Críticas a la reforma del BCRA por parte de Mariano Fernández, economista y ex amigo de Milei
Fernández cuestionó el proyecto impulsado por Milei, advirtió sobre sus “puntos grises” y reclamó reglas que limiten la discrecionalidad, mayor discusión técnica y un acuerdo entre oficialismo y oposición.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central vuelve a poner sobre la mesa una discusión que la Argentina arrastra desde hace décadas: cómo construir una política monetaria capaz de generar estabilidad y, al mismo tiempo, reglas que sobrevivan a los cambios de gobierno. En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el economista Mariano Fernández, especializado en macroeconomía, finanzas internacionales y política monetaria, cuestionó distintos aspectos del proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei y advirtió sobre los riesgos de dejar herramientas de uso discrecional en manos de las autoridades económicas.
Fernández, ex amigo de Milei, planteó que el problema no pasa únicamente por establecer formalmente la independencia del Banco Central, sino por garantizar que esa independencia sea efectiva y tenga respaldo institucional. En ese sentido, señaló omisiones y “puntos grises” en el proyecto, cuestionó la falta de una discusión técnica y política amplia y reclamó un acuerdo entre oficialismo y oposición que permita construir una regla monetaria con mayor certeza y reputación en el largo plazo.
Mariano Fernández es un reconocido economista especializado en macroeconomía, finanzas internacionales y política monetaria, posee una destacada trayectoria académica en la Universidad del CEMA, donde se desempeña como docente y coeditor de la sección de análisis de su revista institucional.
Buenos días. Muchas gracias por estar acá. Antes de hablar del tema central, porque te convocamos por la Carta Orgánica del Banco Central, me gustaría compartir con la audiencia que justo cerrábamos el tramo anterior informando el fallecimiento de Chiche Gelblung y me contaste que tenías una anécdota, que debutaste en televisión con él, que me gustaría compartir con la audiencia.
Sí, bueno, gracias por invitarme, Jorge. Me acuerdo que mi primera participación en televisión fue con él. Reemplazaba a Javier Milei. Me llamó Javier y me dijo: “No puedo ir, vos vas”. Yo soy medio fóbico y terminé adelante de un estudio de televisión hablando de economía. Después tenía una relación con Chiche. Tenía el teléfono, hablaba de vez en cuando, me llamaba. Me lo encontraba porque vivía en el mismo edificio en el que vive un amigo. Entonces me lo encontraba en el ascensor. Sí, y un tipo muy querible y muy picante.
Me contabas también que viste un pedacito del reportaje que le hicimos a Cavallo y lo engancho con Milei. Y contabas las características especiales de Cavallo. Contabas que una noche se quedó toda la noche, siendo estudiante, para resolver eso.
Me lo contó otro profesor. Sí. Bueno, Argentina tiene grandes economistas, con perfiles técnicos que quizás hoy no están del todo valorados. Cavallo, el propio Carlos Rodríguez, pero específicamente sobre Cavallo, que es una máquina de trabajar, una persona hiper meticulosa, obsesiva. La anécdota fue que un profesor en Harvard tiró una inquietud en una clase sobre un problema y él se quedó toda la noche trabajando para el otro día, sin obligación ni nada, presentar la resolución del problema.
Obsesivo me decías.
Obsesivo, meticuloso. Sí.
Y, podríamos decir, con vocación política también.
Bueno, claro, y con vocación política, y con lo que no encontramos muchas veces en los perfiles técnicos es la posibilidad de poder navegar en este mar de la política. Es complicado, ¿no? Donde no siempre se puede decir lo que se piensa. Donde hay que negociar. Si bien un político podría pensar que es un perfil técnico y una estructura bastante rígida de pensamiento dentro del grupo de los economistas, es un político.
Cavallo, en su momento —hoy dice que en realidad hay que redefinir ortodoxia y heterodoxia—, planteaba que él era heterodoxo. De hecho, cuando comenzó su plan de convertibilidad, el Fondo Monetario Internacional no lo veía muy bien. No era un plan clásico de lo que podría llevar adelante el Fondo Monetario Internacional. Me gustaría una comparación de Cavallo con Milei en los aspectos que son similares y en los aspectos que son diferentes.
