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RDEco: por qué las inversiones en energía y minería no garantizan más empleo

Santiago Llull, analista económico; Laura Vernelli, economista; y Fabián Amico, economista e investigador, debatieron sobre el efecto derrame de las inversiones en energía y minería en diálogo con Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil.

Minería Foto: Captura

Las inversiones en minería, petróleo y energía impulsan sectores exportadores de la Argentina, pero todavía plantean interrogantes sobre su capacidad para generar empleo, mejorar los salarios y reactivar el mercado interno. El desafío es lograr que el crecimiento de estas actividades también fortalezca la producción industrial y alcance a otras regiones del país.

Durante su participación en Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el analista Santiago Llull y los economistas Laura Vernelli y Fabián Amico analizaron las limitaciones del modelo y la necesidad de vincular el equilibrio macroeconómico con las necesidades sociales. El caso de Vaca Muerta y la experiencia de Neuquén muestran algunas de las posibilidades y dificultades para trasladar el dinamismo exportador al conjunto de la economía.

Inversiones y mercado interno: el desafío de generar empleo

Para Santiago Llull, el principal desafío es compatibilizar el equilibrio macroeconómico con las necesidades sociales: “El punto es si vos podés sacar a la economía macro, pero con la gente adentro”.

El analista cuestionó las limitaciones del modelo y advirtió sobre la debilidad del mercado interno y los ingresos: “No te dice cómo vas a resolver esto que nosotros decimos de un mercado interno, de un mercado poco productivo, de un salario que constantemente está en baja”.

Laura Vernelli señaló que Vaca Muerta ofrece un ejemplo de cómo las inversiones pueden beneficiar a otros sectores. En Neuquén, explicó, aunque cae el empleo petrolero, crece la ocupación en otras actividades. Además, los recursos generados permiten financiar servicios públicos y mejorar los salarios.

Sin embargo, advirtió que esa experiencia no se replica automáticamente en el resto del país: “Falta lograr integrar esas inversiones, capaz en otros sectores que terminan derramando, como logró pasar en Neuquén, pero para el resto de las 23 provincias del país”.

La economista también destacó que las inversiones están concentradas en actividades que no generan necesariamente grandes cantidades de puestos de trabajo. “Creo que todavía falta un poco más ese motor hacia esos sectores”, sostuvo en referencia a la industria.

Un modelo exportador con escasos vínculos con la industria

Fabián Amico planteó que el esquema actual puede consolidar una economía dividida entre sectores exportadores dinámicos y actividades internas debilitadas. “Esto se va transformando de facto en un enclave exportador”, afirmó, al explicar que estas actividades pueden funcionar como una isla sin efectos significativos sobre su entorno.

Para el economista, esos beneficios no se extienden automáticamente al conjunto de la producción: “Un enclave exportador es una isla que no tiene impactos aledaños, a menos que, insisto, la política macroeconómica y la política industrial generen esos impactos”.

Fabián Amico también advirtió que las señales de la actividad industrial no muestran, por ahora, un impulso suficiente. La caída de la inversión y de las importaciones vinculadas al nivel de actividad, señaló, refleja las dificultades para trasladar el dinamismo exportador a otros sectores.

El interrogante central es si el modelo podrá generar empleo, mejores salarios y mayor consumo más allá de la energía y la minería. Para los especialistas, el desafío consiste en transformar las inversiones en un motor de desarrollo que alcance a la industria y al mercado interno, sin profundizar las desigualdades entre las provincias.