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RDEco: qué hacer con los sectores que quedan atrás en este modelo económico

El impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sobre los proveedores locales y el futuro de las pymes abrió un nuevo debate entre economistas en Ronda de Economistas (RDEco). Mientras Ramiro Castiñeira cuestionó las políticas de "compre provincial" y defendió una mayor apertura comercial, José Ignacio De Mendiguren reivindicó la intervención estatal y las políticas industriales.

Inflación Foto: Cedoc

El impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) abrió una nueva discusión sobre cuánto de esas inversiones puede extenderse hacia proveedores nacionales, pymes y trabajadores. Durante el debate en +Perfil, Ramiro Castiñeira, José Ignacio De Mendiguren, Nicolás Sidicaro y Agustín Salvia expusieron posiciones diferentes sobre el rol del Estado, la apertura comercial y las herramientas necesarias para evitar que el crecimiento se concentre en unos pocos sectores.

La discusión comenzó con una pregunta de Fernando Meaños sobre la posibilidad de exigir una mayor participación de proveedores locales. Castiñeira rechazó ese tipo de condiciones: “Hablar de proveedores locales es una tragedia que un proyecto de este tipo conteste a la participación de los proveedores locales”, sostuvo.

Castiñeira: “Vaca Muerta necesita de la arena de Entre Ríos”

El economista utilizó como ejemplo la cadena de abastecimiento energético. “Vaca Muerta necesita de la arena de Entre Ríos”, afirmó, para argumentar que las grandes inversiones deben poder recurrir a los proveedores que consideren más eficientes, independientemente de la provincia en la que estén radicados.

Castiñeira cuestionó particularmente las políticas de compre provincial y planteó que podrían restringir el intercambio interno. Su posición se extendió después al Mercosur: “Volvamos por el aire el Mercosur y hagamos libre comercio con todo el mundo”, propuso.

De Mendiguren respondió desde una perspectiva diferente. “El mundo tiene políticas públicas”, sostuvo, y señaló que las principales potencias recurren a compras gubernamentales, incentivos y protección de sectores estratégicos.

Para el exsecretario de Industria, Estados Unidos tampoco funciona bajo un esquema de libre comercio irrestricto. En ese contexto formuló una pregunta sobre la relación económica con Washington: “Si vos querés que Estados Unidos te ayude, ¿por qué no les pedís que te compre en vez de que te endeude?”.

Toyota y el debate por los proveedores argentinos

Nicolás Sidicaro trasladó la discusión hacia el sector automotor y utilizó a Toyota como ejemplo de integración con empresas nacionales. “Toyota fue, o sigue siendo probablemente, la automotriz en Argentina que más proveedores locales tiene y que mejor se encadenó con el entramado productivo”, sostuvo.

El economista planteó entonces qué ocurrirá con la nueva etapa de inversiones de la compañía y cuánto de ese proceso podrá incorporarse al entramado productivo nacional. Su pregunta apuntó a determinar si los nuevos proyectos generarán únicamente producción dentro del país o también oportunidades para empresas proveedoras argentinas.

Sidicaro comparó esa discusión con estrategias desarrolladas en Brasil para atraer inversiones y, al mismo tiempo, fomentar la instalación de proveedores. Desde su perspectiva, allí aparece un espacio para políticas públicas que mejoren los encadenamientos sin impedir la llegada de capitales.

El economista también señaló que algunas medidas destinadas a sostener el consumo podrían implementarse sin generar un costo fiscal significativo. Entre ellas mencionó la posibilidad de reducir diferencias entre asignaciones destinadas a trabajadores registrados de bajos ingresos y la Asignación Universal por Hijo.

Salvia y las “tres Argentinas”

Agustín Salvia llevó el debate hacia el impacto social del proceso de apertura. “Un modelo de esta naturaleza no genera una inclusión para 45 millones de argentinos”, advirtió. Para el director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, el proceso de reconversión económica ya está en marcha, pero necesita mecanismos capaces de conectar a quienes quedan rezagados con las nuevas oportunidades.

“Obviamente, invertir en capital humano no es un gasto, es una inversión”, sostuvo. Salvia mencionó especialmente a la construcción, la educación, la salud, el cuidado de personas y el deporte como áreas con potencial para generar empleo e integración.

Su diagnóstico parte de lo que definió como “tres Argentinas”. “Para mí esas tres Argentinas hoy por hoy están conviviendo y todavía no hay una política capaz de decir: integremos a esas tres Argentinas en un proceso de convergencia”, explicó.

En el primer grupo ubicó a los sectores con movilidad social ascendente y mayor acceso a oportunidades. En el segundo, a una clase media empobrecida que intenta evitar el descenso o recuperar posiciones. En el tercero, a quienes permanecen atrapados en pobreza, informalidad y marginalidad.

Inflación, pobreza y los límites de la estabilidad

Castiñeira defendió los resultados obtenidos a partir de la desaceleración de los precios. “Si hay algo que sacó de la pobreza en dos años y medio es bajar la inflación”, afirmó. Salvia reconoció ese efecto, aunque puso un límite al argumento. “La inflación ayuda, pero no es suficiente”, respondió. Según explicó, una mayor estabilidad permite a los hogares ordenar sus gastos y mejorar sus expectativas, pero no resuelve automáticamente los problemas de empleo, ingresos e informalidad.

La diferencia volvió a mostrar los dos planos del debate. Castiñeira defendió la apertura, la competencia y la estabilidad macroeconómica como motores principales del crecimiento. De Mendiguren reclamó políticas industriales, mientras Sidicaro puso el foco en los encadenamientos con proveedores nacionales.

Salvia concentró la discusión en aquello que todavía falta conectar. “Un modelo de esta naturaleza no genera una inclusión para 45 millones de argentinos”, insistió, y ubicó el desafío en lograr que crecimiento, inversiones y baja inflación terminen convergiendo con las otras dos Argentinas que todavía permanecen fuera de los sectores más dinámicos.