Alberto Piotti: "Antes la Justicia era el menos malo de los poderes, hoy es el peor"
El ex juez federal cuestionó el funcionamiento del sistema judicial, la influencia política en la designación de magistrados y la demora de los procesos: “Antes era el menos malo de los tres poderes, hoy es el más malo”.
Alberto Piotti, abogado y ex juez federal, fue titular del juzgado federal de San Isidro durante siete años y estuvo al frente de causas de enorme impacto político e institucional. También fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires entre 1991 y 1994, ministro de Seguridad y secretario general de la Gobernación bonaerense durante la gestión de Eduardo Duhalde. Con esa trayectoria en los tres poderes del Estado, analizó el funcionamiento actual de la Justicia y las tensiones que atraviesan a las instituciones.
En diálogo con Jorge Fontevecchia, en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Piotti cuestionó el funcionamiento del sistema judicial, la demora de los procesos y la influencia de la política en la designación de magistrados. Además, planteó un diagnóstico crítico sobre la pérdida de confianza en la Justicia y sostuvo que, a diferencia de otras épocas, dejó de ser “el menos malo de los tres poderes” para convertirse, según su mirada, en “el más malo”.
Alberto Piotti es abogado, ex juez federal, que se desempeñó como titular de juzgado federal de San Isidro durante siete años. Como juez federal estuvo a cargo de causas con enorme impacto político e institucional en el país. Además, ejerció una banca en la Cámara de Diputados de la Nación entre 1991 y 1994, en representación de la provincia de Buenos Aires. También se desempeñó como ministro de Seguridad y como secretario general de la Gobernación durante la gestión provincial bonaerense de Eduardo Duhalde.
Alberto, un gusto tenerte acá y ayudarnos con la voz de la experiencia a reflexionar sobre la Justicia. Las elecciones en Brasil tuvieron al Supremo Tribunal casi, te diría, más como protagonista que la economía o la seguridad o cualquier otra cuestión de la política nacional brasileña. La semana pasada tuvimos un fallo de nuestra Corte Suprema que generó enormes controversias y se obligó luego a salir a explicarlo. Hay muchos temas con la designación de jueces. Había un tercio del total de los juzgados vacantes, se llenaron, pero muchas veces con quien era el número 14 o 17, que pasaba a la terna y luego terminaba entrando a partir, más que de las calificaciones y de los exámenes, de lo que parece un poco arbitrario, que es la entrevista final personal. Hay una serie de discusiones acerca de la Justicia. De hecho, después del fallo controversial de la Corte, uno de los cortesanos, Rosenkrantz, salió a criticar la forma en que se designan los jueces. Me consta que a su presidente, tanto del Consejo de la Magistratura como de la Corte, a Rosatti, le preocupa la mala praxis en algunos de los juicios. Me gustaría tu reflexión general.
Lo primero que se me ocurre decirte... Pará. En la reforma de la Constitución, uno de los temas que me tocó cuando hicimos, fui miembro informante de la Ley de Declaración de Necesidad de la Reforma, que eran los títulos que habían acordado en el Pacto de Olivos, y uno era el Consejo de la Magistratura, pero nada más que un renglón: Consejo de la Magistratura. En sus orígenes y en su desarrollo, la verdad que me acuerdo de las palabras de Julio Nazareno, que una vez me dijo: “Mire, lo que ustedes han hecho...”