DEBATE MACROECONÓMICO Y PLAN DE GOBIERNO

Antonio Aracre: "La única manera de bajar la inflación con más actividad económica era hacer un corralito"

El exjefe de asesores de Alberto Fernández analizó el rumbo de la economía de Javier Milei. Argumentó que el ritmo de la baja inflacionaria responde a la decisión de no confiscar depósitos, advirtió sobre las tensiones con la actividad productiva y explicó por qué las inversiones aún muestran cautela.

Antonio Aracre, ex CEO de Syngenta Foto: Gentileza

En un contexto marcado por el debate sobre la desaceleración de la actividad económica y el ritmo de la baja inflacionaria, el exjefe de asesores de la Presidencia y ex CEO corporativo, Antonio Aracre, brindó su análisis Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190). Con su habitual mirada analítica sobre el rumbo macroeconómico, Aracre abordó los dilemas del programa actual, justificó el camino elegido por el Gobierno frente a alternativas de shock destructivas para el ahorro y analizó las razones detrás de la cautela inversora frente al RIGI.

Antonio Aracre es contador público, graduado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. En dicha institución también se ha desempeñado como profesor adjunto, cuenta con una maestría en Administración de Empresas por la UADE y se desempeñó como jefe de asesores de la Presidencia de la Nación durante el gobierno de Alberto Fernández. Asumió formalmente el cargo en febrero del año 2023 y presentó su renuncia indeclinable pocos meses después, en abril de ese año. Además, se destacó en el ámbito corporativo como CEO de la empresa Syngenta para Latinoamérica Sur.

Buenos días, Antonio. Cada equis cantidad de tiempo te consultamos como el representante optimista de la marcha de la economía para poder tener y ponderar nuestras propias visiones, que generalmente entrevistamos a más gente que considera que el plan económico no está funcionando bien y queremos ser ponderados. Así que nos gustaría escuchar tu opinión, tu balance, después de datos, en la última vez que conversamos a hoy, que se han sumado una cantidad de datos negativos: el pronóstico de comienzo de una recesión técnica por un tercer trimestre con caída de la producción. Y tus opiniones siempre son positivas, así que las escuchamos con ganas de levantarnos el ánimo.

Bueno, buenos días a todos y a tu audiencia también, Jorge, en particular. Mirá, vamos a separar las cosas en dos partes. La primera, yo diría que el motivo principal por el cual la gente votó a Javier Milei, que es para quitarlos de la pesadilla de la inestabilidad, del miedo a la hiperinflación, porque la inflación alta era una constante, algo crónico en la Argentina. Bueno, digamos que prácticamente podríamos decir que le sacó un cero a lo que recibió Milei. Todavía no estamos en el momento en el que la gente votó a Javier Milei, que es el 1% mensual, que sería lo deseable; estamos más cerca del 2%. La inflación núcleo dio 1,7%. Probablemente si los servicios regulados empiezan ya a no crecer por encima de la inflación, podríamos pensar que en poco tiempo podríamos estar en el 1,5% mensual, que sigue siendo una inflación alta, pero mucho más moderada de lo que venía siendo.

¿Eso es lo que imaginas para el año próximo, ese 1,5%? ¿Verdad, dar 18, algo así?

