La capacidad de las pequeñas y medianas empresas para resistir un período prolongado de bajas ventas y menor utilización de su capacidad instalada varía significativamente según cada compañía. Algunas pueden sostenerse durante años, mientras que otras deben cerrar pocos meses después de que comienzan las dificultades.
Hernán De la Riva, consultor de empresas pyme, explicó en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, que no existe un plazo único para determinar cuánto tiempo puede resistir una empresa en esas condiciones. “La verdad es que todo eso depende de cada pyme”, sostuvo.
Una empresa puede generar riqueza o acumular deuda
De la Riva utilizó una comparación para explicar la dinámica financiera que atraviesan las compañías. Según señaló, una pyme puede funcionar como una máquina que genera recursos, pero también puede acumular obligaciones rápidamente cuando los ingresos dejan de acompañar. “Una empresa es una máquina de generar riqueza, pero con la misma velocidad que puede generar riqueza, puede generar deuda”, afirmó.
Para el especialista, uno de los aspectos centrales está en la capacidad del empresario para reconocer cuándo debe modificar su estrategia. Si la compañía continúa sosteniendo una estructura demasiado grande para su nivel de ventas, el endeudamiento puede crecer hasta volverse difícil de administrar.
“Ahí radica mucho en el timón”, explicó, al referirse al papel de quienes conducen la empresa durante períodos de crisis.
El momento de decidir cuándo frenar
De la Riva sostuvo que una pyme puede atravesar durante un tiempo prolongado un escenario adverso si logra ordenar sus recursos y evitar que la deuda crezca sin control.
“Si un empresario realmente entiende que tiene que dejar de aguantar, que tiene que tomar las medidas y frena esa máquina de generar deuda, bueno, puede aguantar un montón de tiempo”, señaló.
Según su análisis, algunas compañías pueden continuar operando con niveles reducidos de actividad mientras esperan una recuperación del mercado. Sin embargo, el punto decisivo es evitar que el intento por sostener la estructura termine consumiendo todos los recursos disponibles.
El tamaño de la empresa también modifica el riesgo
El consultor destacó que el tamaño puede jugar en ambos sentidos. Una compañía más grande cuenta con mayor capacidad potencial para generar ingresos, pero también tiene una estructura más costosa y puede acumular obligaciones con mayor velocidad.
“Cuando más grande, perfecto, más riqueza puede generar, pero más deuda”, sostuvo.
De la Riva señaló además que algunas empresas logran sostener durante años una dinámica de endeudamiento gracias a la confianza de proveedores y financiadores. “Tenemos casos donde sabemos que empresarios que se endeudaban, endeudaban, endeudaban, y seguían pagando”, contó.
Pymes que no logran superar los primeros meses
La situación puede ser completamente diferente en empresas con menos respaldo financiero, menor acceso al crédito o estructuras difíciles de reducir. En esos casos, una caída prolongada de las ventas puede deteriorar rápidamente la capacidad de cumplir con las obligaciones.
De la Riva remarcó que la heterogeneidad del universo pyme impide establecer una regla general. “Y pymes que al tercer mes tuvieron que cerrar”, afirmó.