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Pablo Melicchio en RDEsc: “Tengo la sospecha de que los temas me eligen”

El psicólogo y escritor habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre su trilogía dedicada a la memoria, los derechos humanos y las heridas de la historia argentina. Contó cómo nació su libro junto a Nora Cortiñas, el vínculo con Adolfo Pérez Esquivel y la decisión de abordar la Guerra de Malvinas a través del testimonio de tres veteranos.

El psicólogo y escritor, Pablo Melicchio. Foto: reperfilar.

Para Pablo Melicchio, los temas sobre los que escribe no aparecen como resultado de una decisión completamente racional. Durante una entrevista con Osvaldo Quiroga en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, explicó que muchas veces siente que son esas historias las que terminan encontrándolo.

“Yo tengo siempre la sospecha de que los temas me eligen, es como la vocación, es como un llamado”, sostuvo. A partir de esas inquietudes construyó una trilogía atravesada por la memoria, la última dictadura, los derechos humanos y las consecuencias que todavía permanecen en la sociedad argentina.

El encuentro con Nora Cortiñas

El primero de esos proyectos nació de su vínculo con Nora Cortiñas, a quien conoció cuando ambos eran vecinos de Castelar. El acercamiento comenzó después de que ella leyera su novela Las Voces de Abajo y ambos empezaran a conversar sobre diferentes temas.

“Dije: bueno, a ver Norita, ¿tenés ganas de que hagamos un libro juntos?”, recordó Melicchio. A partir de allí comenzó un trabajo que no buscaba solamente reconstruir su trayectoria pública, sino también abordar preguntas más íntimas relacionadas con el dolor y la ausencia.

Una de ellas quedó particularmente marcada en el escritor por su formación como psicoanalista. “¿Qué pasa con el duelo de una madre cuyo hijo está desaparecido?”, recordaba que le preguntaba Cortiñas.

El duelo frente a una desaparición

La pregunta abrió una dimensión central del proyecto. La desaparición implica una ausencia sin una confirmación definitiva de muerte y, por lo tanto, modifica profundamente la experiencia tradicional del duelo.

De esas conversaciones surgió El lado Norita de la vida, un libro construido a partir del intercambio entre ambos. Melicchio encontró allí una manera de abordar la historia política desde una experiencia profundamente personal, sin separar el testimonio del impacto emocional que deja una desaparición. La propia Cortiñas le daba además una importancia especial al libro. “Norita decía: el libro, este libro va a ser un legado”, recordó Melicchio.

El vínculo con Adolfo Pérez Esquivel

Cortiñas también fue quien abrió el camino hacia otro de los trabajos de la trilogía. Según contó Melicchio, ella pidió que el prólogo del libro fuera escrito por Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz. Ese contacto terminó convirtiéndose en un nuevo proyecto. “Con el tiempo dije: tengo que armar algo parecido con Adolfo”, relató.

Así, los distintos libros comenzaron a conectarse entre sí no sólo por sus temas, sino también por los vínculos personales que surgían durante el proceso de escritura.

Malvinas como parte de la memoria argentina

El tercer eje apareció con la Guerra de Malvinas. Melicchio consideró que era necesario incorporar ese episodio para completar una mirada sobre la dictadura y sus consecuencias. “Me parecía que entre la historia de Norita y el presente de Adolfo, para repensar un poco la dictadura y mantener activa la memoria, había que hablar de Malvinas”, explicó.

Para ese trabajo entrevistó a tres veteranos de guerra y utilizó sus testimonios como base para construir una novela histórica. La experiencia volvió a colocar las voces personales en el centro de su literatura.

La memoria como legado

Durante la entrevista, Quiroga también recordó la figura de Cortiñas y un encuentro que ambos compartieron años atrás. Melicchio, que estuvo presente, evocó la emoción de aquel momento: “Recuerdo perfectamente que sobre el final del programa vos te angustiaste, te movilizaste mucho”.

Tras la muerte de Cortiñas, aquella idea del legado adquiere para el escritor una dimensión todavía mayor. Melicchio contó que recientemente volvió a verla en un documental y que la experiencia volvió a conmoverlo: “Cuando la vi a Norita hablando me angustié también”.

Sus libros quedaron así unidos por una misma preocupación: preservar testimonios, reconstruir historias y mantener activa una memoria que continúa dialogando con el presente.