LA EMISIÓN BAJO LA LUPA DEL DERECHO PENAL

En exclusiva: el jurista que convenció a Milei que la inflación es un delito

Ricardo Rojas, el autor del libro que cita Javier Milei sobre que la inflación o emitir es un delito, explica por qué la emisión descontrolada equivale a un robo a la propiedad privada. Límites constitucionales al Banco Central, los matices de la dolarización frente a la competencia de monedas de Hayek, y por qué evitar la hiperinflación sin confiscaciones es, a su criterio, el mayor hito de la gestión libertaria.

Ofrecieron al exjuez Ricardo Rojas reemplazar a Rodolfo Barra Foto: UFM

Ricardo Rojas es el autor del libro que cita Javier Milei sobre que la inflación o emitir es un delito; una obra titulada La inflación como delito (2022) donde plantea, de manera tan didáctica como rigurosa, que la emisión desmedida para financiar el déficit político no es un mero desajuste macroeconómico, sino un avasallamiento directo a la propiedad privada comparable a la falsificación o al abuso de autoridad.

En una charla exclusiva, en Modo Fontevecchia, por Net TVRadio Perfil (AM 1190) el académico analiza las experiencias monetarias internacionales, explica por qué la emisión ilegal debe ser castigada por la ley, defiende la libre competencia de divisas frente al monopolio estatal y evalúa con ojo clínico la gestión de Milei en materia económica.

Ricardo Rojas es abogado, exjuez y académico. Graduado en abogacía en la Universidad de Buenos Aires y doctorado en historia económica en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas. Desarrolló una extensa carrera judicial en la Argentina. Fue secretario letrado de la Corte Suprema de Justicia de la Nación entre 1986 y 1993, y se desempeñó como juez de cámara en lo criminal en Buenos Aires durante dos períodos, de 1993 a 2008 y de 2011 a 2020. Rojas, que es el autor del libro "La inflación como delito" que citó Javier Milei.

Un gusto. Un enorme interés intelectual en discutir con usted la idea que confluye desde lo jurídico y lo económico respecto de que la inflación o emitir es un delito. Estoy seguro de que usted puede ayudarnos profundizando mucho más que esta idea que, a priori, parece contradictoria con lo que hizo Ben Bernanke, por ejemplo, al frente de la Reserva Federal en los Estados Unidos durante la crisis de las hipotecas, o lo que hizo Mario Draghi en Europa al frente del Banco Central Europeo en la crisis del euro. Entiendo que, en su caso, esto debe ser mucho más profundo. Debe ser que emitir es un delito en determinadas circunstancias, así que me gustaría que de la manera más didáctica, como también profesor universitario, le contara a nuestra audiencia su idea.

— Bueno, muchas gracias por la invitación. Por supuesto, a ver, para ser lo más didáctico posible, usted sabe que, históricamente, el dinero a lo largo de la historia fue mercancía. La gente eligió qué es lo que quería usar como dinero. Hubo muchas formas de dinero a lo largo de la historia hasta que los metales preciosos, el oro, terminó siendo elegido por el mercado como el mejor bien para ser usado como dinero. Mientras esto fue así, el Estado tenía muy pocas posibilidades de manipular el dinero. Hubo incluso monarcas que mezclaban el oro con otros minerales e incrementaban la cantidad, pero era difícil. Cuando pasamos del dinero mercancía al dinero fiat o fiduciario, esto es, pedazos de papel que no tienen valor en sí mismos, que no son elegidos por el mercado sino impuestos por autoridad estatal, ante la posibilidad de utilizar el dinero en perjuicio de las personas y en beneficio de los políticos, se buscaron limitaciones a ese poder del Estado. De hecho, Milton Friedman hacía la observación: una vez que se terminó el patrón oro —el patrón oro era como una regla no escrita en la Constitución que le impedía al Estado emitir dinero sin respaldo y, por otro lado, lo obligaba a que sus presupuestos fueran equilibrados porque no tenía cómo cubrir el déficit—, por lo tanto, él pedía que hubiera una cláusula constitucional expresa que le impidiera al gobierno emitir más allá de determinado límite. Si esto es así, el gobernante que emite dinero por encima de las necesidades del mercado, en realidad, lo que está haciendo es quitarle valor al dinero. Es como si le metieran la mano en el bolsillo sin que usted se dé cuenta. Usted tenía 100 pesos en el bolsillo y de pronto ahora tiene 80; alguien se los quitó. En realidad, le quitó valor a su dinero. Y esto es o una forma de falsificación, o una forma de delito contra la propiedad, o una forma de delito contra la administración pública. Es un abuso de autoridad o el incumplimiento de deberes de funcionario público.

