Ricardo Delgado: “Si no consiguen deuda en mercados voluntarios el dólar de equilibrio debería ser más caro”
El economista señaló que el nivel actual del tipo de cambio “introduce costos innecesarios” y pone presión sobre la recaudación y el equilibrio fiscal.
En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Ricardo Delgado advirtió que el futuro del tipo de cambio en la Argentina está atado al acceso al financiamiento externo y planteó que “si la Argentina logra un acceso fluido a los mercados de capitales que le permita refinanciar sus vencimientos, probablemente el tipo de cambio tenga que ser más bajo”, pero que, en caso contrario, “la carga de vencimientos en los próximos años es muy significativa” y eso implicará presiones sobre el dólar. En ese marco, sostuvo que el nivel actual “introduce costos innecesarios a la actividad económica” y alertó que “la tensión en el sector externo va a seguir siendo importante”.
Ricardo Delgado es economista graduado de la Universidad de Buenos Aires. Cuenta con una extensa trayectoria en la consultoría macroeconómica y la gestión pública. En el año 2008, creó la consultora económica Analytica, de la cual es el actual presidente. Se ha desempeñado como consultor para entidades globales de relevancia como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En la gestión pública ocupó el cargo de subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal durante la gestión de Mauricio Macri.
Hay toda una discusión respecto de cuánto realmente el gobierno, el Estado que le toca administrar a cada gobierno, puede tener un dólar alto o un dólar bajo. Me gustaría que, de la manera más didáctica posible, usted nos cuente cómo podría hacer para que vaya a más alto y qué es lo que hace para que esté más bajo.
Básicamente la idea es que este tipo de cambio en torno a los 1400 pesos, que prevalece desde finales del año pasado, cuando la inflación mensual está en torno al 3%, lo que le introduce es un costo innecesario a la actividad económica, en particular a aquellas actividades que compiten con importaciones: la industria, pero también la construcción, con costos en dólares muy elevados que impiden la posibilidad de desarrollar, por ejemplo, viviendas, dado que el precio de venta está hoy en niveles relativamente bajos comparados con ese costo.
Y además, le introduce cierta incertidumbre al eje principal de la política económica, que es el equilibrio fiscal. ¿Por qué? Básicamente porque ya llevamos ocho meses consecutivos de caída en la recaudación en términos reales y estos sectores, comercio, industria, construcción, son los que más aportan en términos de impuestos, de tributos al Estado nacional, a los estados provinciales y también a los municipios, y además son los que más empleo dan.
Con lo cual, yo creo que un tipo de cambio algo más alto le daría al gobierno cierto margen para, por un lado, darle cierto alivio a estos sectores hoy muy castigados y, por otro lado, tener mayor certeza de que el equilibrio fiscal hacia adelante se va a poder sostener.
Una buena noticia que no alcanza para reencarrilar la macro
Es conocida la discusión respecto de cuándo el dólar es bajo o es alto en función de distintas mediciones que tienen que ver con el promedio histórico del dólar a lo largo de cierto tiempo. Y hay quienes dicen, como Arriazu, que en realidad el promedio del dólar de los últimos 50 años de la Argentina no es el adecuado, porque el de, por ejemplo, los 50 años anteriores era más bajo; que si Argentina pudiese tener, como todo pinta que así se vería dentro de algunos años, tres turbinas desaparecería la limitación de la falta de dólares, sobrarían dólares y bajaría el precio del dólar de manera sustentable, no generando la idea de que mañana puede haber una turbulencia porque el dólar está bajo, sino que eso que hoy se considera bajo sería lo normal.
Algo parecido a la enfermedad holandesa, cuando dos o tres actividades logran ser muy eficientes, en este caso sería el campo, la minería y la energía, haciendo inviable las actividades de otras partes de la economía del país que son las mayores generadoras de mano de obra. ¿Cuál es su propia opinión respecto del dólar de equilibrio y cómo se solucionaría si tuviésemos tres áreas que fueran fuertemente exportadoras y generaran un efecto secundario negativo en el resto?
La discusión sobre el tipo de cambio real de equilibrio de la economía argentina es quizá el debate más sin saldar que se ha quedado sin saldar a lo largo de la historia en la Argentina. Me parece que este es el punto de fondo.
Yo coincido con la visión de que, una vez que se ponga finalmente y totalmente en valor todo el sector de gas y petróleo, con Vaca Muerta a la cabeza, la minería y el agro, las tres turbinas que usted menciona, le van a generar a la Argentina la resolución de un problema crónico también, que es el desequilibrio del sector externo, las crisis recurrentes de balanza de pagos.
Dicho esto, todavía falta, y creo que este gobierno y los que vengan tienen que trabajar en ese puente de esta transición, en ese puente para llegar a ese momento, porque creo que a estos niveles el tipo de cambio le genera costos innecesarios al corto plazo y genera además poco incentivo a la inversión, porque la verdad es que con estos niveles de costos en dólares la economía argentina no va a ser rentable para invertir en otros sectores que no sean estos.