Mirá, muy interesante pregunta. Yo creo que lo que dice Cavallo es un camino que muchos economistas vamos haciendo con el tiempo. Cuando uno estudia, lee los papers, analiza los modelos matemáticos, cree demasiado en un modelo o en una estructura rígida y eso se transforma en ortodoxia pura. Cuando uno tiene que enfrentar problemas reales, como le tocó a él, seguramente ahí es donde aparece la necesidad, por ejemplo, de establecer mecanismos de compensación, de entender que no todo en economía son óptimos, sino que muchas veces el mejor óptimo es el segundo óptimo. Y si yo lo tuviera que comparar con Javier Milei, yo no podría establecer un punto de comparación. Javier Milei se quedó en lo técnico, se atrasó en lo técnico, y prioriza lo dogmático sobre la sensibilidad de poder entender que los problemas políticos son complejos. Yo puedo entender, porque me pasa a mí también, que los economistas haya cosas que no entendamos por nuestra formación, pero creo que es central que en los equipos en Ministerio de Economía, Hacienda, existan personas que nos pongan límites a las cosas que podemos ejecutar desde el punto de vista de la política económica.
Vamos entonces al tema puntual. Vos marcaste que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central contiene errores graves. Compartilo con nuestra audiencia.
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Sí. Mirá, yo lo divido en tres tipos de fallos. Algunos tienen que ver con omisiones y otros tienen que ver con debilidades, debilidades fuertes, que podrían encubrir o tapar algo. Podríamos decir que es una buena intención. Argentina tiene un problema monetario crónico. Ese problema monetario crónico exige una discusión técnica muy profunda que permita a toda la sociedad, a todo el espectro político, poder comprender determinados elementos relacionados con la inflación. Y no es el cliché de “la emisión genera inflación”. Es más complejo que eso. El primer punto es que esta Ley se presentó entre gallos y medianoche, como se han cocinado miles de pucheros en Argentina, y no hubo un ámbito de discusión. Yo hubiera preferido que hubieran consultado. Se hizo una reunión plenaria, la reunión plenaria fue muy superficial, yo diría cuasi política: de un bando defendiendo una postura ideológica, del otro lado, otro bando defendiendo otra postura ideológica, sin entrar en lo profundo, que tiene que ver con la regulación monetaria y la programación monetaria. Me llama mucho la atención. Debería haber habido un esquema de seminarios, discusiones. Deberíamos haber estado discutiendo esto desde el principio del gobierno. Fueron 32 meses. Son 32 meses de lo que está gobernando Milei y la reforma de la Carta Orgánica del Central es la pieza central para poder estabilizar en el largo plazo. Entonces aparece de la noche a la mañana un proyecto de ley que hay que discutir casi a puerta cerrada, con artículos cerrados, donde no sabemos cómo, quién discutió esto. No fue una discusión pública. Entonces ahora sí vamos a las críticas. Por ejemplo, desde el punto de vista normativo. Hay mecanismos asimétricos. Todos estamos de acuerdo con lo obvio. O la mayoría podemos estar de acuerdo con lo obvio de que el Banco Central tiene que ser un garante de la estabilidad de precios en un país, que el Banco Central tiene que tener algún grado de independencia. Para los más ortodoxos, el grado de independencia será más grande. Para los menos ortodoxos, el grado de independencia será menos potente. Está claro que la reforma, que la Carta Orgánica actual tiene muchas más dificultades y permite muchos más agujeros negros, grises, que generaron esta inflación, el retorno de la inflación crónica. Pero, por ejemplo, en el mecanismo de designación de autoridades, hoy hay una simetría: remover una autoridad es muy difícil, pero nombrarlo por decreto del Poder Ejecutivo es muy fácil. Con lo cual podríamos tener un presidente del Banco Central, o un directorio o directores del Banco Central, en forma irregular durante mucho tiempo. Y eso, a la institucionalidad, es muy grave.
Pero ¿no es el objetivo que perseguía Milei para dejar marcado al presidente del Banco Central para el próximo gobierno y que no lo puedan remover? ¿Ese es el verdadero objetivo de la Carta Orgánica?
