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Nora Merlin sobre la era digital en RDEsc: “Estamos en problemas con la vida, con los cuerpos”

La escritora analizó en Ronda de Escritores (RDEsc) las transformaciones provocadas por la pandemia y el avance tecnológico, y puso el foco en los cuerpos, los vínculos y las nuevas formas de vigilancia digital.

La escritora Nora Merlin. Foto: reperfilar.

La realidad virtual, la transformación de los cuerpos y los cambios en la educación fueron algunos de los ejes abordados por Nora Merlin durante una entrevista con Osvaldo Quiroga en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. La escritora sostuvo que las transformaciones de los últimos años modificaron profundamente la vida cotidiana y plantearon nuevos desafíos sociales.

“Estamos en problemas con la vida, con los cuerpos”, afirmó Merlin al analizar el impacto de estos cambios. Según explicó, la expansión de la virtualidad alteró no solo las formas de trabajo y estudio, sino también la manera en que las personas construyen vínculos y se relacionan con su propio cuerpo.

La pandemia como un “cambio antropológico”

Para Merlin, la pandemia no representó únicamente una crisis sanitaria, sino un punto de inflexión que transformó múltiples dimensiones de la vida social. “Después de la pandemia, la vida es otra”, sostuvo, y definió aquel período como un momento en el que se produjo “un cambio antropológico”.

La escritora consideró que la sociedad ya atravesaba antes de 2020 un proceso de creciente individualismo y de mercantilización de distintas áreas de la cultura. El aislamiento y la necesidad de trasladar numerosas actividades al ámbito digital profundizaron esas tendencias.

La vida detrás de una pantalla

Merlin enumeró algunos de los cambios que se consolidaron durante ese proceso. “Nos sucedió la virtualización del mundo, empezaron home office, educación virtual, trámites a distancia”, señaló.

A esas transformaciones se sumó posteriormente el avance acelerado de la inteligencia artificial, que abrió una nueva etapa dentro de la digitalización de la vida cotidiana. Para la autora, estas herramientas modificaron la manera de trabajar, estudiar y comunicarse, pero también incorporaron interrogantes relacionados con la privacidad y el control.

Un panóptico que ya no puede verse

Otro de los conceptos centrales de la conversación fue el del panóptico, asociado a los mecanismos de vigilancia analizados por Michel Foucault. Quiroga señaló que, a diferencia de los modelos tradicionales, las nuevas formas de observación y control son mucho menos visibles para quienes participan de ellas.

Merlin coincidió con esa mirada y sintetizó el problema en una frase: “Este es invisible, ese es el problema”. La tecnología permite acumular información sobre comportamientos, hábitos y decisiones sin que los usuarios siempre sean plenamente conscientes del alcance de esos registros.

Los datos personales y el “servilismo voluntario”

Para Merlin, una de las grandes paradojas de la era digital es que los propios individuos colaboran con esos sistemas al entregar información personal. “Estamos en lo que podría ser una cárcel, pero con un servilismo voluntario, porque nosotros aportamos nuestros datos”, afirmó.

La escritora puso así el foco en la contradicción entre comodidad y vigilancia. Las mismas herramientas que simplifican trámites, permiten trabajar a distancia o facilitan la comunicación producen también enormes cantidades de información sobre quienes las utilizan.

Frente a ese escenario, Merlin cerró con una expresión contundente: “Estamos al horno”. Su reflexión vuelve sobre una pregunta que atraviesa su obra: qué ocurre con los cuerpos, los vínculos y la intimidad cuando una parte cada vez mayor de la vida queda mediada por pantallas, algoritmos y sistemas de vigilancia invisibles.