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Diego Carreño en RDEsc: “El lenguaje es el gran delimitador”

El dramaturgo habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre “Por Amor Amara”, su nueva comedia dramática, y recordó el éxito de “La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus”.

Diego Carreño.
Diego Carreño. | reperfilar.

El dramaturgo y actor Diego Carreño presentó Por Amor Amara, una obra escrita por él que lleva dos meses en cartel con buena respuesta del público. La pieza parte de una crisis matrimonial y combina elementos de comedia y drama, aunque su autor explicó que la intención fue darle mayor peso al humor.

“Tratamos de que haya más comedia que drama, pero dada la temática la tenemos que anunciar de esa manera”, explicó Carreño en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.

Una pareja en crisis y una terapia poco convencional

La historia gira alrededor de una pareja que, después de 20 años juntos, atraviesa una profunda crisis. En ese contexto aparecen dos terapeutas poco convencionales que trabajan a domicilio y proponen una terapia denominada “neuroelectro biomolecular”.

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A partir de esa intervención, los personajes comienzan a atravesar situaciones cada vez más confusas. “Ahí empieza a haber una suerte de grandes enredos donde termina todo confundiéndose entre lo real, lo imaginario y entre los roles de ellos”, señaló el dramaturgo.

La obra utiliza ese dispositivo para trabajar sobre los vínculos de pareja, pero también para construir situaciones humorísticas a partir de la alteración de los roles y de la percepción de los propios personajes.

El recorrido de La lengua es un músculo

Durante la entrevista con Osvaldo Quiroga, Carreño también habló sobre La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus, una obra que tuvo cinco temporadas y que recientemente terminó su ciclo en el Camarín de las Musas, donde había sido estrenada en 2022.

El dramaturgo adelantó que el espectáculo regresará próximamente en una nueva sala de Almagro. La pieza nació de su interés por el humor relacionado con el lenguaje y por la posibilidad de jugar con las palabras.

“Yo crecí en una familia que era muy fan de Les Luthiers y, cuando empecé a estudiar actuación, me hice muy fan de Leo Maslíah”, contó. Carreño recordó además que tuvo la oportunidad de trabajar con Maslíah, estrenar una obra suya en Buenos Aires y compartir escenario con él.

El humor literal y los juegos con las palabras

Carreño explicó que se interesó por el llamado ludolingüismo, aunque aclaró que no proviene del campo de la lingüística. Para construir la obra se introdujo en el universo de las letras a partir de su protagonista, un personaje que estaba por recibirse de licenciado en Letras.

“Me interesa mucho esa suerte de humor literal”, sostuvo. Desde allí comenzó a explorar expresiones cotidianas, modismos y palabras que se ponen de moda y terminan incorporándose rápidamente al habla.

Como ejemplo, mencionó el término “procrastinar”, que ganó popularidad frente a expresiones tradicionales vinculadas con postergar tareas.

El lenguaje como límite y como forma de mirar el mundo

El título de la obra surgió a partir de una canción de Laurie Anderson de la década del 80. Más tarde, Carreño descubrió que la frase también estaba relacionada con un ensayo de William Burroughs, lo que reforzó su interés por la idea del lenguaje como un virus.

La conversación derivó hacia los “juegos de lenguaje” de Ludwig Wittgenstein y la manera en que distintas comunidades desarrollan sus propios códigos. Carreño destacó una idea del filósofo: “Él además decía que el lenguaje es el gran delimitador”.

Quiroga llevó esa reflexión hacia la dimensión política de las palabras y los discursos de odio, mientras Carreño señaló cómo el teatro y el humor permiten trabajar con esa capacidad del lenguaje para establecer límites, modificar significados y construir distintas formas de interpretar la realidad.