Exactamente, sí. Para el primer semestre, con alguna diferencia que yo en marzo, que suele ser un mes con una estacionalidad un poco más fuerte, pero en general preveo que vamos a transitar una senda del 1,5% mensual. Y esto lo señalo... me decís, bueno, pero yo te pregunto por la recesión técnica y vos me contestás con la inflación. No, simplemente no estoy esquivando la pregunta, ahora voy a eso, pero quería poner en perspectiva por qué es importante empezar por estabilizar y por controlar la inflación. Y tiene que ver con qué nos quitó la inflación crónica de los últimos 50 años en la Argentina: nos quitó la moneda, ni más ni menos, que es algo casi inherente a la soberanía de una nación (y fíjate que elijo adrede la palabra soberanía, porque por estos días, por estos meses, ha adquirido una importancia más relevante para los argentinos). Y junto con la moneda nos quitó el crédito, que es otra de las cosas que en cualquier país del mundo es súper importante, porque la gente se compra bienes que son muy entrañables para el desarrollo de su vida, como puede ser un departamentito o un autito, a partir del crédito; no es que ahorra toda la vida para después comprarse algo. En cualquier país del mundo es diferente. Bueno, nosotros habíamos perdido, como consecuencia de la inflación, hasta poder soñar con esas cosas. Y bueno, de ahí podríamos hablar del ahorro, podríamos hablar de la inversión... Tan importante la inversión —que ahora voy a eso— para que pueda haber crecimiento; o sea, no hay crecimiento si no hay inversión, pero como en la Argentina no hay ahorro, o el ahorro está debajo del colchón, es muy difícil que se produzca el crecimiento. Pero bueno, sin estabilidad, sin poder derrotar la inflación, es muy difícil que venga todo lo demás. Por eso lo pongo en perspectiva, porque ahora que, según las encuestas que escuchamos y que leemos, ya no figura entre el top 3 de las principales preocupaciones de los argentinos la inflación, y será que evidentemente hay una percepción de que si bien ya no estamos en el paraíso, estamos en un camino bastante correcto hacia la derrota de esa inflación... bueno, parecería que no tiene valor. Y yo creo que sí tiene mucho valor, solo que falta empezar a transformar, transitar, digamos, las cosas positivas que te trae el que no haya inflación. Bueno, que baje mucho la tasa de interés. Entonces, vamos a empezar a transitar un crecimiento que no solamente lo vamos a ver en los sectores típicamente ganadores, hasta ahora, en este nuevo modelo, que son los exportadores de hidrocarburos, de gas, de minería, de litio, del agro, de la ganadería, sino también en sectores vinculados al mercado interno, que más trabajo generan, que más consumo generan, que más empleo generan, como la construcción, el comercio y la industria. Respecto a la industria, tengo algunos reparos, porque creo que hay algunos sectores que se van a recuperar más rápido y hay otros que posiblemente puedan no recuperarse si continúa este modelo, por un problema: un problema de competitividad frente al mundo.

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Ahora, déjame terminar entonces este anticipo con una cuestión que tiene que ver si en el tercer trimestre efectivamente se va a consolidar una recesión técnica o no con un negativo. Bueno, no te lo puedo decir, porque los números de septiembre todavía están muy en la cocina. Agosto lo vamos a conocer la semana que viene por parte del INDEC: el EMAE de agosto seguramente va a dar positivo en contraste con el negativo de julio, no tan positivo como lo negativo que fue julio, pero positivo al fin. Y septiembre es la duda si va a ser suficientemente positivo como para completar un trimestre que no dé negativo o no va a ser lo suficientemente positivo para que se verifique la famosa recesión técnica.

Más allá de este dato, que no deja de ser relevante porque es un dato del INDEC, el cuarto trimestre, todo lo que empezamos a ver desde octubre en adelante, empieza a ser bastante promisorio en términos de actividad. ¿Por qué? Bueno, porque la inflación vuelve a consolidarse hacia la baja, porque de a poco se va solucionando el problema de la mora, porque algunos proyectos de inversión que tardaban en ejecutarse empiezan a andar, porque la obra pública, a través del fondeo privado con las licitaciones, empiezan a implementarse en las provincias. Entonces, todo esto nos permite inferir que, no quiero ser tan optimista como lo de los 18 meses mejores de la Argentina, pero sí que vamos a empezar a transitar meses que respecto al año anterior van a dar números positivos.

Antonio, juntemos un tema con el otro, me parece muy pertinente. ¿Qué le decís a aquellos que dicen que la inflación todavía es muy alta para el nivel de recesión que hay, o para el nivel económico, o de aplanamiento del consumo que hay? ¿Cómo poder conectar una cosa con otra? Está claro que en una recesión muy profunda la inflación se la baja. Ahora, es un fracaso lograr frenar la inflación matando al paciente, para decirlo de alguna manera. Hay una relación, hay un trade-off entre inflación y actividad. Entonces, ¿qué le respondés vos a aquellos que dicen: "Mire, señor Aracre, todo bien, pero 33% de inflación anual, con este nivel de actividad económica, no es un gran logro"?