. Yo era diputado nacional en ese entonces y utilizó la palabra “engendro”. Es algo que, la verdad, las expectativas que se tenían, incluso para elegir el modelo, si iba a ser un Consejo de la Magistratura al estilo de España, del de Francia, y eso que decís vos, esos defectos que se detectan en su funcionamiento, son absolutamente ciertos. Vos fijate cómo se fue achicando, achicando, que eso lo hizo, creo que Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, es el número de integrantes. Ahora se volvió a algo que, lamentablemente, en su momento Enrique Petracchi resignó, que era la presidencia del Consejo de la Magistratura, que fuera presidida por el presidente de la Corte. Y se volvió a eso. Pero creo que esto que se ha hecho últimamente es poner un poco en orden. Creo que tiene que tener una integración múltiple: que haya legisladores, que haya jueces, que haya representantes de los abogados, de los académicos. Pero, visto desde afuera, mirá que yo soy un tipo que me considero nacido y criado en la Justicia, porque más de la mitad de mi vida estuve ahí, tenés que reconocer que no funciona como tendría que funcionar. Y precisamente por esas situaciones en las cuales gente que uno sabe que tiene muchos más méritos y una trayectoria impecable, a veces es superada por otros que no la tienen. Y ni que hablar cuando el interés es absolutamente político. Lo que ocurre es que hay que reconocer, y a mí me duele. Yo, por eso, cuando integré, fui diputado e integré el bloque justicialista, decía: “Yo antes que justicialista soy judicialista”, corporativamente justicialista, en el buen sentido de la palabra corporativo. Por eso que me duele, Jorge, tener que reconocer que la Justicia, en este momento, y ayer tuviste una invitada acá, no me recuerdo el nombre, una doctora en Ciencias Políticas, que hizo un diagnóstico exacto de alguien que no es ni abogado, no es ni juez ni funcionario, alguien que lo ve de afuera. La Justicia, y es lo que a mí me duele reconocer, siempre dije que era el menos malo de los tres poderes, era la cenicienta, el más pobre. Y hoy por hoy hay que reconocer, y esto lo miden algunas encuestas, que lamentablemente es el más malo. Y es entendible esto, porque a la gente, a veces, cuando no entiende las decisiones judiciales, o no entiende por qué ocurren o no ocurren determinadas cosas, la gente opina antes que la Justicia: si fulana tiene que estar presa, esto también tiene que ver con el mal funcionamiento. No puede ser que el promedio de la duración de un juicio, digamos entre mediana y alta complejidad, sean catorce años. Vos no le podés decir a la gente: “Mire, espere que va a llegar. La Justicia tiene la última palabra”. ¿Cuándo la tiene la última palabra? Evidentemente, no funciona. Y a mí eso me duele, más aún. Te agradezco mucho la invitación, pero hace mucho tiempo, sobre todo por el tema de AFA, yo fui interventor en AFA, judicial, designado por la doctora Servini, en la causa de Fútbol para Todos, 2014-2016. Me pidieron, a raíz de estos sucesos, opinión sobre el tema, opinión en base a mi experiencia anterior. Y me negué. Y un periodista, que no viene al caso que lo nombre, pero que es amigo, me preguntó. A mí me dicen Tano, dice: "Che Tano, ¿por qué vos que siempre ibas a televisión, hablabas, explicabas, opinabas, no lo hacés?”. Y le digo: “¿Sabés por qué? Porque me da vergüenza”. A mí, lo de mi vida, el paso por la Justicia, es muy importante. Y los que me reconocen me dicen: “Usted que fue juez”. Menos mal que me reconocen como juez. Y no me preguntan nada de cuando fui ministro de Seguridad, que los problemas eran muy inferiores a lo que ocurre ahora en materia de inseguridad. Entonces, quiero mucho a la Justicia y me duele. Y, por supuesto, que conozco a la inmensa mayoría de los jueces federales y a los jueces de la Constitución, a los jueces que intervienen en los temas penales y a los fiscales también, y veo que lo que se produjo es, insólitamente, una grieta en la que no discutimos si la calificación es tal, si el delito es tal, si la pena está bien o no. No. La Justicia, lamentablemente, ha sido y es víctima de una grieta que nunca había existido antes. La gente lo que tiene que entender es que, primero, el derecho no es una ciencia exacta. ¿Por qué la decisión de un juez de primera instancia la tienen que revocar o confirmar por lo menos dos de Cámara, tres de Casación, cinco de la Corte? Porque hay criterios diferentes. La ley es una herramienta, pero no lo voy a comparar con el trabajo de un carpintero. El martillo es una herramienta, pero lo importante es cómo la usa.
