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RDE: Milei volvió a atacar a una periodista y crece el debate sobre el vínculo entre el poder y la prensa

En Ronda de Editores (RDE) se refirieron a que el presidente Javier Milei volvió a protagonizar un cruce con el periodismo tras compartir publicaciones contra la periodista Maru Duffard y sumar sus propias descalificaciones.

Javier Milei en Argentina Week Paris Foto: Prensa

El presidente Javier Milei volvió a utilizar sus redes sociales para insultar a una periodista, esta vez a Maru Duffard, de Infobae, después de que una cuenta afín al oficialismo cuestionara sus declaraciones sobre Cristina Kirchner. Milei compartió el contenido y escribió: “Me parece que a veces no puteamos lo suficiente a los periodistas... decirles que son basuras corruptas es poco”. Posteriormente volvió a referirse a Duffard con nuevas descalificaciones.

El episodio fue analizado en Ronda de Editores, donde Leo Torresi puso el foco en que el cuestionamiento no se limitó a una discusión ideológica con la periodista. Según explicó, el mensaje compartido por Milei presentaba las intervenciones de Duffard como parte de un supuesto “operativo” destinado a instalar una candidatura de Cristina Kirchner para 2027.

El peso de compartir un mensaje desde la Presidencia

La publicación que originó el cruce fue realizada por la cuenta @contrarelatoarg y hacía referencia a declaraciones de Duffard en Radio Con Vos. Allí, la periodista había planteado un debate sobre la imposibilidad de que personas que desean votar a Cristina Kirchner puedan hacerlo debido a su inhabilitación. La cuenta interpretó esas palabras como parte de una operación política y Milei amplificó ese contenido desde su perfil.

Santiago Llull marcó una diferencia entre elaborar un mensaje y compartir el contenido de otro usuario. “Una cosa es cuando uno crea en una red una reflexión y otra cosa es cuando repostea”, sostuvo, al plantear que la decisión de difundir una publicación también implica tomar posición frente a su contenido.

Milei posteriormente respondió a otro mensaje sobre Duffard con una nueva descalificación: “Basura corrupta inmunda. Periodista la basura tenía que ser”. Duffard respondió públicamente y rechazó estar realizando una defensa del kirchnerismo, además de recordar su participación años atrás en investigaciones periodísticas sobre hechos de corrupción durante esos gobiernos.

La repregunta y la relación entre periodismo y poder

El intercambio llevó la conversación hacia el modo en que los dirigentes enfrentan las entrevistas. Llull recordó cuestionamientos que existieron sobre algunas entrevistas presidenciales y las condiciones en las que se realizaron, mientras Cecilia Degl'Innocenti puso el foco en la importancia de la repregunta.

“Nuestro rol como periodistas, comunicadores, pone un poco en tensión ese intercambio entre poder y periodismo”, sostuvo Degl'Innocenti. La discusión giró entonces hacia una de las funciones tradicionales de la entrevista: formular preguntas incómodas y repreguntar cuando una respuesta no resuelve el interrogante planteado.

Torresi vinculó esa tensión con el mecanismo que, según su interpretación, aparece detrás de las descalificaciones. “Busca demoler a la otra persona para hacerla insignificante”, afirmó al describir el efecto que atribuye a los ataques contra periodistas críticos.

Libertad de expresión e inteligencia

Matías Rodríguez amplió el debate y mencionó iniciativas gubernamentales que generaron cuestionamientos vinculados con la libertad de expresión. Entre ellas aparece el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 17 de septiembre. El texto fue girado a las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto.

La discusión también alcanzó a la actividad de inteligencia. Human Rights Watch señaló en su informe sobre Argentina que un plan de inteligencia de la SIDE había incluido entre sus objetivos la observación de personas que pudieran “socavar la confianza pública” en funcionarios o en la política económica. La organización también cuestionó la retórica utilizada por Milei y otros integrantes del Gobierno contra periodistas.

Amnistía Internacional, por su parte, publicó en agosto un informe sobre la expansión de las capacidades de vigilancia e inteligencia del Estado argentino y sostuvo que algunas de esas políticas pueden generar efectos sobre el ejercicio de la libertad de expresión, reunión y asociación.

La lógica del adversario

Llull planteó finalmente si los cruces responden únicamente a diferencias ideológicas o forman parte de una dinámica más amplia de construcción de adversarios. Torresi consideró que existe un mecanismo reiterado de descalificación de las voces críticas y mencionó como ejemplos el uso de categorías como “zurdo” o la caracterización de determinadas acciones opositoras como intentos de desestabilización.

La discusión se produjo días después de que Milei calificara como “siete intentos de golpe de Estado” los pedidos de juicio político que, según él, había enfrentado su administración. La declaración formó parte de una entrevista en la que también habló de supuestos “terroristas” expulsados del país, afirmaciones que posteriormente fueron contrastadas con cifras oficiales.

Para Torresi, el punto central excede la discusión puntual con Duffard y alcanza el modo en que se construye públicamente a quien formula una crítica. “Busca demoler a la otra persona para hacerla insignificante”, sintetizó.