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Luis Mey habló en RDEsc sobre infancia, discapacidad y literatura: “Lo no dicho repercute”

El escritor conversó en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre Los pájaros de la tristeza, una obra protagonizada por niños que buscan a un padre ausente y se enfrentan a distintas formas de violencia y desamparo.

Luis Mey, escritor. Foto: reperfilar.

El escritor Luis Mey volvió a hablar de Los pájaros de la tristeza durante una nueva emisión de Ronda de Escritores, donde repasó una historia protagonizada por niños que emprenden la búsqueda de un padre ausente. En diálogo con Osvaldo Quiroga, también reflexionó sobre discapacidad, desamparo, escritura y la decisión de construir una mirada social desde las voces de sus propios personajes.

Estos niños deciden buscar el título de hombre de la casa por ellos mismos”, explicó Mey al describir a los protagonistas. La ausencia paterna funciona como punto de partida de un recorrido en el que los chicos intentan apropiarse de un lugar familiar que supuestamente existía, pero que en los hechos permanece vacío.

Una infancia sin voz

La condición infantil ocupa un lugar fundamental dentro de la novela. “¿Qué hacemos con eso?”, planteó Mey al vincular la propia idea de infancia con quienes todavía no tienen plenamente reconocida su capacidad de expresarse y con las dificultades adicionales que atraviesan los niños con discapacidad.

El escritor buscó que esas condiciones no redujeran a los personajes únicamente a su vulnerabilidad. “Yo no quiero hacer esa bajada de línea, quiero ponerle la voz de unos niños”, explicó al defender una narración que permite que sean ellos quienes revelen los conflictos a través de sus experiencias.

Los años 90 como escenario

La historia transcurre durante la década de 1990 y recupera un contexto atravesado por transformaciones económicas y sociales. “Que lo no dicho repercute”, resumió Mey sobre una estrategia literaria que evita explicar abiertamente cada vínculo entre aquel período y las dificultades que enfrentan los protagonistas.

Esa decisión también define su forma de entender la literatura. “Yo no quiero hacer esa bajada de línea”, insistió, al señalar que no pretende conducir al lector hacia una única interpretación, sino dejar abiertas distintas posibilidades de lectura.

Personajes obligados a sobrevivir

Los protagonistas atraviesan situaciones extremas durante la búsqueda, incluida una persecución con un hombre armado. “Estos niños deciden buscar el título de hombre de la casa por ellos mismos”, recordó Mey, convirtiendo ese impulso en una forma de supervivencia frente a la ausencia de adultos capaces de protegerlos.

La discapacidad se incorpora a ese universo como una dimensión más de la experiencia de los personajes. “¿Qué hacemos con eso?”, volvió a preguntarse el autor, poniendo el foco no solamente en las limitaciones individuales, sino también en la respuesta que ofrece la sociedad frente a esas condiciones.

De las clínicas literarias a las redes sociales

Mey también habló sobre su trabajo enseñando escritura y sobre el camino que lo llevó a producir contenidos para redes. “Me amigué con la cosa, vi la luz de repente, y dije, bueno, voy a empezar a poner tips”, recordó sobre una experiencia que posteriormente terminó dando origen a un libro vinculado con el oficio de escribir.

Su mirada también cuestiona la imagen tradicional del escritor completamente aislado. “Uno cree que es un oficio solitario y, de alguna manera, para mí es solitario durante la escritura, es todo lo contrario durante la publicación”, sostuvo.

La formación literaria, agregó, tampoco necesita limitarse a recorridos académicos convencionales. “Leer un ensayo sobre cómo se inventaron los lentes puede ser altamente fructífero para un escritor”, afirmó Mey, en línea con una concepción de la escritura que encuentra materiales narrativos en territorios inesperados.