La Reserva Federal de Estados Unidos volvió a endurecer su política monetaria y elevó el 16 de septiembre la tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75%-4%, en la primera suba en tres años. El movimiento, acompañado por expectativas de nuevos ajustes, vuelve a encarecer el financiamiento internacional y tiene especial relevancia para la Argentina, tanto por sus necesidades financieras como por los grandes proyectos energéticos que buscan capital en los mercados globales.
“La suba estaba madura para haberla ejecutado en julio. Y eso se demoró y tuvo un impacto bastante adverso, sobre todo en términos de las tasas de más largo plazo”, explicó José Siaba Serrate, consultor en Economía y Finanzas, en diálogo con Fernando Meaños.
Guerra, energía e inteligencia artificial
Siaba Serrate identificó entre las causas del encarecimiento del dinero “la guerra y la suba del precio de la energía”. El Brent llegó a acercarse a los US$110 durante septiembre debido a las tensiones en Medio Oriente, uno de los factores que volvieron a alimentar las preocupaciones inflacionarias de los bancos centrales.
A esa presión se suma el boom de inversiones en inteligencia artificial. “A comienzos de año se hablaba de 600.000 millones de dólares, ahora estamos rondando los 800.000 millones y el año que viene puede ser 1,2 billones”, planteó Siaba Serrate sobre las necesidades de capital del sector tecnológico.
El fenómeno ya se refleja en los mercados de deuda: Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle emitieron alrededor de US$220.000 millones en bonos durante 2026 para financiar inversiones en centros de datos y modelos de IA. “Hay una competencia por los fondos”, explicó el especialista sobre una demanda de financiamiento que se superpone con las necesidades del Tesoro estadounidense.
Argentina todavía consigue financiamiento
Pese al cambio del escenario internacional, Siaba Serrate destacó que el acceso al crédito no se cerró para todos los actores argentinos. “Hemos visto que aún esta dinámica no ha perturbado a las corporaciones y a las provincias que han podido seguir saliendo”, señaló.
Para el economista, esos ingresos también terminan siendo relevantes para las cuentas externas del país. “Esos dólares entran en la balanza de pagos”, explicó, aunque advirtió que una profundización del ciclo de suba de tasas podría elevar progresivamente el costo para empresas, provincias y proyectos de inversión.
El petróleo y la ventaja de Vaca Muerta
La suba del crudo presenta una particularidad para la economía local. “Nosotros estamos expuestos favorablemente porque somos exportadores ahora netos, importantes y crecientes de petróleo”, sostuvo Siaba Serrate al destacar el cambio producido por el desarrollo de Vaca Muerta.
El escenario, sin embargo, puede modificarse rápidamente si disminuyen las tensiones internacionales. “Una tregua te puede bajar muy rápidamente el precio del petróleo”, señaló, en referencia a un mercado que durante septiembre pasó de acercarse a US$110 a registrar fuertes retrocesos ante expectativas de una mayor oferta.
El gran desafío de Argentina GNL
Siaba Serrate puso especial atención en “la posibilidad de YPF de conseguir el dinero necesario para financiar el proyecto de Argentina GNL”. YPF, Eni y XRG avanzan en la estructuración de un financiamiento estimado entre US$14.000 millones y US$16.000 millones, dentro de un proyecto cuya inversión total prevista asciende a US$51.000 millones.
Liliana Cardone, especialista en Mercados Financieros, pidió separar la volatilidad inmediata del potencial energético de largo plazo. “En el corto plazo hay altibajos y es donde el cliente no se tiene que asustar, el inversor, porque está comprando valor”, sostuvo.
Cardone destacó además la diferencia entre el costo de financiamiento corporativo y soberano. “Son grandes empresas que se están financiando a tasas del 6% cuando Argentina tiene que financiarse al 10%”, afirmó al señalar el atractivo que mantiene el sector energético para determinados inversores.
Siaba Serrate sintetizó esa transformación con una definición: “La Argentina está cambiando”. Sin embargo, aclaró que el desarrollo energético y la generación de nuevas divisas necesitarán tiempo para trasladarse al resto de la economía: “Eso no se va a resolver en el corto plazo ni antes de la elección”.