MáSPERFIL
+Perfil

Paolo Giuliano en RDEsc: “Una muerte compartida intenta dejar una pregunta al espectador”

El dramaturgo y actor habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre la obra que nació a partir del asesinato de Samuel Luiz en España y aborda la violencia, los prejuicios y la exclusión que atraviesan a las personas LGBT+. “El teatro hoy está en diálogo con lo social”, sostuvo.

Paolo Giuliano, dramaturgo y actor.
Paolo Giuliano, dramaturgo y actor. | reperfilar

El dramaturgo Paolo Giuliano habló sobre Una muerte compartida, una obra que realiza desde 2022 y que nació a partir de distintos episodios de violencia contra personas de la comunidad LGBT+. En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores, explicó cómo llevó al teatro preguntas vinculadas con la identidad, la discriminación, los vínculos familiares y las condiciones que pueden empujar a determinadas personas hacia situaciones de exclusión.

“A mí me interesaba, como formo parte de la comunidad, hablar sobre las violencias que sufre el colectivo nuestro”, explicó Giuliano en +Perfil. Uno de los hechos que funcionó como disparador fue el asesinato de Samuel Luiz, el joven de 24 años que murió después de una brutal agresión ocurrida en A Coruña, España, en julio de 2021.

“Me interesaba hablar sobre las violencias que sufre el colectivo nuestro”, insistió el dramaturgo al recordar también el travesticidio de Diana Sacayán, ocurrido en 2015. Esos casos lo llevaron a pensar no solamente en las agresiones físicas, sino también en “qué pasa con la falta de aceptación” y con las violencias que pueden comenzar dentro de los propios vínculos familiares.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Una comedia que lentamente se vuelve oscura

La historia transcurre en un pueblo argentino no identificado y utiliza ese escenario para construir relaciones atravesadas por prejuicios y tensiones. “En tono de comedia, uno va entrando a vivir esa experiencia de ver qué pasa con los prejuicios, cómo se relacionan los personajes, y de repente la atmósfera va cambiando”, explicó Giuliano sobre la estructura de la obra.

“Eso que nos parecía gracioso empieza a parecer problemático. Y todo se va desencadenando a algo más terrible”, señaló. El humor funciona entonces como una puerta de entrada que, progresivamente, deja paso a una situación mucho más inquietante para los personajes y para quienes observan la obra.

“Una muerte compartida intenta eso, como dejar una pregunta al espectador. Nosotros no resolvemos nada, sino tiramos una pregunta”, sostuvo el autor. Ese efecto, aseguró, puede percibirse después de las funciones: “El público sale muy conmovido, muy emocionado”.

El teatro frente a la exclusión

“Algo que me parece llamativo en el teatro hoy es que el teatro esté en diálogo con lo social”, planteó Giuliano. Su interés está puesto especialmente en preguntarse “qué es lo que lleva a ciertas existencias a vivir la marginalidad, a vivir peligros, la exclusión laboral, la exclusión familiar”.

La problemática tiene además una dimensión autobiográfica. “Yo nací en un pueblo del norte de Córdoba que hoy tiene alrededor de 300 habitantes”, recordó al explicar que conoce personalmente las dificultades que pueden aparecer al intentar construir una identidad en comunidades pequeñas y más cerradas. “Me fui porque consideraba muy difícil desarrollar ahí mi vida”, señaló sobre aquella experiencia.

Esa relación entre territorio, pertenencia y necesidad de marcharse terminó alimentando una obra donde los personajes enfrentan justamente las consecuencias de no adaptarse a determinadas expectativas sociales.

La búsqueda de una “poética del horror”

El dramaturgo explicó que su intención no consiste en suavizar la violencia, sino en encontrar una forma poética capaz de convivir con aquello que resulta brutal. “A mí me parece que en estos tiempos es interesante abordar también la poética del horror y que en esa poética del horror se encuentra también belleza”, afirmó Giuliano.

“Algo interesante de esa brutalidad es que también hay algo hermoso y que esa contradicción que parece que no pueden convivir esos mundos, conviven”, agregó. En ese punto mencionó como referencia la literatura de Camila Sosa Villada, especialmente por la convivencia entre marginalidad, violencia y belleza que aparece en sus textos.

Tehuel de la Torre y las preguntas que siguen abiertas

“Nosotros no resolvemos nada, sino tiramos una pregunta”, explicó Giuliano al vincular la trama con el caso de Tehuel de la Torre, el joven trans que desapareció en 2021 después de salir de su casa para asistir a una entrevista laboral. La obra trabaja con una situación que dialoga con ese caso y utiliza ese paralelismo para interrogar al público.

“Qué es lo que lleva a ciertas existencias a vivir la marginalidad, a vivir peligros, la exclusión laboral, la exclusión familiar”, volvió a plantear el dramaturgo. La pregunta atraviesa tanto la historia que se representa como los hechos reales que sirvieron de punto de partida para la escritura.

Giuliano hacia el final de la conversación sostuvo: “Ya es tarde, porque al quitar derechos, cuando ocurre va sobre lo que ya ocurrió en lugar de hacer un trabajo previo que sirva para que no ocurra jamás”. Su planteo recuperó también otros episodios de violencia contra personas LGBT+ y volvió a colocar el foco en la prevención antes de que las consecuencias sean irreversibles.