Intendente de Córdoba: "Provincias Unidas tiene que ser parte de un frente que supere a Milei"
Daniel Passerini advirtió sobre el “fracaso de las estructuras” políticas tradicionales y llamó a generar consensos federales para enfrentar al gobierno nacional.
El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, sostuvo que el espacio Provincias Unidas debe ampliarse y convertirse en “parte de una conformación más amplia” capaz de construir una alternativa nacional que “supere” al gobierno de Javier Milei. “Creo que hay que romper las estructuras que han fracasado y generar una estructura diferente de cara al futuro”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), y remarcó que el desafío es “seguir sumando, no amontonando”, para consolidar un frente con eje en el federalismo y los consensos.
Daniel Passerini es un médico egresado de la Universidad Nacional de la provincia de Córdoba y político del Partido Justicialista. Actualmente se desempeña como intendente de la ciudad de Córdoba. Anteriormente fue ministro de Desarrollo Social de la provincia de Córdoba, en dos oportunidades legislador provincial y viceintendente de la capital bajo el mandato de Martín Llaryora.
Contaba acá en la presentación que, además de intendente de Córdoba, la carrera política como ministro de Desarrollo Social a lo largo de más de un período, me permite hablar no solamente de la ciudad de Córdoba, sino de la provincia de Córdoba en su conjunto y el modelo cordobés. Todos los porteños que pasan por Córdoba cuentan que, cuando llegan allí, parece otro país, que la ciudad tiene inversiones en infraestructura que sorprenden. ¿Cómo se podría traducir para los porteños la clave de qué es el modelo cordobés?
Recién hablábamos de la fábrica de aviones, la escuela de Fuerza Aérea. Córdoba es una provincia que tiene un gen emprendedor muy fuerte. Es una provincia que quizá tiene, desde la fundación de la ciudad capital, que tuvo una impronta jesuítica muy fuerte, las universidades nacionales, las estancias jesuíticas, y siempre Córdoba tuvo un gen emprendedor y también mucha rebeldía: la Reforma del 18, el Cordobazo, la primera universidad argentina. Y eso nos ha caracterizado.
Y desde hace 27 años, tiene gobiernos que han tenido una continuidad importante: José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti hoy y Martín Llaryora, que, más allá de que pertenezcamos a un mismo espacio político en Córdoba, se respetó a rajatabla la libertad de expresión. Ni el Gobierno de la provincia ni, en el caso nuestro, decidimos tener medios de comunicación. Hay seguridad jurídica, se respetan los fallos de la Justicia, y eso permite a quienes van a invertir en Córdoba o quienes están en Córdoba fortalecer esas inversiones.
Y, además, Córdoba ha tenido una decisión política de ejecutar mucha y buena obra pública. Ya lo dijo Kennedy: sin infraestructura no hay desarrollo, porque todos le decían “¿por qué hacía tantas rutas?, ¿por qué hacía tantos puentes?”. Porque la única forma de que haya desarrollo es que haya infraestructura.
Córdoba tiene una industria sin humo, que es el turismo, y hoy, por una decisión política estratégica, lo empezó De la Sota, lo continuó Schiaretti y hoy Martín sigue invirtiendo mucho allí. Toda la conexión de los valles turísticos con la ciudad capital, que es donde está el aeropuerto, tienen autovías iluminadas y, en algunos casos, de tres carriles. Hay muy poca siniestralidad vial.
De la Sota fue famoso porque la ruta 36, que comunicaba Córdoba con Río Cuarto, era una ruta de la muerte. Él, con recursos provinciales, tomó la decisión de ejecutar esa obra, el destino que hizo que él falleciera en esa ruta, pero hoy es una ruta nacional intervenida por la provincia que se hizo autopista, donde hay muy poca siniestralidad vial.
Es decir, Córdoba ha tenido sustentabilidad en el tiempo con políticas públicas en materia educativa, en materia de salud, pero, sobre todo, en obra pública orientada al desarrollo. No es que se hizo obra pública por hacerla. Hoy Córdoba tiene una capacidad instalada, tiene una política de promoción industrial que creo que es la mejor de toda la Argentina.
Nosotros, en la municipalidad, generamos una ordenanza de promoción de actividades productivas que nos permite hoy, en un contexto difícil, estar captando muchas inversiones en materia de salud, en materia de turismo, que nos permiten mirar hacia adelante en un contexto difícil, viendo oportunidades. Y esa continuidad en el tiempo es lo que uno ve que no ha tenido la Argentina.
La Argentina ha tenido incoherencia, creo que el mejor ejemplo, es que los últimos cuatro presidentes no pudieron reelegir a sus candidatos. Cristina no pudo ponerlo a Scioli, Macri no pudo ser reelecto, Alberto no pudo dejarlo a Massa y, por lo que veo, me parece que Milei tampoco va a poder tener continuidad en su reelección porque, obviamente, sigue habiendo un derrotero donde no se mira lo más importante, que es generar cuatro o cinco consensos importantes que necesita la Argentina.