En otro punto, que es central para entender por qué no se estabiliza permanentemente en Argentina, y eso es lo que los economistas llamamos cuestiones reputacionales. Es decir, de sancionarse una ley que establezca la independencia y corte el cordón umbilical entre Hacienda y Economía y la programación monetaria, el presidente del Banco Central debería renunciar. Debería renunciar y deberíamos poner uno nuevo, no solo por ser un presidente del Banco Central de esta administración, que eso no es lo importante, sino porque existe una relación previa de socios con el ministro de Economía. Entonces, si el canal formal te dice que son independientes, pero hay un canal informal que lo transforma en dependiente, entonces tenemos un problema.Y ahora vamos a las fallas que están detrás. Por ejemplo, el error típico, el problema típico era que financiábamos en el mercado primario. Es decir, el Banco Central le compraba bonos directamente del déficit fiscal al Tesoro. Bueno, está bien, eso ahora no se puede hacer, pero no hay límites, topes, reglas sobre la participación de la compra de títulos soberanos, es decir, de títulos públicos en los mercados secundarios. Entonces yo podría emitir deuda en el mercado primario y, aduciendo programación monetaria, salir a tapar un agujero fiscal en forma encubierta, lo cual afecta sensiblemente las expectativas.
¿Por qué lo hace? Porque lo primero está claro: él quiere que el presidente del Banco Central sea alguien que no pueda remover. ¿Esto por qué lo hace?
Yo creo que todo en Argentina es, como es siempre, súper superficial, porque la superficialidad permite grados de discrecionalidad que, si yo me atara a una verdadera regla de independencia del Banco Central, tendría que hacer las cosas mejor. Vamos a imaginar un contexto en donde no hay rollover.
Lo voy a poner así. Lo primero es para que, si no soy reelecto, Milei tenga el presidente del Banco Central y el próximo no lo pueda remover tan fácilmente. Y lo segundo es, si soy reelecto, tener la posibilidad de financiar el déficit fiscal que pueda llegar a tenerlo, de hacer algunas trampas. Es plausible mi sospecha.
Sí, de hacer algunas trampas. Es decir, ese es el gris que tiene. No solo eso, sino de utilizar el mercado. Por ejemplo, no hay límites a la operatoria en el mercado de derivados futuros por parte del Banco Central. Ya lo hemos visto esto cuando el Banco Central tiene que pisar el tipo de cambio: usa el mercado de futuros para controlar el mercado presente, el tipo de cambio. Bueno, debería haber reglas, sí, reglas que limiten. Yo entiendo. Los bancos centrales operan a futuro, pero no operar en forma indiscriminada. Debería haber una regla, una regla compleja, dura.
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Claro, una regla sobre el patrimonio, una regla sobre la cantidad de reservas. Por ejemplo, no existe en el proyecto un plan o el diseño de un plan de compra de reservas que permita una programación monetaria de mediano y largo plazo. Una de las cuestiones que tiene que ver estacionalmente con Argentina es que la oferta de dólares es inestable porque depende esencialmente de las liquidaciones en el mercado agropecuario. Entonces deberíamos tener no un Banco Central que sale a correr a comprar reservas, sino con un plan anual, semestral, trimestral. Es decir, falta de discusión. Nadie discutió, no consultaron.
Una ley puede dejar sin efecto la ley anterior. Entonces, los argentinos ya lo sabemos por la intangibilidad de los depósitos, por la ley de la convertibilidad. Es decir, la única ley que cumpliría ese objetivo de generar certeza futura sería una que fuera consensuada con la oposición. Porque si no, no tiene mucho valor, porque la ley que haga uno, el próximo gobierno, con una nueva mayoría, la vuelve a modificar. Entonces no sería que lo que habría que reclamarle al gobierno y a la oposición es que, en realidad, habría que hacer una nueva Carta Orgánica del Banco Central con el acuerdo de oficialismo y oposición, buscando un punto intermedio entre las dos que, aunque no satisfaga a uno, siempre va a ser mejor como elemento de certeza de que el otro la va a mantener.