— Ahora, si no entiendo mal, Ricardo, usted lo debe colocar en términos proporcionales, porque todos los países del mundo tienen una pequeña inflación de alrededor del 2%, podríamos decir. Por lo tanto, están obligados a emitir por lo menos el 2% para que exista la misma cantidad de circulante porque, si no emitieran confirmando la inflación, para decirlo de alguna manera, preexistente, se crearían problemas mucho mayores en las economías. Y luego están las situaciones especiales: cuando hay una crisis, una situación especial, una pandemia, una crisis de las hipotecas. Me gustaría también saber qué diferencia hace usted entre emitir y endeudarse, porque otra de las formas de quitarle futuro a la sociedad es emitir deuda. ¿Qué diferencia hace usted entre emitir deuda y emitir dinero? ¿Y qué grado de tolerancia tiene respecto de cuándo emitir no es un delito?

— Estas preguntas involucran un montón de temas. Voy a ser lo más sintético posible. El gobierno puede emitir moneda, emite moneda habitualmente, porque en realidad la moneda es una contrapartida, es un medio de intercambio entre una cantidad de bienes y servicios. Si la cantidad de bienes aumenta, va a hacer falta un poco más de moneda para equilibrar esto. Por eso Friedman, por ejemplo, proponía una regla de que solo se podía emitir hasta un 3%, que era un promedio del crecimiento del producto bruto. No es que se emite para cubrir la inflación, sino que se emite para nivelar la cantidad de dinero con la cantidad de bienes y servicios que existen. Ahora, ese límite tiene que estar establecido expresamente en la Carta Orgánica del Banco Central. Ese límite tiene que ser legal. El delito, eventualmente, consistiría en superar el límite que la ley le impone a la autoridad que emite el dinero. Y en este sentido, le doy un pequeño ejemplo. Yo estoy en Guatemala en estos momentos. Guatemala tiene una Constitución que le prohíbe al Banco Central financiar los gastos del gobierno, ya sea con fondos del tesoro público o con emisión monetaria. E incluso le prohíbe comprar bonos del Estado. Yo vengo aquí y el precio del dólar es el mismo y los precios no aumentan porque el dinero es manejado con criterios técnicos y no con criterios políticos. Por otro lado, el endeudamiento. Cuando el gobierno gasta más de lo que recauda, tiene tres formas de financiar el déficit: o emite moneda, o se endeuda, o aumenta los impuestos. Las tres cosas son malas y finalmente terminan siendo contraproducentes. Por eso lo mejor es que el gobierno limite los gastos a los recursos que puede recaudar. El endeudamiento para cubrir el déficit operativo del gobierno es una forma de suicidio que la hemos padecido durante mucho tiempo. Es como si una persona se gasta todo el sueldo, no le alcanza la plata para ir al supermercado y le pide un préstamo al prestamista para ir a comprar comida. Si esto se repite todos los meses, esa persona va a terminar muy mal. Y los países, cuando no tienen educación financiera en el sentido de nivelar sus gastos con sus recursos, padecen lo que hemos padecido nosotros.

“Detrás de esta independencia del Banco Central, Milei está pensando en una liberación total del cepo"

— Y respecto de los momentos de extrema necesidad, le puse el caso de Bernanke con la crisis de las hipotecas, el de Mario Draghi con la crisis del euro o el caso, por ejemplo, en la Argentina, de la pandemia sin poder endeudarse. En esos casos, ¿usted cree que también tendría que haber una cláusula permitiendo a los gobiernos en casos extremos poder emitir más allá de ese 3% o la cantidad que fuera necesaria por el aumento de la cantidad de bienes?

— Ahí hay que hacer una distinción porque los tres ejemplos que usted me menciona, los dos primeros, las crisis que había que paliar fueron culpa de malos manejos monetarios y financieros que los gobiernos, de algún modo, provocaron con sus conductas previas. Entonces, yo genero un gran problema y después digo: "Uy, tenemos esta crisis, hay que salir a emitir dinero". En el caso de la pandemia, por ejemplo, volviendo al caso de Guatemala, ese artículo que le mencionaba recién tiene una cláusula final que dice que la excepción es el caso de catástrofes o crisis de ese tipo. Durante la pandemia, el Banco Central autorizó adelantos de dinero al gobierno para paliar los problemas de la pandemia y, curiosamente, notaron que eso había generado un cimbronazo económico que, rápidamente después de que pasó la pandemia, lo arreglaron con una política ortodoxa de gastos y emisión, porque la emisión es peligrosa. Obviamente, en un caso de extrema crisis, como puede ser una pandemia, un terremoto o algo por el estilo, se puede justificar, pero hay que controlar muy bien lo que los gobiernos hacen usando este tipo de cláusulas.

