ECONOMIA
DETERIORO

Industria y construcción profundizaron la caída en julio: qué explica el freno de dos sectores clave

Los datos del INDEC mostraron bajas mensuales e interanuales en ambos sectores. Dos informes privados advierten que detrás del deterioro aparecen la debilidad de la demanda interna, la presión de las importaciones, los mayores costos, la mora y la falta de nuevos proyectos de inversión.

Industria y Construcción
Industria y Construcción | Collage CeDoc

La industria manufacturera y la construcción tuvieron un fuerte retroceso en julio y volvieron a encender señales de alerta sobre la evolución de la actividad económica. Según los últimos datos del INDEC publicados ayer martes 8 de septiembre, la producción industrial cayó 5% respecto de junio y 4,9% interanual, mientras que la construcción retrocedió 4,6% mensual y 4,5% frente al mismo mes de 2025.

En el caso de la industria, el acumulado de los primeros siete meses del año quedó 2,6% por debajo de igual período de 2025. Sin embargo, un dato que no pasa desapercibido es que doce de las dieciséis divisiones manufactureras registraron caídas interanuales, con retrocesos particularmente fuertes en maquinaria y equipo, otros equipos y aparatos, prendas de vestir, textiles y productos minerales no metálicos.

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Para ver un poco más allá de los números que muestra la foto, bien vale considerar los análisis de dos consultoras privadas - LCG y Qualy Consultora - en los que se pueden identificar algunos de los factores que están detrás de la caída: un mercado interno que sigue débil - y los números del consumo no lo disimulan-, problemas de competitividad, mayor presión importadora, encarecimiento de costos y, en algunos segmentos, un deterioro financiero creciente. De este último factor dio cuenta la misma UIA en su último Monitor de Desempeño Industrial (MDI).

Industria: demanda débil, importaciones y problemas de competitividad

Para Qualy Consultora, la industria manufacturera "profundizó su contracción" durante julio y el retroceso todavía no encuentra un piso claro. El informe señala como uno de los principales factores el debilitamiento de la demanda interna, asociado a la pérdida de poder adquisitivo, que genera capacidad ociosa y limita la posibilidad de trasladar aumentos de costos a precios.

A ese problema se suma una cuestión de competitividad. Según la consultora, la combinación de apertura comercial, estabilidad cambiaria, mayores costos fijos e insumos energéticos encareció la producción local medida en dólares y aumentó la presión de los productos importados.

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El resultado, plantea el informe, es que muchas empresas optan por preservar liquidez, postergar inversiones y limitar planes de expansión ante un escenario en el que todavía no aparecen señales claras de recuperación.

Variación interanual subsectores actividad industrial.

El diagnóstico coincide con LCG, que destaca además la profundidad del retroceso mensual: después de dos meses consecutivos de crecimiento, la industria se desplomó 5% desestacionalizado en julio. De las 16 ramas consideradas, sólo refinación de petróleo mostró una mejora mensual, de 1,7%.

Por su peso dentro del índice, la industria química y alimentos y bebidas explicaron conjuntamente 2,3 puntos porcentuales de la caída mensual, mientras que muebles, maquinaria e industrias metálicas básicas aportaron otros 1,3 puntos negativos.

La comparación con el inicio de la gestión de Javier Milei también muestra una recuperación incompleta. Según LCG, frente a noviembre de 2023 sólo tres ramas se encuentran por encima de aquel nivel: alimentos (+3,3%), refinación de petróleo (+12,6%) y otro equipo de transporte (+2,9%).

En cambio, sectores como textiles acumulan una baja de 41%, maquinaria de 29%, minerales no metálicos de 28%, productos de metal de 25%, prendas de vestir de 22% y automotriz de 21%.

En tanto, el análisis de Qualy apunta especialmente a los segmentos asociados a bienes durables y bienes de capital.

Maquinaria agropecuaria, electrodomésticos, electrónica, indumentaria y calzado fueron algunos de los rubros más afectados por la retracción del consumo doméstico y la competencia de bienes importados.

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Incluso dentro de alimentos y bebidas aparece una dinámica dispar. La consultora señala que el consumo masivo tuvo retrocesos en segmentos como panificados y vinos, mientras que la molienda de soja y girasol funcionó como contrapeso gracias al impulso exportador.