Sí, acá hay una responsabilidad del oficialismo y de la oposición. Primero, el tema monetario tiene un gran componente técnico, sí. Y, por lo tanto, debería haber otra pata en la discusión, que es la participación de las universidades nacionales, la participación de los economistas argentinos que trabajan en el exterior, que son profesores en el exterior, que permitan definir un perfil técnico consensuado. Lo que vos decís es central y está en la literatura. A mí me enoja porque está en la literatura. Si uno toma la literatura de cambios transitorios y permanentes, Argentina vive de transitoriedad en transitoriedad, y eso no permite la planificación ni permite la proyección. Entonces es verdad: hoy hacemos una ley, mañana otro gobierno la destruye; hoy hacemos una ley distinta, mañana otra. Es decir, eso explica por qué hacen el RIGI, está mal hecho y por qué no explotan las inversiones, por qué no financiamos directamente al Tesoro y por qué no baja la inflación, porque no le creemos al Gobierno de que, efectivamente, tenga superávit fiscal y que su superávit fiscal sea sostenible permanentemente. En Argentina falta discusión democrática y consenso democrático sobre muchos temas. Uno de ellos es equilibrio fiscal y dentro del equilibrio fiscal implica discutir la política social, discutir el presupuesto, la política monetaria, el rol de la política monetaria. Vos fijate, hay una discusión que no entró nunca en Argentina. El sistema de Banco Central en Argentina es el sistema centralizado, y ahí podríamos preguntarnos —es una cuestión que lo dejo abierto—: ¿qué ventajas hay entre un sistema de Banco Central centralizado y un sistema descentralizado, como es el sistema de la Reserva Federal? ¿Es lo mismo la ciudad de Buenos Aires que el norte de la Argentina? ¿La política monetaria tiene el mismo impacto si yo tengo injerencias sobre la tasa de interés, sobre los agregados monetarios, o debería tener algún tipo de descentralización a través de algún régimen parecido?
Al federal, como Estados Unidos.
Claro, por ejemplo, podríamos repensar eso. Nuestro Banco Central fue pensado en 1935 como un Banco Central centralizado. Se entendía porque en ese momento la moda era la moda británica y, en la moda británica, el Banco Central tenía que tener la programación monetaria concentrada. Pero tenemos otro modelo, el modelo de la Reserva Federal.
Sí, y después tenemos el modelo del Banco Europeo. Mariano, el Banco Europeo más preocupado por la inflación y el norteamericano más preocupado por el crecimiento y el desempleo. Pero más allá de estas tendencias, más allá de que solamente sería consistente en una discusión amplia que incluya a la oposición, mi pregunta es: estas cosas que decimos que hace Milei, ¿las hace sabiendo? Y en realidad, lo que es, es un gran actor y comunicador. ¿Él sabe lo que está haciendo de manera proposital? ¿No es un error, sino que es parte de la manera que él cree como se debe gobernar un país como la Argentina?
Mirá, lo que yo creo es que esto, como muchas de las propuestas de leyes, están enfocadas a la política, es decir, a la política partidaria, a la comunicación. Es decir, sacamos una ley de independencia del Banco Central que le impide al Tesoro financiarse. Ahora, el punto es: ¿realmente le impide al Tesoro hacer trampa? ¿Realmente es independiente? Es decir, ese segundo nivel de preguntas, que es el que un estadista debería tener, no está.
Pero veo una recurrencia en este tipo de situación.
Seguro.
Entonces trato de encontrar un hilo conductor. La comunicación más importante que el Fondo.
Y no es un problema de Milei. Es un problema de Argentina. Es un problema de Argentina que siempre miramos el corto plazo. Sí, y creo que en este caso, como en muchos otros casos, no sé, discutimos el RIGI y discutimos el RIGI mal. Es decir, hay una apertura económica y no está discutida la apertura económica. Discutimos o establecemos una ley cambiaria, una ley penal cambiaria y controles de capitales. Pero no entendemos qué significan.
Y todo es comunicación. La comunicación está por delante del Fondo.
Sí. Yo creo que sí. Es el mal de Argentina. Es el mal de hoy, creo, el mal de hoy en el mundo, pero en el mundo las cosas funcionan un poco mejor que en Argentina. Discúlpame, imaginate Chile. Sí, pasamos del gobierno de un gobierno más de derecha de Piñera a un gobierno de izquierda, ahora de vuelta a un gobierno de derecha, pero el Banco Central no se toca.
