La visita del sumo pontífice a la Argentina

“El Papa León XIV, como Francisco, tienen espalda, no temen introducirse en tormentas”

El arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig, compartió su emoción por la visita que el papa León XIV realizará en noviembre, reflexionó sobre el significado espiritual del acontecimiento y sostuvo que el Pontífice puede convertirse en "una caricia" para quienes más necesitan consuelo y esperanza.

Papa León XIV Foto: AFP

Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), recibió al arzobispo de Mercedes-Luján, Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, a pocos meses de la visita que el papa León XIV realizará a la Argentina. Como máxima autoridad de la arquidiócesis que alberga la Basílica de Nuestra Señora de Luján, el religioso compartió la emoción que le produjo la confirmación del viaje y reflexionó sobre el profundo significado espiritual que tendrá este acontecimiento para la Iglesia y para el país.

A lo largo de la entrevista, Scheinig recordó las visitas de Juan Pablo II, explicó por qué considera que el nuevo Pontífice continúa el legado de los papas posconciliares y expresó su deseo de que León XIV sea "una caricia" para quienes atraviesan el dolor, la pobreza y la incertidumbre. Además, convocó a los argentinos a prepararse para recibir su mensaje con una actitud de escucha y apertura espiritual.

Jorge Eduardo Scheinig es un prelado católico que actualmente se desempeña como arzobispo de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján, en Argentina. La Arquidiócesis tiene bajo su órbita la administración de la emblemática Basílica de Nuestra Señora de Luján, basílica que va a recibir al papa León XIV en su próxima visita, en el mes de noviembre. 

Monseñor Jorge, Fontevecchia lo saluda. Me imagino su emoción. Me gustaría primero que comparta lo que sintió y después hablamos de razones, pero primero, ¿qué pasó en el corazón?

Buenos días, Jorge. Por supuesto que la visita de quien es Pedro hoy genera mucha movilización interior. Todo este encuentro va a generar mucha movilización exterior, porque vamos a ir y venir, y mucha gente se va a movilizar. Pero adentro a mí me resuena el Evangelio. Yo di mi vida, tengo 43 años desde que di mi vida, tengo 67 de vida. Di mi vida por Jesús y el Evangelio, y que venga quien nosotros creemos que es Pedro hoy, hoy, el obispo de Roma, me conecta personalmente con esa experiencia primaria, primitiva, primigenia, del Evangelio. Y la verdad es que, por supuesto, nosotros veníamos preparando esto, pero la confirmación no estaba. Cuando ayer, a las siete de la mañana, sale la confirmación, realmente mucha alegría. Y también por el pueblo, porque creo que va a ser una visita importante. Por supuesto que no son cosas definitivas, la vida no cambia, pero hay acontecimientos, situaciones que marcan. Seguramente es una visita histórica y, en algo, nos va a marcar.

Monseñor Jorge, usted es sacerdote, se ordenó sacerdote hace 40 años. Coincide prácticamente con la fecha de la última visita de un Papa, que fue hace 39 años. Recuérdenos cómo vivió aquello.

Sí. Yo era seminarista y acompañé la primera visita. Me ordené sacerdote en el 83. Al día después asumía Alfonsín. Así que estoy marcado por fechas importantes. Y en el 82, Juan Pablo II, cuando vino, así, esa visita rápida, estuve justamente en la Basílica de Luján, de la cual hoy soy arzobispo. En ese momento estaba como seminarista, ahí, a los pies del altar, viendo a ese Papa tan misionero, que nos impactaba con sus gestos. Y ahí estaba.

El papa León XIV llega a la Argentina: Quirno negó una pelea con Milei y dijo que "uno trata de generar confrontaciones que no son"

¿Y qué le pasa imaginar que él...? ¿Qué le va a pasar cuando, estando rezando allí, en la misma Basílica que hoy le toca conducir, tenga que recibir al Papa?

Bueno, pienso... La Basílica, lo que significa la Basílica de Luján, tiene una especial conexión con la gente, con el dolor, el sufrimiento, la pobreza. Entonces siento como una especie de caricia. Muchas veces, en la Basílica, se da la relación con la Virgen y la gente lo percibe como una caricia a la vida, a la situación. La gente llega de una manera y se va de otra manera. Y esto es real, no es algo fantasioso, es real.

Bueno, ojalá que el Papa sea una caricia, especialmente para la gente que más necesita, en este tiempo, ser fortalecida ¿no?. Deseo eso, de corazón, de corazón deseo eso. Cuando uno está conectado con situaciones difíciles, lo que uno más desea es el alivio, el consuelo, la paz. Bueno, deseo que el Papa sea como una caricia. Esa caricia que da la Virgen también la puede dar el Papa. Lo deseo de corazón.