La Justicia declaró "inconstitucional" el decreto de Milei que frenó el Financiamiento Universitario
En estas tres décadas transcurridas, que eran parte de las poco más de cuatro de la democracia, cuando Alfonsín decía que la democracia se come, se cura, se educa, uno observa un proceso, no solo en la Argentina. Por ejemplo, el caso de Brasil que mencionábamos recién, y hay otros. Esto, ¿es resultado de que la política no tomó decisiones que dejó que la Justicia tomara?, como por ejemplo el caso de la Ley de Tierras, el caso del Decreto 70/2023, que los diputados y senadores consideraron no adecuado a derecho, pero Diputados no terminó decidiéndolo y le llega al Supremo Tribunal, en este caso nuestra Corte Suprema. ¿Es un problema de la propia Justicia, es un problema de la política, por ejemplo, que no puede ponerse de acuerdo en nombrar un procurador y a los dos jueces que faltan? ¿Es un problema general de degradación, de que en un proceso de degradación económica y de falta de éxito de la Argentina en su conjunto todas las instituciones se degradan y la Justicia no podría ser una excepción? Obviamente siempre es multicausal, pero si vos tuvieras que ordenar cuáles son las causas que llevaron a esto que hoy te da vergüenza, las causas de la Justicia, ¿cuánto es responsabilidad de la política? ¿Cuánto es un problema general de la sociedad en su conjunto? ¿Cuánto es específicamente un problema de la Justicia?
Yo tuve la posibilidad, y a veces lo digo con orgullo, de haber estado en los tres poderes del Estado, y creo que el primer responsable de la situación en que se encuentra es la propia Justicia. También, yo no sé, desconozco los motivos por los cuales no se completa la integración de la Corte, con todas esas idas y vueltas que hubo, el intento fallido del hijo de García-Mansilla. Ese es un problema que hay que solucionar. Pero ¿sabés qué...?
Aunque sean tres, decís vos, aunque solo queden tres, de cualquier forma, ¿creés que hay un problema intrínseco?
Pero tendría que estar completa la Corte porque... Hacen, a veces, malabarismos para que no haya un voto disidente y puedan salir los miles de temas que tienen por resolver. Entonces, creo que lo que está fallando es la valoración que el máximo responsable, que es el Presidente de la República, tiene. Yo creo que al Presidente es un tema que no le interesa mucho. A lo mejor están más preocupados algunos... Es decir, lo veo como un tema desatendido, un tema de poca importancia, hasta que los focos de la Justicia, o la actuación de la Justicia, enfoca a alguien en particular. No funciona la Justicia como tendría que funcionar y como funcionó en otras épocas, porque no es... Podemos hacer esa comparación. Yo te puedo asegurar que la Justicia hace 30 años, 20 años, no era esto. Ha habido una grieta ideológica. ¿Qué es esto de Justicia Legítima? ¿Por qué esa diferencia? Que nada tiene que ver con las decisiones que se toman en particular. Pero no, vos ves que hay un enfrentamiento como no lo hubo antes. Siempre hubo discrepancias. Yo pienso esto: ¿por qué los fallos de los tribunales colegiados...?
Por ejemplo, en la época de la Corte Suprema de la servilleta, la famosa servilleta de Corach, que le hace acabar con nueve miembros, que había cinco, designados todos por Menem, la mayoría automática. ¿Era mejor o peor que ahora?
Pero no me cabe la menor duda. Y antes te lo nombré, y mirá que lo conocí poco, pero lo conocí a Julio Nazareno. Y aunque te parezca mentira, tenía, no sé, esa historia que no sé si era cierta, pero que en La Rioja había sido jefe de Policía. Y pasó a ser un presidente de la Corte que, mal que mal, funcionaba. Funcionaba de otra manera. Eso de la mayoría automática...
Mis recuerdos no son los mismos, pero bueno, respeto los tuyos.
No, no, pero yo te puedo asegurar que he conocido y he tratado en conversaciones, en las cuales se habla de cosas que no se hablan en público, a Enrique Petracchi, al recientemente fallecido Belluscio. Bueno, que en esa época...
Pero no estás mencionando... Estás mencionando los nombrados por Menem, ¿no?
No. Si vos me decís con qué me quedo, es con la Corte de cinco miembros.
Que había hasta hace poco.
Sí, y que hubo en su origen, porque el 10 de diciembre de 1983 fueron cinco miembros. Y no sé si te acordás...
No, no, perfectamente.
Alfonsín le ofreció a Uder ser integrante de la Corte, y es por eso que designó en ese entonces a un joven de 46, 47 años, que era Enrique Petracchi. Jorge, todo tiempo pasado...
Uno puede decir que cinco fue lo que tuvo siempre la Corte, excepto un período breve con Frondizi y el momento en que Menem la amplía, con un objetivo obviamente político, no jurídico, para tener mayoría automática, y al mismo tiempo todo el proceso hasta que se vuelve a reducir a cinco, progresivamente, a partir de que primero quedaron siete, después seis, después cinco. Ahora tenemos tres. Estamos en la situación opuesta, para decirlo de alguna manera.