— Ricardo, usted vio que el presidente lo citó en la reforma que propone de la Carta Orgánica del Banco Central. Me gustaría saber si usted votó a Milei en 2023 y, en 2025, si hubiera estado a favor de una dolarización, y si se sintió de alguna manera elogiado o utilizado por Milei al citarlo esta vez.

— No, mire, yo a Milei lo conozco, a Javier lo conozco desde antes de que se dedicara a la política, cuando él tenía actividad académica y yo también. De hecho, el libro que él cita es anterior a que se dedicara a la política; La inflación como delito es del año 2022. Cuando ese libro salió, lo discutimos mucho y le gustó. Cuando él tuvo que asumir el gobierno, hablaba mucho de dolarización.

— Sí.

— Yo no tengo nada en contra de la dolarización. Me parece que, en definitiva, si vamos a atar el dinero a un banco central, por ahí la Reserva Federal es más segura que el Banco Central de la República Argentina. Por lo menos, hay que controlar mucho al Banco Central. Sin embargo, mi prioridad era la que proponía Friedrich Hayek, el Premio Nobel de Economía, en 1975 en su libro La desnacionalización del dinero, donde proponía la competencia de monedas. Esto es que la gente pueda usar aquella moneda que le resulte mejor y tener una pequeña canasta de monedas para las operaciones del gobierno. De todos modos, yo debo decir algo. El otro día me preguntaban cuál era para mí el mayor logro hasta ahora del gobierno de Milei. Yo lo que diría es algo que creo que se le va a elogiar mucho en el futuro en los libros de historia económica: que él logró parar una crisis casi terminal que iba hacia una hiperinflación, hacia un default, con un 50% de pobreza, con un campo minado de bonos que había que levantar, y lo hizo de la manera más ortodoxa. O sea, cuando uno tiene crisis como esta, normalmente hay cambios radicales. Cambiamos la moneda; recuerden lo que pasa cuando pasamos del peso al austral. Es decir, hay un cambio radical y normalmente lo sufren las personas. Hay un Plan Bonex, se le quitan los depósitos. No se hizo nada de eso y se pudo sanear la moneda que ya existía. Y esto me parece que es muy valioso. Esto habrá que verlo. Ahora de aquí hacia el futuro, si se puede seguir porque, a ver, casi todos los países del mundo tienen su propia moneda y no tienen los problemas de inflación que tenemos los argentinos. Entonces, habrá que ver en el futuro si conviene seguir en esta senda y tener un peso que sea estable, que sea confiable, o dolarizar como han hecho otros países y, sobre todo, abrir el mercado para que la gente pueda optar por la moneda que quiere utilizar en sus transacciones.

Reforma al Banco Central: qué establecen los seis ejes que presentó Javier Milei

— Ricardo, una última. Brasil, por ejemplo, hizo una ley de responsabilidad fiscal. De hecho, incluso la presidenta Dilma Rousseff fue sometida a un impeachment y destituida de la presidencia por no cumplir la responsabilidad fiscal. En el fondo, ¿es lo mismo una ley de responsabilidad fiscal que esta modificación del Banco Central? Porque si quienes gobiernan no pueden tener déficit fiscal, finalmente no necesitarían ser financiados por el Banco Central. Me gustaría su reflexión sobre la utilidad de una u otra.

— Yo creo que ambas cosas van de la mano. O sea, cuando los gobiernos emiten dinero, normalmente lo emiten porque se excedieron en los gastos y porque no fueron correctos en la forma de llevarlos a cabo. Hay un punto importante: ustedes recordarán que el año pasado el presidente envió al Congreso un proyecto de ley justamente con reglas fiscales, presupuestarias y monetarias que el Congreso terminó cajoneando, no lo aprobaron, y entre esas reglas estaba el equilibrio fiscal. Esto es, no puede haber presupuestos deficitarios y, en la ejecución del presupuesto, hay que respetar ese equilibrio. Por lo cual, si por algún motivo los gastos se disparan, el gobierno deberá ver qué otros gastos achica para mantener el equilibrio presupuestario y no tener que cubrirlo con emisión monetaria, con endeudamiento o con nuevos impuestos.

— Ricardo Rojas, muchísimas gracias. Muchísimas gracias por su tiempo también desde Guatemala, muy gentil. Fue un placer.

— Muchas gracias. Adiós. Gracias.

 

MEG