+Perfil

RDEco: Economistas debatieron las causas de la inflación y cuestionaron que sea producto de la emisión

Andrés Asiain y Pedro Gaite analizaron en Ronda de Economistas (RDEco) por qué Argentina no consigue una inflación similar a la de otros países de la región y discutieron sobre emisión, déficit, deuda, inercia y credibilidad.

Inflación Foto: Pixabay

La inflación argentina volvió a generar un fuerte debate alrededor de sus causas y de las condiciones necesarias para llevarla definitivamente a niveles comparables con los de otros países de la región. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Andrés Asiain y Pedro Gaite discutieron sobre los errores acumulados durante distintas administraciones y sobre la posibilidad de construir un programa de estabilización capaz de sostenerse en el tiempo.

Meaños planteó como objetivo que la baja de la inflación se convierta en una verdadera política de Estado y mencionó los casos de Brasil y Chile como ejemplos de países que consiguieron mantener registros relativamente contenidos a pesar de atravesar cambios políticos. Asiain, sin embargo, rechazó que alcanzar acuerdos sea suficiente: “No es una cuestión de buenas intenciones”, afirmó.

No es una cuestión de buenas intenciones

Para Andrés Asiain, el caso brasileño demuestra precisamente que la estabilización no surge simplemente de un consenso entre fuerzas políticas. El economista recordó que Brasil atravesó durante décadas niveles extremadamente altos de inflación hasta que logró implementar un programa que consiguió resultados concretos.

“No es una cuestión de buenas intenciones”, insistió al discutir la idea de que reunir dirigentes alrededor de una mesa pueda resolver automáticamente el problema. Para Asiain, lo determinante es encontrar un esquema económico que efectivamente funcione y que luego pueda sostenerse.

La construcción de consensos podría facilitar esa continuidad, pero no reemplaza al programa. El desafío pasa primero por comprender qué mecanismos mantienen la inflación y después diseñar herramientas capaces de quebrarlos sin generar nuevos desequilibrios.

Creo que la inflación es un fenómeno multicausal

Pedro Gaite, economista jefe de FIDA, agregó que Argentina presenta además una dificultad particular por su condición de economía bimonetaria. Desde esa perspectiva, consideró que los diferentes espacios políticos deberían revisar sus propios errores antes de intentar construir un acuerdo antiinflacionario.

Gaite planteó que el kirchnerismo debería realizar un “mea culpa” por los períodos de déficit fiscal y emisión monetaria, pero sostuvo que los gobiernos de orientación liberal también deberían revisar el manejo cambiario y el endeudamiento. “Creo que la inflación es un fenómeno multicausal”, sintetizó.

Al analizar el gobierno de Mauricio Macri, el economista cuestionó el fuerte proceso de endeudamiento y vinculó esa dinámica con la posterior suba del dólar y de la inflación. Su planteo fue que un diagnóstico basado exclusivamente en la emisión deja afuera variables como el tipo de cambio, la deuda y el comportamiento de una economía altamente dolarizada.

Los procesos inflacionarios tienen un componente histórico particular

Asiain puso especialmente el foco en la inercia inflacionaria. “Los procesos inflacionarios tienen un componente histórico particular, no es una cuestión de la emisión”, sostuvo al explicar por qué los aumentos pueden continuar aun cuando determinadas variables monetarias comienzan a modificarse.

Según su análisis, una vez instalada, la inflación genera mecanismos que se retroalimentan: contratos indexados, expectativas, actualizaciones de precios y comportamientos defensivos de empresas y trabajadores. Esa dinámica termina adquiriendo vida propia y hace mucho más difícil detener el proceso únicamente mediante una reducción de la cantidad de dinero.

Por eso, Asiain reclamó programas de estabilización consistentes, eventualmente acompañados por respaldo externo y estabilidad cambiaria. “No es soplar y hacer botella y bajar la inflación”, resumió.

El economista sostuvo incluso que una inflación persistente como la argentina puede presentar dificultades mayores que determinados episodios de inflación de tres dígitos. Décadas de indexación y adaptación social al aumento permanente de precios generan mecanismos profundamente incorporados a la economía.

Las expectativas y las promesas del Gobierno

Meaños llevó el debate hacia la comunicación económica de la gestión de Javier Milei y cuestionó las expectativas generadas alrededor de la velocidad con la que desaparecería la inflación. Recordó expresiones oficiales sobre una inflación “pulverizada” y proyecciones que anticipaban registros mensuales cercanos a cero.

Gaite consideró que el Gobierno terminó encontrándose con obstáculos que no aparecían en su diagnóstico inicial. Según ironizó durante el intercambio, los plazos prometidos para terminar con la inflación fueron extendiéndose sucesivamente, desde algunos meses hacia períodos cada vez más largos.

Ese cambio, plantearon, también afecta la credibilidad del programa porque las expectativas forman parte del propio proceso inflacionario. Si empresas, trabajadores y consumidores dejan de confiar en las proyecciones oficiales, pueden volver a tomar decisiones defensivas que dificulten la desaceleración de los precios.

Un programa que pueda sostenerse

El intercambio terminó mostrando que incluso entre economistas con perspectivas diferentes existe una discusión mucho más amplia que la simple oposición entre emisión y ajuste. “Creo que la inflación es un fenómeno multicausal”, insistió Gaite, mientras Asiain remarcó que “no es una cuestión de buenas intenciones” ni un problema que pueda resolverse rápidamente.

El desafío argentino consiste entonces en combinar estabilidad fiscal, política cambiaria, credibilidad y un programa capaz de quebrar la inercia sin provocar nuevas crisis. “No es soplar y hacer botella y bajar la inflación”, resumió Asiain sobre una dificultad que, después de décadas de aumentos persistentes, continúa siendo uno de los principales problemas estructurales de la economía argentina.