Y yo diría, y aquí recuerdo la idea que tiene un economista norteamericano que fue vicepresidente de Alan Greenspan en la Reserva Federal en los años 90, Alan Blinder, que él plantea que los economistas tienen que tratar de equilibrar la eficiencia con la equidad, no solamente la eficiencia. Él tiene un libro muy famoso que se llama Hard Heads, Soft Hearts.
Se consolida el aumento de la morosidad: “Se está resintiendo la cadena de pagos”
Mente fría y corazón blando, corazón suave, para justamente decir: “Bueno, hay economistas y gobiernos que se enfocan mucho en la eficiencia económica, este quizás sería uno, y otros que, sin tener en cuenta las restricciones de la macro, solamente tratan de redistribuir, tratan de impulsar el gasto sin pensar en el financiamiento”, cosa que en la Argentina hemos vivido de manera muy clara durante muchas décadas. Me parece que lo que hace falta en este momento es tratar de congeniar, hasta que llegue ese momento en donde esté resuelto el problema externo de la economía argentina, congeniar estos dos mundos.
Me parece que hay que dar eficiencia, sin duda, y hay que generar las mejores condiciones para que la equidad sea posible en esa transición, porque además me parece que políticamente al gobierno, a este y a cualquiera, ya desde el punto de vista más político y de conteo de votos, si se quiere, estos escenarios en donde aumenta el desempleo y la capacidad instalada se usa cada vez menos no son rentables desde el punto de vista electoral.
Si asumimos que de aquí a dos, tres o cuatro años el dólar de equilibrio va a ser menor que el promedio de los últimos 50 años por estas tres turbinas, en lugar de una funcionando, agregando la energía con Vaca Muerta a pleno y la minería ya generando resultados positivos, la cuestión de fondo es si vamos a tener un dólar barato como dólar de equilibrio y si eso va a ser un problema permanente, que muchos sectores no sean competitivos. Vuelvo con el tema de la enfermedad holandesa: ¿cómo se soluciona?
Me parece que justamente esa transición, ese puente transicional hacia ese momento, tiene que ser utilizado por los gobiernos para mejorar la competitividad, generar condiciones de mayor productividad en los sectores, sabiendo que hay sectores que van a tener dificultades ya estructurales. Digamos, el sector textil de consumo masivo, competir con China, con Pakistán, va a ser complejo.
Pero hay otras partes del entramado productivo de la Argentina que han generado no solamente localizaciones regionales importantes, que es un tema no menor, este es un país muy extenso que requiere ser poblado con una población relativamente baja, con lo cual se necesita tener radicación de población en distintas áreas del país. Además ha generado capacidades y derrames en términos sociales muy importantes, insisto, en muchas regiones del país.
Yo creo que defender eso es importante, porque los países que se han desarrollado, la experiencia indica que lo han hecho con su propia estructura, haciéndola, por supuesto, más competitiva, y en eso implica que el Estado tiene que mejorar, tiene que seguir desregulando, tiene que bajar impuestos.
Hay una gran discusión de reforma tributaria que en la Argentina no se está dando, y creo que es parte de la necesaria discusión para que el tipo de cambio, finalmente, el tipo de cambio de equilibrio dentro de cinco, seis u ocho años vista, sea el más adecuado posible para todos los sectores. Mejor que digámoslo con todas las letras: cada sector necesita un tipo de cambio diferente, y esto es así, tiene que ver con los niveles de productividad y competitividad de cada sector.
Dígame ahora, de corto plazo, cómo imagina este y el próximo año. ¿Cómo llegaría la Argentina a las elecciones de 2027 con la turbulencia que siempre se produce previo a esas elecciones, con los pagos de deuda que se acumulan, inclusive muchos de ellos con vencimiento justo ahí, previo a las elecciones?
El tema del endeudamiento es también central para pensar el tipo de cambio de equilibrio de mediano y largo plazo. Ahora voy al corto. Es un dato que me parece que vale la pena tener en claro. Si la Argentina logra un acceso fluido a los mercados de capitales que le permita refinanciar sus vencimientos, probablemente el tipo de cambio tenga que ser más bajo, naturalmente lo sea.
Pero si no lo logra, es una economía que, si bien en términos de los ratios más convencionales de deuda sobre producto, por ejemplo, sigue teniendo niveles aceptables, la carga de vencimientos en los próximos años, en particular este y el que viene, es muy significativa.
La macro se ordena, la actividad espera
De acá a fin de año, yendo ahora sí al corto, vencen alrededor de 12.000 millones de dólares, algo más de 12.000 millones de dólares, incluyendo el Fondo Monetario, y el año que viene, si le sumamos los repo, están venciendo más de 35.000 millones de dólares. Dicho esto, la tensión todavía en el sector externo, más allá de estas interesantes perspectivas que uno puede pensar en el largo plazo argentino, va a seguir siendo importante y por eso la administración cambiaria va a ser parte central de la macro en estos dos años.
¿Se pueden pagar 35.000 millones de dólares el año próximo o es muy difícil?
Es un gran desafío. Me da la impresión de que es importante tener en claro que se va a necesitar asistencia, volver a los mercados para refinanciar parte de los vencimientos.
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