Así, la actividad muestra una creciente separación entre sectores vinculados al mercado doméstico y aquellos sostenidos por los recursos naturales o la demanda externa. Qualy advierte que el impulso exportador todavía no logra derramarse sobre el conjunto del entramado productivo.

Mora y falta de inversión, otros lastres para la industria

LCG agrega un factor financiero al diagnóstico. Para la consultora, entre los principales obstáculos para una recuperación industrial aparecen los crecientes niveles de mora del sector, la demanda interna deprimida, la competencia de las importaciones y la inflación en dólares.

Con la caída de julio, la industria quedó -además- 3% por debajo de diciembre de 2025, mientras que el arrastre estadístico para el resto del año es negativo en 3,2%, según el informe.

La lectura que hacen es poco optimista para los próximos meses, en tanto sostienen que no aparecen por ahora motores suficientes para impulsar una recuperación sólida de la actividad industrial.

Construcción: menos obras y empresas que esperan estancamiento

La construcción atraviesa un escenario similar. Según los datos oficiales, la actividad cayó 4,6% en julio respecto del mes anterior y 4,5% interanual. A diferencia de la industria, todavía conserva un crecimiento acumulado de 1,7% en los primeros siete meses del año.

Construcción

Sin embargo, LCG advierte que el nivel de actividad se encuentra 25% por debajo de noviembre de 2023. Además, julio significó el regreso a terreno negativo en la comparación interanual después de dos meses consecutivos de subas.

Las expectativas empresarias tampoco muestran un cambio inmediato de tendencia. El porcentaje de constructoras que prevé un estancamiento de las obras privadas en los próximos meses subió de 71% a 75%.

Expectativas negativas de la construcción.

Entre los principales motivos mencionados aparecen la caída de la actividad económica (33%) y los altos costos de construcción (24%).

Qualy coincide en señalar la falta de grandes proyectos como uno de los factores centrales del freno, y describe un sector que continúa sin salir de una meseta, donde la ausencia de nuevos desarrollos de escala afecta tanto a la infraestructura como a los emprendimientos inmobiliarios importantes.

Ese escenario llevó a muchas empresas de la cadena a operar con extrema cautela, reducir inventarios y concentrarse en refacciones, mantenimiento y obras de menor tamaño, mientras esperan condiciones macroeconómicas que permitan reactivar las inversiones.

Un dato para nada desdeñable es que los indicadores privados más recientes sugieren que el problema no se agotó en julio sino que continuó durante agosto.

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Según Qualy, los despachos de cemento cayeron 8,1% interanual y alcanzaron el nivel más bajo para un mes de agosto de las últimas dos décadas. Al mismo tiempo, el índice desestacionalizado de ventas de insumos para la construcción retrocedió 3,1% mensual.

Para la consultora, el comportamiento refleja el letargo tanto de las grandes obras de infraestructura como de los desarrollos inmobiliarios, mientras que los materiales orientados a la construcción privada continúan moviéndose por debajo de sus promedios históricos.

Por su parte, el Índice Construya (IC), que mide la evolución de las cantidades vendidas al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas que lo conforman, exhibió en agosto un descenso de 3,46% mensual desestacionalizado y una baja de 5,3% interanual.

Así, en los primeros ocho meses de 2026 las empresas del Grupo Construya despacharon al mercado interno una cantidad de productos 1,2% inferior a la del período enero-agosto de 2025. “Las ventas de insumos de agosto resultaron similares al promedio del año. Las empresas de Construya consideramos que el estancamiento de los despachos es transitorio y que la demanda de productos experimentará una leve recuperación en el futuro próximo. En este sentido, es importante que la normalización macroeconómica siga su curso y que también comience a impactar en el mercado inmobiliario la mayor oferta de crédito hipotecario, a partir del impulso de las últimas medidas.", expresaron desde el Grupo.

De esta manera, la foto que dejan los datos de julio resulta más amplia que una caída puntual. Industria y construcción enfrentan simultáneamente una demanda interna debilitada, dificultades de competitividad, costos elevados y una inversión que no logra recuperar dinamismo.

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