El tema Malvinas trajo una última declaración británica, esperable por supuesto, respecto de que el Reino Unido considera ilegales las sanciones que Argentina está aplicando a empresas que operan en las islas. Un comunicado tan previsible como la respuesta que ofreció Argentina respecto a que no comparte este punto de vista. Hay varios países, según ha contado La Nación, que continúan de un modo u otro sus negocios con los kelpers.
Chile, Uruguay, Brasil y España, que curiosamente apoyan el reclamo argentino, pero sus empresas participan en actividades vinculadas a las islas Malvinas. Y acá llega el asunto más espinoso del tema, o mejor dicho, la derivación más espinosa, más dramática y más cuestionable del asunto de las Malvinas, que es este proyecto de ley de Defensa de la Soberanía que incluye un apartado que afecta de manera directa la libertad de expresión. A mí no me sorprende, digamos, que el presidente de Milei pretenda institucionalizar, crear un delito de opinión.
No me llama la atención. Me llamaría la atención si el Congreso aprueba tal cosa. Porque es un artículo o un apartado de la ley que establece que habrá penas de prisión de hasta 20 años para aquellas campañas de desinformación de la opinión pública que estén conectadas con organismos internacionales y no sé cuántas estupideces más.
Es una cuestión muy ambigua. Es cierto que habrá campañas y es cierto que hay gente que se dedica a la desinformación, es cierto. Por supuesto, que también hay gente del propio gobierno que es especialista en la materia de crear bots y confundir a la gente por las redes sociales. Es una materia que el gobierno conoce, sobre todo a partir del caso del señor Cerimedo y de todo el comportamiento que tiene el gobierno en las redes sociales.
Pero es un tema muy grave. Yo entiendo que los argentinos estamos más preocupados hoy por el empleo, por el salario o por otras cuestiones vinculadas con la vida cotidiana, pero al mismo tiempo que estamos preocupados por eso se va erosionando nuestra vida democrática. Argentina no es el único país que vive este retroceso democrático tan grave.
Ha habido, una montaña de comentarios muy críticos respecto incluso al hecho de que estos artículos se contraponen, chocan con artículos de la Constitución Argentina que defienden la libertad de prensa, la libertad de expresar las ideas como a uno se le ocurra. Sigue siendo muy curioso que un gobierno que se dice liberal o libertario establezca esta clase de persecuciones a la libertad de expresarse.
En este proyecto de ley, las sanciones están pensadas para quienes alteren procesos electorales o manipulen la opinión pública.
Esto es Putin puro. Las leyes o reglamentaciones que ha aplicado Vladimir Putin para perseguir a la gente que en Rusia hace lo mismo que, o Putin alucina, que hace lo mismo que Milei alucina que hacen cada día en la Argentina. Y esta conexión entre Putin y Milei tampoco me sorprende.
Putin ganó ya las elecciones en Rusia. ¿Contra quién? Contra nadie. Porque todos los que se contraponían fueron expulsados.
El gobierno ha dicho que el objetivo no es censurar a la prensa: ¡No me digan!
A ver, el gobierno ya viene diciendo que es víctima de campañas de desinformación masiva. Y es muy elocuente que piensan eso. Lo han venido manifestando en innumerables cantidades de oportunidades, incluyendo los clásicos, vulgares y patológicos insultos del presidente Milei hacia los periodistas, ¿no es cierto?
Por lo tanto, no sé cuál es el objetivo, si el objetivo no es perseguir a la prensa. Porque además hoy la prensa es ¿Qué cosa es hoy la prensa? La prensa antes era una cosa fácilmente identificable. Estaban los diarios, la tele y las radios. Hoy la prensa es un ecosistema. Vieron que todo es un ecosistema. Mucho más complejo, mucho más sofisticado, mucho más disperso.
Entonces, cualquier cosa es la prensa, ¿no es cierto? Yo me dedico a la prensa. Y no estoy ni en la radio, ni en la televisión, ni en el diario. Estoy en YouTube.
La prensa es una cosa mucho más amplia que antes. Entonces el gobierno ha explicado que de ninguna manera esto se propone perseguir a la prensa. Entonces, ¿a quién vas a perseguir? A los Boy Scouts.
Inclusive la patética cuenta de Oficina de Respuesta Oficial ha dicho que esta cuestión de la persecución de la prensa es una fake news.

Por su parte, Joaquín Morales Solá en La Nación escribió sobre el tema: “La iniciativa que incluye penas de prisión para los que participen o promuevan una campaña anti-argentina instala un cierto déjà vu. El recuerdo de algo que ya se vio en el país durante el último gobierno militar hace 50 años -Yo le sacaría la palabra cierto déjà vu. Es un déjà vu-. La falta de precisiones del proyecto prevé terminar en el absurdo de que una simple crítica al gobierno de Milés sea considerada parte de una campaña anti-argentina. Delito que prevé, según se anticipó, penas de hasta 15 años de prisión. Se lo mire por donde se lo mire, este proyecto es inconstitucional y exhibe una incontrolable inclinación del presidente hacia el autoritarismo”.
Vengo planteando este asunto del autoritarismo del presidente Milei desde antes de que el presidente Milei fuera presidente de la nación.
Y por supuesto, el paso del tiempo, el poder y las complicaciones que enfrentan generalmente los gobiernos después de X tiempo de mandato, que es una cosa completamente natural, acentúan esos rasgos. Y esto es lo que está ocurriendo hoy en día, un presidente Milés cuyos rasgos más autocráticos o autoritarios, como dice Joaquín, están cada vez más disparados.