Recién escuchaba lo que está pasando con la ley de financiamiento universitario. Es una vergüenza que la Justicia tenga que obligar a un presidente democrático a que cumpla con una ley que es vital para el desarrollo del país.
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A partir del fallo de YPF, muchos analistas plantearon que es un fallo a favor de una continuidad del Estado, es decir, algo que se llevó adelante a través de varios gobiernos, todos defendiendo la misma posición de distintos signos, y que lo que demuestra es que, cuando hay políticas de Estado, dan resultado. Lo que podríamos decir, entonces, en el caso de Córdoba, que podría parecerse al de YPF, es que hay una continuidad y que la continuidad de ciertas normas básicas, con alternancia de partidos políticos o sin alternancia de partidos políticos, pero la continuidad en política de Estado termina dando resultado. La palabra clave es la perseverancia en este caso.
Absolutamente. Y la coherencia. Me parece que, en el caso del fallo de YPF, bien lo graficabas, creo que queda ahora bajada la espuma, bajada la efervescencia de muchos debates que, lamentablemente, son fuegos de artificio. Se ve claramente que, con una decisión jurídica sustentada en el tiempo, respetada por los gobiernos que la subsiguieron, da un resultado positivo. Ojalá que sea un punto de inflexión.
Yo pongo también el ejemplo de Córdoba. Creo que las continuidades de las decisiones, cuando no son obstinadas, cuando están fundamentadas, tienen que sostenerse a pesar de los vaivenes de la opinión pública y de las coyunturas que, obviamente, suelen ocurrir, que no tienen que modificar el curso de las decisiones estratégicas. Yo creo que educación pública, salud pública, nunca debería estar en discusión: que el Estado debería financiar la educación pública o que el Estado debería financiar a las personas en situación de discapacidad.
Creo que hemos entrado en una vorágine de debates estériles que no ponen en el centro de la escena a las personas que deben ser las destinatarias de nuestras decisiones. Yo creo que le hace falta mucho humanismo a la política en Argentina, pero sobre todo mucho sentido común.
Dijiste: “No creo que sea reelecto Milei en 2027”. ¿Cómo se ve el mapa político nacional desde Córdoba para 2027?
Nosotros vemos con mucha preocupación lo que está pasando en la Argentina, no solamente desde ahora. Córdoba ha padecido, en todos estos últimos años, durante los últimos gobiernos, una falta de federalismo que la padecen todos los gobernadores. Pero Córdoba es una provincia donde el empleo público no incide fuertemente en el producto bruto. Nosotros no tenemos una alta tasa de empleo público comparada con el empleo privado y, por eso, obviamente, hemos sabido sobreponernos a la discrecionalidad en la distribución de recursos que no nos llegan.
Pero sí vemos desde Córdoba, con mucha preocupación, que Argentina no ponga en agenda un plan de desarrollo industrial, un plan de infraestructura para garantizar el desarrollo. Mirá, Córdoba tiene, entre sus múltiples potencialidades económicas, la producción agropecuaria y todo lo que tiene que ver con la industria agroalimentaria. Nosotros somos una provincia mediterránea y, para llegar al puerto, tenemos que recorrer hoy, ante la falta de ferrocarriles, una autopista nacional que costó años tenerla y que estamos viendo, con mucha preocupación, que se está deteriorando de manera progresiva y significativa en los últimos dos años por la falta de inversiones.
Entonces, claramente, la visión estratégica que nosotros estamos planteando es lo que le está haciendo falta hoy a la Argentina. Y hay provincias productivas que tienen modelos que han demostrado ser eficientes, donde también hay que romper con esta mentira de que el Estado tiene que desaparecer. Córdoba planteó desde siempre el desarrollo de la Región Centro entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, pero hoy hay muchas provincias que tienen una enorme potencialidad productiva, la irrupción de la inversión en minería. Creo que Argentina sigue teniendo enormes oportunidades, pero no tenemos más margen para seguir dilapidándolas.
Y desde Córdoba apuntamos a que haya una discusión en la agenda nacional de estos temas por encima de quiénes, porque me parece que seguir planteando la discusión por nombres, sobre todo si los nombres se deciden alrededor del Obelisco, claramente la Argentina está en un loop de fracaso tras fracaso y el margen social cada vez más estrecho, y la gente descree de la política y termina descreyendo de las instituciones, que es lo más grave.
En las últimas elecciones Córdoba tuvo un candidato a presidente con Schiaretti, ¿cómo imaginás las elecciones de 2027 respecto de cuál sería el papel del peronismo cordobés a nivel nacional?