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Quería hacerte otra pregunta respecto específico de la Carta Orgánica, el proyecto de Carta Orgánica del Banco Central. ¿Es correcto que se pueden colocar en garantía las reservas? Que ese es un punto también problemático.
Sí, es un punto gris. Lo que habría que hacer ahí es limitar, porque muchas veces hay operaciones de crédito que exigen algún tipo de colateral. Eso hay que entender. Ese colateral es una garantía, como una garantía. Eso no significa que podamos usar discrecionalmente todas las reservas en oro, pero en determinadas circunstancias. Es decir, lo que hay que analizar ahí es cada una de esas operaciones y esas operaciones posiblemente tengan que tener algún tipo de contralor que vaya más allá del directorio. No sé, esto es una propuesta. Posiblemente necesite una aprobación del Congreso, que se ha presentado en el Congreso. No lo sé. Lo importante acá sería discutir estos temas y no darle al ministro de Economía, al presidente del Banco Central, herramientas de uso discrecional que después terminan siendo reputacionalmente negativas para el próximo...
A ver, si lo pongo en estos términos. La propuesta de cambio de Carta Orgánica del Banco Central viene a modificar una que se hizo hace más de una década. Pero puede ser modificada en 2028 por otro gobierno si fuese no reelecto Milei, en cuyo caso no resuelve el problema de fondo. Es otra vez algo, podríamos decir, de corto plazo.
Es cierto, no resuelve el problema de fondo. Lo que hace es, lo maquilla. Desde ya que es mejor que la reforma de 2012. La del año 1994 ya estaría atrasada, así que no podríamos volver a la anterior reforma de la Carta Orgánica
Que era en la convertibilidad.
Claro, que fue en la convertibilidad. Con lo cual sí, necesitamos una nueva ley rectora sobre los bancos, pero no solo necesitamos la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Vos fijate que hay una discusión que en Argentina no se abre nunca, que es la discusión sobre la reforma bancaria. Hoy los bancos no tienen, es decir, son los principales prestamistas del Estado. Son los que compran. ¿Quién va a comprar en el mercado primario los bonos del Estado?
Los bancos.
Los bancos. Y los bancos no van a poder arreglar, en términos de manejo de liquidez, manejo de solvencia, con el Banco Central, que les recompren esos títulos. Entonces estamos poniendo unas puertas giratorias con doble puerta, pero es lo mismo. Entonces necesitamos una reforma bancaria. Necesitamos que en la reforma bancaria se delimite específicamente el rol de los bancos.
A ver, en síntesis: ¿es mejor que se apruebe que que no se apruebe? Respecto a la existencia.
Yo creo que en el Senado hay una oportunidad para poder modificar estas cosas, mejorarlas.
En cualquiera de los casos, si no se las mejorase, sería mejor que lo existente.
Sí.
Y aunque se mejorase en el Senado, seguramente la definitiva va a resultar el día que en la Argentina haya un consenso entre el oficialismo y oposición.
De acuerdo con vos, pero creo que es importante ahora, en la discusión del Senado,
En esta oportunidad...
Poder controlar al proyecto original para darle, es decir, acotar el proyecto original,
Mejorarlo lo más posible.
Mejorarlo lo más posible. Por lo menos que nos sirva ahora para comprar reputación.
Para el interregno, hasta que se logre un concenso definitivo.
Por ejemplo, un plan anual, trimestral, semestral, no sé, hay que definirlo, de compra de reservas. La programación monetaria para la compra de reservas sería central. Porque eso esencialmente es una responsabilidad del directorio, del presidente del Banco Central, de que en los próximos seis meses tienen que tener esta cantidad de dólares guardados. Y esos dólares representan, de una forma, compra de reputación por parte del Banco Central. En el medio habrá que hacer cuestiones de manejo monetario, de instrumentos monetarios para tratar de controlar la inflación, y no siempre vamos a lograr todo. Es decir, no es todo perfecto, pero ese es el camino.
Mariano, muchísimas gracias. Sí, clarísimo. Bueno, un placer y gracias por las anécdotas también.
Muchas gracias.
LMM
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