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Florencia Canale y la fascinación por la Condesa Sangrienta en RDEsc: “El rigor debe ser extremo”

La escritora y periodista explicó en Ronda de Escritores (RDEsc) por qué la novela histórica ocupa un lugar central en su obra y contó cómo investigó la vida de Erzsébet Báthory, la aristócrata húngara del siglo XVI conocida como la “Condesa Sangrienta”.

Florencia Canale, periodista y escritora. Foto: reperfilar.

La novela histórica ocupa un lugar central en la trayectoria literaria de Florencia Canale. En diálogo con Osvaldo Quiroga, la escritora explicó que su elección por este género está directamente vinculada con la necesidad de investigar en profundidad aquello que decide narrar.

“¿Por qué escribo? ¿Y por qué escribo novela histórica?”, planteó Canale en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. Para la autora, la ficción no puede desligarse de una investigación rigurosa cuando el objetivo es reconstruir personajes y acontecimientos del pasado.

La investigación como punto de partida

“La novela histórica, si no se investiga y si no se busca realmente con un ahínco y una dedicación, te diría casi full time, es imposible escribir una novela sobre hechos históricos porque el rigor debe ser extremo”, sostuvo.

Ese método de trabajo también implica trasladarse físicamente a los escenarios donde transcurrieron las historias. Para su nueva novela, Canale eligió como protagonista a Erzsébet Báthory, aristócrata nacida en el siglo XVI cuya figura quedó asociada durante siglos a relatos de asesinatos y a la leyenda de la “Condesa Sangrienta”.

La escritora contó que viajó a Eslovaquia, Hungría y Austria para conocer lugares vinculados con Báthory. Durante ese recorrido visitó tres de los castillos que pertenecieron a la aristócrata.

Erzsébet Báthory, entre los hechos y la leyenda

Canale explicó que la historia la atrajo por la dimensión del mito construido alrededor de Báthory, a quien distintas narraciones históricas atribuyeron el asesinato de numerosas jóvenes.

Durante la entrevista, Quiroga le preguntó si los hechos atribuidos a la condesa realmente habían ocurrido. “Por supuesto”, respondió Canale. Luego agregó: “Después se transformó en una leyenda la figura de esta mujer, pero sí ocurrió”.

La autora encontró precisamente en esa combinación entre historia, leyenda y ficción uno de los aspectos más atractivos del personaje. A partir de allí, la novela también le permitió abordar cuestiones que exceden el contexto histórico en el que vivió Báthory.

La belleza y el deseo de permanecer joven

Canale explicó que detrás de la historia aparecen temas como “la vida, la muerte, la belleza” y la búsqueda de una juventud permanente.

Quiroga definió ese impulso como “el deseo eterno de ser joven, cosa que es imposible”. La escritora coincidió: “Que es imposible y que no hemos aprendido nada”.

A partir de ese punto, Canale trasladó la reflexión hacia el presente y cuestionó la creciente intervención estética sobre los cuerpos, incluso entre personas muy jóvenes.

“Tal vez hoy en día incluso jóvenes de 20 años tienen, digamos, el cuerpo intervenido ferozmente sin necesidad. Ese es mi juicio”, sostuvo.

La ilusión de convertirse en otro

La conversación también abordó la necesidad de modificar la apariencia y la posibilidad de que detrás de esa búsqueda exista una voluntad de transformarse en alguien diferente.

Quiroga planteó “la ilusión de ser otro u otra” y Canale respondió con una definición breve: “Simulacro, constante”.

Desde esa perspectiva, la figura de Báthory le permite trabajar literariamente con preocupaciones que atraviesan distintas épocas: la belleza, el miedo a la muerte, la imposibilidad de detener el paso del tiempo y la búsqueda permanente de otra identidad.