Confío mucho en lo que planteó Juan Schiaretti. Claramente no soy objetivo, para mí, era el mejor candidato. Yo fui ministro de José Manuel de la Sota, con Schiaretti. Fui presidente de bloque de legisladores y fui vicepresidente de la Legislatura, pero tengo una gran relación de afecto y de respeto con Juan. Creo que la gente, la opinión pública o la mayoría de los argentinos, lo pudo conocer bien en el debate de la primera vuelta. Creo que fue demasiado tarde en términos electorales, pero creo que es una de las personas que, para mí, tiene que estar aportando en una mesa de ideas y de discusiones, por experiencia, por trayectoria, pero sobre todo porque tiene un enorme compromiso con lo que tiene que ser el futuro de la Argentina.
En el caso de Juan, fue tres veces gobernador de la provincia, fue candidato a presidente de la Nación, pero, aparte, conoce cómo funciona el mundo de la industria, el mundo de la producción. Aparte, fue un gobernador, al igual que José Manuel de la Sota y hoy Martín Llaryora, que saben lo que es gobernar sin déficit fiscal, pero fundamentalmente sin déficit social.
Yo creo que hoy hay un enjuague de tecnicismos de vocabulario donde el superávit fiscal es la madre de las batallas. Los intendentes y los gobernadores, si no hacemos superávit fiscal, no podemos gobernar porque no tenemos forma de tomar un endeudamiento. Entonces, me parece que hay que escuchar más a los gobernadores, a los intendentes.
Creo que la política tiene que dejar de circunscribirse en márgenes de decisiones de rosca, y no poner el carro delante del caballo. Conclusión: creo que hoy no hay que hablar de un candidato, sino hay que ver qué proyecto de país y cómo lo construimos. Y me parece que hay que empezar a romper las barreras de los partidos. Y creo que hay que empezar a apostar espacios.
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Schiaretti apostó una idea que fue Provincias Unidas, que algunos la quieren pintar de fracaso. Yo creo que, con un primer resultado electoral, si De la Sota hubiera sido así, no hubiera llegado a nada. Perdió tres elecciones para ser gobernador de la provincia. Entonces, creo que hay que ser consistentes. Yo creo que hay que seguir aumentando las bases de consenso. Creo que lo bueno de Provincias Unidas fue pluralidad, federalismo, y, obviamente, hay que seguir apostando esa idea y seguir sumando, no fragmentarla o no, frente a una ley determinada, a ver cómo se comportan los diputados, porque me parece que por ahí volvemos a equivocarnos.
Un ministro del gobierno de la provincia de Córdoba participó de un acto de Gebel, este predicador religioso que mencionan algunos como candidato a presidente. No sé si esto tuvo alguna relevancia en Córdoba.
No fue ningún ministro.
Y vuelvo entonces al punto: ¿Imaginas, entonces, cuando decís “hay que trascender a los partidos”, una alianza electoral para 2027, que incluya Provincias Unidas, otros sectores y que plantee batalla frente a lo que sería el conurbanocentrismo, por un lado, con el peronismo bonaerense y, por otro lado, con Milei?
Creo que estamos haciendo una proyección electoral sobre un escenario no bueno. Creo que hay que modificar el escenario para llegar al 2027 de otra manera. Dicho más directamente, creo que hay que romper las estructuras de formación hasta hoy que han fracasado. Me gusta el fútbol, soy hincha de San Lorenzo y soy bilardista, y creo que, si la formación no viene dando resultado, hay que cambiarla. El método hay que modificarlo.
Creo que hoy la búsqueda de consensos tiene que ver con lo que le está pasando a la gente y me parece que es lo más preocupante: que hay una desconexión importante entre lo que le está pasando a la gente, lo que dicen algunos que le pasa a la gente y lo que saben, lo que tienen que decidir sobre la gente.
Creo que hoy el primer nivel de atención al ciudadano o la primera escala de la democracia somos los intendentes y hoy estamos viendo que hay muchas realidades que escapan de nuestra decisión, pero que no podemos no atenderlas. Ejemplo: PAMI hoy está viviéndose una tragedia humanitaria y sanitaria, y no quiero ser exagerado, soy médico de profesión. Una persona que tiene una obra social, que está en una edad avanzada, tiene una mayor demanda de atención que una persona joven. Bueno, toda esa gente que no está siendo atendida por el sistema que debería financiarla está recurriendo a los niveles del Estado.
Entonces, está generando una situación que sobrecarga el sistema, que no estaba previsto para esa demanda, pero, además, esas personas necesitan medicamentos, medicamentos oncológicos, prótesis para un reemplazo de cadera, y todo eso va sobrecargando las estructuras municipales y provinciales que no están previstas presupuestariamente. Nosotros tenemos un 26% de incremento en la demanda de salud producto del traslado de esa población. No nacieron más cordobeses. Entonces, y los únicos que parecería que estamos viendo esa realidad somos los intendentes, los gobernadores, y el gobierno nacional no está atendiéndolo.