Sí, y no...
Pero esa es una responsabilidad de la política, ¿no? De no ponerse de acuerdo...
Es responsabilidad de la político y yo creo que esto forma parte del... No quiero ser duro porque me puede más lo que pienso en otros órdenes, del Presidente de la República. Creo que este es un tema que le interesa muy poco hasta que aparecen hechos, denuncias, que sería bueno que hubiera una Justicia más ágil para no dejar pendientes.
Ravier comparó a Messi con Milei y dijo que ambos son “un modelo a seguir”
¿Votaste por Milei?
No voté por Milei Te aclaro, recién cuando lo saludé a Naidenoff, me acordé. Yo, por una cuestión de amistad, soy apoderado de un partido político que es Encuentro Republicano Federal, partido que es más simbólico... No simbólico, es un partido... Y soy muy amigo, porque fuimos diputados juntos, de Miguel Ángel Pichetto, que es un tipo al cual aprecio mucho, y cuando digo todo esto me comprenden las generales de la ley. No voté, pero...
Si hubieras tenido que votar, hubieras votado a Pichetto vicepresidente y Macri presidente.
Sí, sin duda. Pero, ¿sabés qué? Y tiene que ver con lo venidero. Los argentinos, lamentablemente... Voy a empezar por lo afortunado. Desde 1983 tenemos una evolución histórica dentro de la democracia. Y mirá que pasaron cosas. Pasaron cosas que fueron corrigiendo, no sé, desde los alzamientos, carapintadas, muchos. Pero cuando hubo un cambio de signo, y esto te lo digo como abogado penalista, existe una causa de justificación que es el estado de necesidad. El que causa un mal para evitar otro mayor. Es decir, siempre votamos, cuando lo hicimos por De la Rúa, cuando lo hicimos por Macri, en esta oportunidad, votamos no convencidos de que lo que estábamos votando era lo mejor. Siempre votamos por lo menos malo. Y esa es una posibilidad que yo no sé qué va a pasar ahora. Creo que tengo claro por quién no voy a votar.
O sea, no vas a votar por Milei.
¿Sabés por qué? Te lo digo. Porque responde, yo creo que Milei, al cual he conocido personalmente hace años, éramos invitados frecuentes de programas de televisión, Intratables. Y yo lo veía, coincidíamos, porque la producción siempre tenía invitados que eran panelistas, y se repetían y coincidíamos a veces los días martes. He estado, no sé, diez veces, alguna vez sentado al lado de él. Hablaba de economía. Yo apenas si distingo, no sé, la escuela de Chicago de la austríaca. Decía: “Pero este tipo puede ser que sepa algo de economía”. Y después veía que, como si fuera algo actuado, le agarraba como un ataque de ira contra otro invitado, contra un panelista. El día que, siendo diputado, anuncia que va a ser candidato a presidente, había dos diputados, él y Victoria Villarruel. Y Miguel Pichetto fue el que me dijo: “Vos que lo conociste o que lo has tratado alguna vez personalmente”. Y le digo: “Sí, Miguel, es una persona bastante especial”. Y entre los dos coincidimos en que se trataba de un caso psiquiátrico. Si, en este momento apareciera un poco más claro el camino y el rumbo que vamos a tener, o que van a tener, me dirías: bueno, pero hay temas que es como si no existieran.
Entendí, entendí claramente. Alberto, muchísimas, muchísimas gracias. Un gusto verte después de tanto tiempo. En búsqueda del tiempo perdido, Comunidad de Prust, que esto se repita. Muchísimas gracias.
Algún día te voy a contar, porque yo tengo un recuerdo de hace mucho tiempo, cuando una vez te saludé en la redacción, ahí en Sarmiento, porque en el año 1985 yo era fiscal federal y tenía una excelente relación con Alberto Amato.
Sí, que era uno de los jefes de redacción de La Semana.
No, pero por el Diario del Juicio.
Y además el Diario del Juicio.
Te lo voy a contar otro día porque no tiene...
Lo repetimos. Muchísimas, muchísimas gracias por estar acá.
Al contrario, te agradezco a vos.
LMM
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