirman que las protestas han disminuido a raíz de la violenta represión de las fuerzas de seguridad, que han asesinado  a miles de personas aprovechando el apagón de internet y la falta de presencia de medios internacionales.

Las protestas, que se iniciaron por los problemas económicos que vive el país, particularmente la inflación desbordada y la fuerte devaluación de la moneda, comenzaron con el cierre del Bazar de Teherán el 28 de diciembre, un centro neurálgico del comercio.

Pero luego las marchas se fueron transformando en un movimiento de masas al que se plegaron los estudiantes y gremios que exigieron la eliminación del sistema clerical que ha gobernado Irán desde la revolución de 1979.

La gente comenzó a salir a las calles en las grandes ciudades desde el 8 de enero, pero las autoridades inmediatamente impusieron un corte de internet que dura más de una semana y que según los activistas tiene como objetivo enmascarar la magnitud de la represión.

La “brutal” represión “probablemente ha suprimido el movimiento de protesta por ahora”, dijo el Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en EE.UU., que ha monitoreado la actividad de protesta. Sin embargo, agregó que “la movilización generalizada de las fuerzas de seguridad por parte del régimen es insostenible, lo que hace posible que las protestas se reanuden”.

El grupo de derechos humanos Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, asegura haber verificado el asesinato de 3.428 manifestantes a manos de las fuerzas de seguridad. Y advierte que el número real podría ser varias veces mayor. Otras estimaciones sitúan el número de muertos en más de 5 mil, y posiblemente hasta 20 mil. El apagón de internet dificulta gravemente la verificación independiente.

El director del IHR, Mahmood Amiry-Moghaddam, citó “horribles relatos de testigos presenciales” recibidos por el IHR sobre “manifestantes asesinados a tiros mientras intentaban huir, el uso de armas de uso militar y la ejecución callejera de gente herida”.      

 

Claves

◆  Las manifestaciones contra el gobierno de Irán se iniciaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán.

◆  El motivo fue la alta inflación, la devaluación abrupta del rial frente al dólar y la carestía general. 

◆  Luego se sumaron estudiantes y gremios y la protesta se convirtió en un desafío político contra el sistema teocrático.

◆ La cifra de muertos por la represión asciende a 3.500, pero se cree que es mucho mayor.