Cuando digo lo que le pasa a la gente y lo que no ve el que decide, ese es, para mí, un punto de crisis importante. Por eso creo que el gobierno nacional debería tomar nota de que está fracasando, que no hay que medir el resultado electoral como una medida del éxito de la gestión.
Aparte, octubre quedó allá lejos, y creo que, en este contexto, la guerra de Irán es una decisión que la mayoría de los argentinos está viendo de afuera y que nos está impactando duramente. La situación de las personas en situación de discapacidad, la situación del desfinanciamiento universitario, Córdoba es una ciudad universitaria y lo estamos padeciendo. La situación de las obras sociales y del PAMI claramente están generando un contexto social que nosotros estamos viendo, que estamos atendiendo, pero estamos en un momento en el cual la inflación sigue subiendo, la recaudación sigue cayendo y, con menos recursos, atender más cosas se va a tornar imposible.
Por eso nosotros planteamos que el gobierno debe abrir una mesa de diálogo y no solamente nos debe escuchar. Francos nos atendió dos veces, Guillermo Francos, muy bien; no nos resolvió nada. Bueno, nosotros necesitamos que los impuestos al combustible, la coparticipación de los ATN, tienen que ser agenda de discusión y no imponer agendas que a la gente no le resuelven los problemas.
Cuando vos decís “muchos tildan de fracasada y yo creo que no, por ser una primera aproximación, Provincias Unidas, va a tener un candidato en 2027 a presidente”. ¿Qué pensás vos?
Yo pienso que Provincias Unidas tiene que ser parte de una conformación más amplia. Yo creo que, reitero, la dinámica de la realidad, la dinámica de la Argentina nos tiene que obligar a repensar lo que nosotros habíamos pensado el año pasado. Y esto no es porque seamos incoherentes, sino porque la dinámica de la realidad está obligando a que la Argentina tiene que tomar decisiones más importantes y tiene que ampliar consensos.
Yo creo que el primer nivel de consenso que mostró Provincias Unidas es interesante porque juntó gobernadores de distintas provincias, de distintas procedencias, buscando generar una estrategia nacional que hoy no tenemos. Yo creo que deberíamos seguir avanzando, deberíamos seguir sumando, no amontonando, pero planteo sería que, desde Provincias Unidas, así como el PRO se convirtió en Cambiemos y fue un proceso de ampliación e integración de otras alianzas políticas, Provincias Unidas sea la base inicial para una alianza más amplia. Esa podría ser una posibilidad.
Pero quiero ser reiterativo en esto: creo que los formatos anteriores, prácticamente no tienen nada que ver con la realidad de hoy. De hecho, tenemos un modelo, un gobierno nacional que es emergente del fracaso de todo lo anterior. Creo que la consecuencia ha sido esto: un gobierno que no tiene una estructura de consensos, que tiene un liderazgo unipersonal fortalecido con algo más, pero que no tiene una estructura territorial.
Tenemos un presidente que va menos a las provincias y a las ciudades que a Estados Unidos y el resultado no está siendo bueno. Y no lo digo irónicamente, yo siempre digo que me gusta hablar con datos y los datos son contundentes. Hay provincias de la Argentina que el presidente todavía no visitó, ni como candidato ni como presidente. Que no las haya visitado como candidato ya es un problema y, así todo, ganó y ganó bien, pero que no haya ido como presidente a dos años y tres meses es muy preocupante. Creo que esas son las cuestiones que tenemos que corregir y que tenemos que plantear algo mejor. Creo que plantear algo mejor no es volver a repetir lo viejo, sino generar una estructura diferente de cara al futuro.
Dijiste octubre que queda lejos. En Córdoba hoy, si se hicieran elecciones, ¿no se repite el resultado de octubre?
Yo creo que estamos hablando en términos conjeturales, pero creo que hoy hay un estado de malestar social importante. La gente está viendo que estamos, lamentablemente, en vísperas de otros fracasos. Yo no quiero que al Gobierno y al Presidente le vaya mal porque nos está yendo mal a todos, pero estamos viendo que nada de lo que se está haciendo está resolviendo los problemas que la gente tiene.
Yo veo esa distancia: hay pérdidas de puestos de trabajo, hay cierre de empresas. Los datos positivos que muestra el gobierno como resultados de éxito de la gestión no están impactando en la realidad de la gente. Llevamos diez meses sostenidos de inflación. El índice de marzo va a seguir siendo muy lejos del que ellos quieren tener en agosto y la caída de la actividad económica es evidente, que caiga la coparticipación, que caigan las recaudaciones, porque la gente no está consumiendo. Estamos viendo un fenómeno sin precedentes de un capitalismo sin consumo y eso realmente no está dando un buen resultado.
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