Bueno, hay varias cosas para decir. La primera es que hay una parte del índice de inflación que no se relaciona con una cuestión monetaria, como le gusta señalar al presidente, con razón, sino con una recomposición de precios relativos. O sea, todo lo que las tarifas públicas fueron pisadas, o los transportes públicos subsidiados durante las décadas peronistas han tenido que ser gradualmente liberalizados en estos tres años. Y eso generó, por supuesto, una inflación que no solo afectó el número, sino que además afectó el ingreso disponible de las personas, porque aun recibiendo ajustes en sus ingresos en función al índice de inflación, los gastos fijos en las familias —producto de estos mayores gastos de transporte y tarifas— le han implicado tener que reducir otros consumos para poder pagar eso. Eso no significa que no consuman: consumen cualitativamente algo distinto, un mix diferente.

Entonces uno se puede preguntar: bueno, pero ¿podría haber el gobierno hecho otra cosa y haber asumido que a esta altura tengamos un 60% de inflación en lugar de un 30% y como consecuencia también un nivel de actividad un poco más alto que el que tenemos hoy? Bueno, todo es contrafáctico, pero igual se puede analizar. Yo diría que la respuesta a esa pregunta es similar a la que se ha hecho el famoso Alberto Ades por estos días cuando dice: "La política monetaria podría tener algún grado de flexibilidad sin poner en riesgo demasiado la inflación pero que permita mayor nivel de actividad". Y la respuesta fíjate que no es simple, porque generó un gran debate entre todos los economistas, que es: vos dejás más plata en el mercado aflojando los encajes bancarios, pero nadie te asegura a dónde va a ir ese dinero. Si ese dinero va al consumo, entonces probablemente fue una buena decisión; si ese dinero en cambio se concentra en pocas manos y va a parar al sistema financiero o al dólar —como suele ir a parar los excesos de rentabilidad que se canalizan a través de ahorro en Argentina—, sólo lograste más inflación, porque en realidad todo deslizamiento del tipo de cambio en la Argentina, desafortunadamente, se traduce en más inflación y en un pasaje a precios. Por eso es tan difícil levantar el tipo de cambio real sin generar inflación: es en la Argentina casi un oxímoron en sí mismo.

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Así que yo te diría: lo único que les puedo decir es que estamos en un dilema difícil de transitar, sobre todo para las clases medias-bajas, y yo no creo que haya un empecinamiento o un dogmatismo del gobierno para ponerle saña en sus acciones contra esas clases sociales, sino que la lógica es: lo peor que te puede pasar es que recrudezca la inflación, porque con la inflación viene más pobreza y más hambre. Entonces, es cierto que estamos en un momento complicado, pero no es menos cierto que aflojarle a la inflación no es una buena medida económica. 

Correcto. Quizás, la pregunta contrafáctica es si no se podría haber tenido 10% de inflación al tercer año, con una actividad económica mayor. Cuando uno analiza el Plan Real en Brasil, cuando uno analiza el plan de convertibilidad en la Argentina, cuando uno analiza la salida de la convertibilidad a partir de Lavagna, inclusive en los primeros dos años del Austral, se logró una inflación de un dígito un año antes (quizás en este caso cuatro años antes, porque finalmente no sabemos si vamos a lograr la inflación de un dígito en 2029 o 2028), con un nivel de actividad mayor y partiendo de una inflación mucho mayor de la que partimos en 2023. ¿Crees que se podría haber, con otro plan, bajado la inflación más todavía y con una actividad económica mayor o no? ¿O es simplemente una hipótesis?

