La historia de Camila O’Gorman llegó a Marisa Vicentini a través de su trabajo como historiadora y creadora de un podcast, pero aquella investigación terminó abriendo un camino inesperado hacia el teatro. Invitada a Ronda de Escritores, la autora explicó cómo el vínculo entre historia, ficción y representación escénica dio origen a una nueva mirada sobre Camila y el sacerdote Ladislao Gutiérrez.
“Muchas cosas, y empecé con un podcast, Osvaldo, porque esta obra de teatro viene de la fusión de dos universos”, explicó Vicentini en +Perfil. Allí contó que su programa parte de episodios históricos y combina investigación con interpretaciones dramatizadas.
Del podcast a una nueva versión teatral
Uno de esos episodios fue “Pasión Sacrílega”, dedicado a Camila O’Gorman. Para construirlo, Vicentini revisó distintas corrientes historiográficas. “Leí a los revisionistas y leí a los que estaban en contra de Rosas porque Rosas nos divide y nos sigue dividiendo”, señaló.
La propuesta del podcast tiene además una particularidad: no se limita a la narración documental. “Si vamos a hablar de un personaje y ese personaje va a decir un fragmento de un discurso o una carta, tengo un actor que lo hace y que lo representa”, explicó.
Esa combinación fue definida por la propia autora como “una fusión de documental y ponerle radioteatro”. El trabajo con Camila, sin embargo, no terminó cuando concluyó aquel capítulo. “Eso me dejó dando vueltas en la cabeza la idea de que todavía teníamos algo más para hacer con Camila y algo más para aportar”, relató. A partir de allí comenzó a desarrollar la obra junto a su hija, actriz.
Una apuesta por nuevos talentos
Desde el comienzo, Vicentini decidió que el proyecto también debía funcionar como una oportunidad para intérpretes sin nombres instalados. “Ya que venimos así tan light y tan tranquilos, ¿por qué no apostamos a talento nuevo? ¿Por qué esquivamos eso de quién tiene muchos seguidores? ¿Quién es el famoso?”, planteó.
La elección está relacionada también con su experiencia personal. La escritora contó que acompaña a su hija en el mundo de la actuación desde los nueve años y que hoy, con 28, conoce de cerca las dificultades que enfrentan quienes buscan una oportunidad. “Sé lo difícil que es romper ese techo de cristal y llegar y participar de algo”, sostuvo.
La convocatoria mostró además la cantidad de artistas que buscan espacios para mostrar su trabajo. “En nuestra audición vinieron casi trescientas personas y brillaron todos”, destacó Vicentini.
Fama, calidad y mercado teatral
El tema abrió una discusión con Osvaldo Quiroga sobre el peso de los nombres conocidos en las producciones teatrales. “La palabra famoso me molesta mucho, en lo personal me molesta”, afirmó el conductor.
Para Quiroga, popularidad y capacidad actoral no necesariamente van de la mano. “Hay muchos famosos que actuando son peor que de madera y otros que no los conoce más que la familia, que son excelentes”, sostuvo. Y remarcó: “No tiene nada que ver, en el teatro no tiene nada que ver”.
Vicentini coincidió con la importancia del talento, aunque incorporó la dimensión económica de la producción. “En la Argentina es un mercado muy pequeño el del teatro musical y hay una cosa que tiene que ver con el dinero”, explicó. Según señaló, quienes financian una obra buscan reducir riesgos. “Necesitan marquesinas con nombres conocidos porque eso te asegura el corte de entradas”, planteó.
“Nadie sabe cómo hacer un éxito”
Quiroga cerró la discusión con una referencia al productor teatral Carlos Rottemberg. “Nadie sabe cómo hacer un éxito, él no sabe”, afirmó. Luego recordó una frase que, según contó, suele repetir el productor: “Nunca supe cómo hacer un éxito”.
La obra de Vicentini nació justamente desde otra lógica: una investigación histórica que dejó preguntas abiertas y terminó encontrando una nueva forma de expresión. “Todavía teníamos algo más para hacer con Camila”, resumió la autora.