Monseñor, el anterior viaje, los dos anteriores viajes de Juan Pablo II estuvieron marcados, en un caso, el viaje breve y rápido que tenía que ver con la guerra con Chile y que, al año siguiente, fue la guerra de Malvinas, y que de alguna manera marcó el comienzo del fin de la dictadura. Y el viaje del 87 era el regreso a la democracia y consolidar el regreso a la democracia. ¿Se podría decir también que el papa León XIV, al llegar en noviembre, después de las elecciones en Estados Unidos, inclusive después de las elecciones en Brasil, después de la reunión de Peter Thiel, que lo había acusado de ser el Anticristo, en septiembre, en Buenos Aires, como el anuncio de un cambio de época, de un nuevo viento, así como fue el de Juan Pablo II?

Honestamente, me parece pedirle mucho al Papa, pedirle mucho a una visita, que además es una visita rápida, tres días. Pero me parece que, más allá de la visita, el papa Francisco, diría que todos los papas posconciliares, no miraron para el otro lado, no están mirando para el otro lado del tren de la historia. Se hacen cargo y se meten en la tormenta. No le tienen miedo a la historia, a la vida, a los procesos.

García Cuerva sobre la visita de León XIV: “Al Papa no se lo podrá poner dentro de la grieta”

Francisco fue un hombre que le puso el pecho a la realidad y estuvo en los temas difíciles de la humanidad. Y el papa León, por lo que está mostrando también, es un hombre con espaldas. No con espaldas físicas, no es la fuerza del voluntarismo, del racionalismo; es la fuerza de alguien que quiere ponerse al hombro la defensa de los humanos. Los curas no nos hacemos curas para defender a Dios. Dios es grande y se puede defender solo. Nosotros nos hacemos curas para estar cerca de la vida, de la vida de las personas. Y, en general, me parece que el papa León, vuelvo a decir, como todos los papas posconciliares, lejos de mirar para el costado, mira de frente las situaciones del mundo, de la historia. Se hace cargo y tiene una palabra llena de sentido. No es una palabra cualquiera, es una palabra meditada, reflexionada, con el peso del magisterio, de la historia. La Iglesia tiene mucha tradición viva, con mucha reflexión, mucha meditación.

No me extraña tampoco que León XIV se llame León, porque él mismo lo dijo: "Yo quiero llevar adelante ese ideario de León XIII", que en aquel momento asumió esa cosa nueva que era la Revolución Industrial. Y entonces el papa León XIII dice: "Bueno, que esto es muy bueno, pero que no se lleve por delante al hombre, a la persona concreta, al trabajador".  Este Papa dice: "Son las cosas nuevas con ocasión de la inteligencia artificial, esta nueva revolución. Que no se lleve puesto al hombre, a la persona, al bien". Eso es estar en el ojo de la tormenta. Eso es cerrar el toro por las astas. Eso es ponerse en los temas esenciales. El Papa no quiere ser periférico. No está hablando de un espiritualismo intimista. Está pensando hoy, como decía Francisco, en el planeta, la casa común, la persona y, especialmente, los pobres, que necesitan especial atención. Bueno, a mí me parece que es un hombre maduro, sabio. Tiene una palabra de sentido que vale la pena escuchar.

Monseñor, sé que tiene que dar misa ahora, así que no le queremos quitar más tiempo. Vamos a abusar de su tiempo en las próximas semanas. Muchísimas, muchísimas gracias.

No, gracias, gracias. Permítame decir lo que usted quiera. Sobre todo porque ahora tenemos unos meses de preparación para la visita. Ojalá que nosotros, porque los argentinos tenemos un genio así, muy particular, somos críticos, y está bien, somos pensantes, ojalá que todo eso lo podamos hacer después. Una especial disposición para escuchar esponjosamente, diría yo. Después vendrá el tiempo para decir: "Esto lo dijo por este motivo", y habrá especulaciones. Pero ojalá podamos escuchar, podamos ver, porque creo que hace falta una espiritualidad en la Nación. Creo que la Nación necesita una espiritualidad fuerte, sustanciosa. Y me parece que el papa León algo nos propone. Así que gracias.

Al contrario, gracias a usted. Sé que además tiene, no una misa cualquiera, sino que está recibiendo un anuncio, así que bueno.

Estamos recibiendo un anuncio que justo hoy comienza acá entre nosotros.

Exactamente. Bueno, muchísimas gracias por su palabra, Monseñor. Nos volvemos a comunicar muy pronto. Muchas gracias.

Gracias.

LMM