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Rubén de la Torre en RDEsc: “Siempre parto de una imagen”

El escritor, director y actor presentó en Ronda de Escritores (RDEsc) un libro que reúne cuatro de sus obras teatrales, entre ellas “Walter”, “Cambios” y “Los Asesinos de Ramírez”.

El escritor, director y actor, Rubén de la Torre. Foto: reperfilar

El escritor, director y actor Rubén de la Torre reunió en un libro cuatro obras teatrales escritas y estrenadas a lo largo de diferentes momentos de su trayectoria. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, celebró la posibilidad de que textos que hasta ahora habían vivido principalmente sobre los escenarios puedan conservarse también en papel.

“Estoy muy contento. Estas son cuatro obras que yo escribí hace unos años y que se fueron estrenando en diferentes teatros y ahora poderlas ver plasmadas en papel”, contó de la Torre en +Perfil. La publicación reúne trabajos que pasaron por distintas salas y que también representan diferentes registros dentro de su producción teatral.

Entre esos textos aparece Walter, “un monólogo” que tuvo temporadas en El Callejón y que incorporaba música en vivo como parte de la propuesta. Durante la entrevista, Quiroga recordó especialmente esa puesta y de la Torre señaló que el músico “estaba todo el tiempo” en escena, acompañando el desarrollo de la acción.

“Walter se hizo en 2016 y después volvió unos años más tarde”, recordó el dramaturgo sobre el recorrido de la pieza. La incorporación del texto al volumen permite ahora recuperar desde la lectura una obra que había encontrado primero su forma en la representación teatral.

Una comedia romántica surgida durante la pandemia

“En la pandemia se iba mucho a la terraza”, recordó de la Torre al hablar de Cambios, otra de las obras que integran el libro. La pieza nació en el contexto de Luz Testigo, un concurso que convocaba a dramaturgos a trabajar sobre aquel período sin mencionarlo necesariamente de manera directa.

“Cambios es una comedia romántica”, explicó sobre una obra cuya acción se desarrolla justamente en una terraza. El texto fue uno de los seleccionados del concurso y posteriormente Javier Dorte estuvo a cargo del montaje de los trabajos elegidos.

“Ahora se está haciendo en Mendoza”, agregó de la Torre sobre la continuidad de la pieza. De esa manera, el libro reúne obras que no quedaron limitadas a sus estrenos originales, sino que continuaron encontrando nuevas puestas y escenarios.

Del monólogo al género policial

“Los Asesinos de Ramírez se hizo entre 2011 y 2013”, recordó el autor sobre otra de las piezas incluidas. Se trata de uno de los trabajos policiales presentes en el volumen y representa un registro diferente respecto del monólogo de Walter o la comedia romántica de Cambios.

“Son cuatro obras que se fueron estrenando en diferentes teatros”, destacó de la Torre al pensar el libro como una reunión de distintos momentos de su escritura. El volumen permite recorrer así una dramaturgia que pasó por el policial, la comedia y formas escénicas construidas alrededor de un solo intérprete.

Una imagen como punto de partida

“A mí me encanta la imagen y la representatividad, yo siempre parto de una imagen”, explicó de la Torre cuando Quiroga le preguntó cómo comienza a construir una obra. Ese disparador puede variar, aunque generalmente aparece primero como algo concreto que el escritor consigue visualizar.

“Puede ser una imagen, puede ser un diálogo, puede ser una historia que me cuenten”, agregó. A partir de ese primer elemento comienza un proceso en el que intenta descubrir qué posibilidades teatrales existen dentro de aquello que inicialmente apareció como una escena, una frase o una situación.

“Yo lo que hago es intentar teatralizarlo, darle un formato para que se pueda contar y ver en teatro”, señaló. Para de la Torre, la escritura dramática supone entonces pensar desde el comienzo no solamente qué historia quiere narrar, sino de qué manera esa historia puede transformarse en una experiencia concreta sobre un escenario.

“Me parece que siempre es como un desafío, tenerlo en la cabeza, verlo en una puesta montada”, concluyó. Con la publicación de estas cuatro obras, ese recorrido suma ahora un movimiento inverso: textos que nacieron para ser vistos sobre las tablas regresan a la palabra escrita y encuentran una nueva forma de permanecer.