Yo creo que sí, Jorge. Creo que se podría haber logrado eso a un costo, para mí, imperdonable, que fue el costo que cometió Herman González previo a la convertibilidad, Remes Lenicoff previo a la pesificación asimétrica, que fue justamente el quitarle los depósitos a la gente; es decir, llevar a cero la base monetaria, destruyendo la confianza de todos los ahorristas del sistema. Eso fue lo que no quiso hacer este gobierno: no quiso romper los contratos, no quiso destruir el ahorro de los argentinos. El costo que paga por hacer eso es el de más lentitud en derrotar esta inflación, en quitarla por completo. A mi juicio, el costo que pagamos por esas dos medidas en su momento —del plan de la convertibilidad y después de la pesificación asimétrica y la continuidad de Lavagna— fue tan grande que nos llevó al país a una tasa de riesgo país gigante, a no tener credibilidad y, sobre todo, a tener casi 300 mil millones de dólares de los argentinos debajo del colchón. Porque básicamente no creen en que la Argentina sea un país serio a la hora de cuidar sus ahorros, porque no se los cuidó y se lo demostró en dos oportunidades. Entonces, estamos pagando un costo por respetar lo que se respeta en todo el mundo, y eso hace que tarde más. Como decía Cerati en alguno de sus temas, en mi caso favorito: "tarda en llegar y al final hay recompensa". Yo me quedo con eso.

Y por último, Antonio, el tema de la inversión que vos marcabas: que en un país con alta inflación no hay inversión. ¿A qué atribuís que, a pesar del RIGI, de la cantidad de anuncios que hay alrededor del RIGI, la inversión como porcentaje del Producto Bruto de la Argentina sea una de las más bajas de su historia y de las más bajas de nuestros vecinos?

Y te diría que es la cuestión más frustrante, la cuestión que más me preocupa y la que más me resulta difícil comprender. Pero bueno, a fuerza de pensarlo y repensarlo, y de... no solamente de cuestionármelo yo, sino de cuestionárselo también a distintas personas del gobierno y a colegas, la conclusión a la que llegamos es que... sobre todo las inversiones del RIGI son inversiones a largo plazo, son inversiones muy importantes y que implican desembolsos muy, muy fuertes. Y bueno, habrás escuchado una declaración fuerte ayer de Máximo Kirchner con Tenembaum. Pero no fue la primera. Podemos recordar varias del estilo donde se los amenaza un poco a los inversores diciendo: "Che, ojo, porque mirá que nosotros vamos a revisar todo". Y esto tiene que ver con la seguridad jurídica. Yo ni siquiera pienso que esté bien o esté mal revisarlos, simplemente lo pongo como algo actitudinal. Cuando la gente dice: "¿Qué es el riesgo Kuka?", bueno, el riesgo Kuka es la situación buena o mala, cierta o ridícula, pero existente por parte de los grandes inversores del mercado respecto a qué respeto por los contratos y qué respeto por los derechos adquiridos se tiene en la Argentina cuando hay un cambio de gobierno. Yo ni siquiera le pondría riesgo Kuka, le pondría riesgo político. O sea, ¿qué es lo que hace un nuevo...? Fíjate, por ejemplo, Lousteau está armando una alianza que va desde el radicalismo al peronismo hasta Myriam Bregman para estar en contra de Milei. Probablemente un inversor piense: "¿Pero entonces, frente a la lógica del gobierno de respetar la ley, de respetar a la inversión, todo el resto del arco político se une en contra de esa mirada? ¿Eso es lo que hay del otro lado?", se preguntan los inversores. Y eso hace que las cosas se demoren mucho tiempo más. Cuando el presidente dice "2028, si me reeligen, va a ser el mejor año de la Argentina", no lo dice con un fin —en mi opinión— con un fin político proselitista, es decir, "vótenme, que no los voy a defraudar", como decía Menem; creo que lo dice porque está convencido de que se disipan muchas de las dudas que tuvieron los inversores durante estos cuatro años: de la tolerancia social al ajuste y la continuidad de este proyecto político en un segundo mandato.

Antonio, como siempre, sos una muy buena voz de esa mirada optimista respecto de la marcha del plan económico del gobierno. Así que seguiremos tomando tu medicina cada cierto tiempo para encontrar un equilibrio. Muchísimas gracias.

No abusen porque después es mala.

Ok, no abusaremos. Te mandamos un fuerte abrazo.

 

 

MEG