Espumas de Oriente recupera el universo del radioteatro y lo sitúa en una década marcada por profundas transformaciones en la industria del entretenimiento. Irene Almus, dramaturga de la obra, explicó cómo la llegada de la televisión modifica la vida de sus personajes y pone en crisis a una diva acostumbrada a ocupar el centro de la escena.
La puesta está dirigida por Mariana Giovine y cuenta con las actuaciones de Santiago Fraccaroli y Juan Azar, quien además participa como músico y toca la guitarra. En diálogo con Osvaldo Quiroga, en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Almus explicó que incluso el título remite a las antiguas publicidades radiales.
El jabón que le dio nombre a la obra
“Vendría a ser el nombre del jabón que auspicia ese radioteatro, una especie de Palmolive del aire”, explicó la dramaturga sobre Espumas de Oriente.
Las publicidades forman parte de la reconstrucción de época que propone la obra. Almus contó que incorporaron anuncios reales de los años 60 que, vistos desde el presente, adquieren incluso un efecto humorístico. “En la obra tenemos, porque la obra está situada en la década del 60, publicidades de la década del 60 que son tan graciosas, que no puedo creer que sean reales”, relató
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Una diva frente al paso del tiempo
Uno de los conflictos centrales está protagonizado por una diva del radioteatro que se resiste a aceptar el paso del tiempo. La actriz no quiere interpretar personajes asociados a una edad mayor y pretende mantener los papeles que la consagraron.
“La diva se resiste a hacer papeles de madre, de abuela. La diva quiere ser siempre la heroína joven”, explicó Almus.
En el radioteatro, esa posibilidad puede sostenerse porque el público escucha las voces sin ver a quienes las interpretan. La llegada de la televisión altera ese mecanismo y convierte la apariencia física en un elemento decisivo para permanecer en determinados roles.
La televisión cambia las reglas del juego
Durante la conversación, Quiroga señaló que un actor podía construir en radio la figura de un galán únicamente a partir de su voz. Con la televisión, en cambio, el cuerpo y el rostro comienzan a adquirir un protagonismo imposible de evitar.
Almus vinculó esa transformación con otros cambios tecnológicos que atravesó la industria artística. “Eso pasó también con el cine mudo. Esos cambios tremendos que dejan a mucha gente afuera”, sostuvo.
En Espumas de Oriente, ese desplazamiento afecta especialmente a la diva y tiene consecuencias emocionales sobre el personaje, mientras un joven galán comienza a ganar espacio dentro de la nueva lógica del espectáculo.
Una obra dentro de otra obra
La puesta también reconstruye un radioteatro ambientado en la década del 30, protagonizado por personajes vinculados al mundo de los malevos. De esa manera, la historia combina distintos tiempos y niveles de ficción.
El espectáculo recupera así las voces, las publicidades y las formas narrativas características de una época en la que la radio ocupaba un lugar central en el entretenimiento popular.