+Perfil

RDEco: economistas analizaron el impacto del RIGI sobre las reservas del Central

En Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Fabián Amico, Laura Vernelli y Santiago Llull analizaron cómo hacer que el RIGI genere reservas y crecimiento.

Dólares Foto: Télam

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) busca atraer capitales y generar divisas para la Argentina, pero su impacto sobre la economía dependerá de cómo se integren esos proyectos con la producción nacional y de qué ocurra con los dólares que generen. La disponibilidad de divisas, la acumulación de reservas y los vínculos con los proveedores locales aparecen entre los principales desafíos del esquema.

Durante su participación en Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, los economistas Fabián Amico y Laura Vernelli, junto con el analista Santiago Llull, analizaron las condiciones necesarias para que las inversiones impulsen el crecimiento. Los especialistas advirtieron sobre la demanda de dólares, los giros de utilidades al exterior y la importancia de fortalecer la producción nacional.

El RIGI y los vínculos con la producción nacional

Fabián Amico señaló que el debate no debería concentrarse únicamente en los beneficios tributarios, sino en la capacidad de las inversiones para impulsar otras actividades. “El problema a largo plazo es, como volvemos a lo mismo, cómo conectamos los dólares con la expansión de la economía”, sostuvo.

El economista también advirtió sobre la falta de vínculos entre los grandes proyectos y los proveedores locales. “La falta de una política de encadenamientos directos” limita, a su juicio, el efecto de las inversiones sobre la actividad interna y reduce las oportunidades de sustituir importaciones.

Otro punto crítico es la disponibilidad futura de divisas. Fabián Amico destacó que el superávit comercial convive con una fuerte demanda de dólares para ahorro, pagos de deuda y otras operaciones financieras. Por eso, advirtió: “Lo de la abundancia de divisas es para tomarlo con muchísimo cuidado, con mucho cuidado”.

Laura Vernelli coincidió en que un saldo comercial favorable no garantiza que el Banco Central pueda acumular reservas. “Tenemos un abultado superávit comercial, pero de eso también tenemos una abultada demanda de dólares”, explicó, al mencionar las compras de particulares y la posibilidad de que las empresas giren utilidades al exterior.

Reservas del Banco Central y estabilidad cambiaria

Laura Vernelli planteó que uno de los principales desafíos será decidir cómo administrar los dólares que ingresen por las inversiones y las exportaciones. Para la economista, la acumulación de reservas permitiría amortiguar las crisis externas y reducir el impacto de las fluctuaciones cambiarias sobre los precios.

“El camino evidentemente mejor es acumular reservas para poder también, como hacen la gran mayoría de los países latinoamericanos, poder hacer medidas anticíclicas”, afirmó.

La especialista advirtió, además, que el Gobierno deberá contemplar las futuras demandas de divisas de las empresas beneficiadas por el RIGI, que podrán remitir utilidades al exterior bajo las condiciones del régimen.

Por su parte, Santiago Llull puso el foco en la incertidumbre cambiaria que podría rodear el calendario electoral. “Es una tradición, llegar con dólares a las elecciones, pasar las elecciones con los dólares”, señaló, al referirse a la volatilidad que puede generar la política en el mercado cambiario.

El desafío para el programa económico será convertir el ingreso de inversiones en una fuente sostenible de divisas, reservas y crecimiento, sin que las salidas de capitales y la falta de integración productiva terminen debilitando sus beneficios.