Sergio Berensztein: "Hay un riesgo de que Trump quiera dejar como legado una solución militar en Cuba"
El especialista en política internacional analiza el reordenamiento del tablero global tras el inicio de la Cumbre en Nueva York. Del giro unilateral de Donald Trump hacia América Latina y el duro discurso de Lula da Silva, hasta el riesgo geopolítico en Cuba y el rol de la Causa Malvinas en la agenda angloestadounidense.
En el marco de un nuevo encuentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York —escenario que reúne a los principales líderes del planeta—, la mirada sobre la redefinición del sistema internacional se vuelve indispensable. En este diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el reconocido analista Sergio Berensztein desglosa los matices de una geopolítica en plena transformación: la transición de Estados Unidos hacia un modelo más unilateral focalizado en el hemisferio sur, la posición de firmeza autonómica expuesta por Brasil, la preocupante encrucijada sobre el futuro de Cuba y los verdaderos intereses estratégicos que mueven a las potencias globales en el Atlántico Sur.
Sergio Berensztein es un analista político y consultor estratégico. Es doctor en Ciencia Política por la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, es magistrado en Ciencia Política por la misma institución. Además, es licenciado en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Es el fundador y presidente de Berensztein Consultora, dedicada al análisis político y estratégico. Es director académico del Instituto de Neuro Ciencias y Políticas Públicas de la Fundación INECO. Además se ha desempeñado como profesor en la Universidad Torcuato Di Tella por dos décadas y profesor invitado en universidades de prestigio Internacional.
Agregaría que además Sergio tiene un conocimiento de la política norteamericana como pocos y del hemisferio norte y la política de occidente como pocos. Y en este momento de las Naciones Unidas en la que reúne en el comienzo de ella prácticamente todos los líderes del mundo, la opinión de Sergio tiene aún mucho más valor. Muy buenos días Sergio, muchas gracias por estar allí. Un balance de lo que estás viendo, que está pasando allí en Nueva York en este momento.
Qué gusto Jorge, un placer estar siempre con vos. Yo diría preliminar, porque se sigue desarrollando la Asamblea General, hay muchas reuniones paralelas y declaraciones que van a surgir en las próximas horas. Así que déjame hacer un balance preliminar. Estamos en un contexto de redefinición del sistema internacional. Y yo creo que esta asamblea lo pone blanco sobre negro. Con discursos muy, muy contrastantes. El presidente Trump provocador como de costumbre, poniendo sobre todo de manifiesto la decisión unilateral de su país de avanzar con una agenda que en la práctica implica una modificación de una política exterior de defensa y de seguridad que tuvo como protagonista a Estados Unidos durante muchísimo tiempo. Y que valoraba mucho el entorno de Naciones Unidas. Hoy uno ve a Estados Unidos con una postura más unilateral, más basado en las necesidades de lo que en general se denomina el interés nacional o demandas domésticas. Y en todo caso la política de defensa, la política de seguridad, tiene que ver fundamentalmente con una visión, no digo original, pero donde la cuestión de la política industrial, del desarrollo, tiene una prioridad. Y dentro de la política industrial está aquí, por supuesto, la inteligencia artificial, la demanda vinculada a productos que son vitales para la transición energética, cobre, metales, minerales raros, litio en particular, por supuesto la cuestión del petróleo. Y una mirada distinta fundamentalmente al continente americano. Entonces, Estados Unidos de mirar el Atlántico durante toda la posguerra en adelante, desde los 50 en adelante, hoy hay una mirada diferente donde Europa sigue siendo un aliado y por supuesto preocupa el equilibrio en ese continente, pero cambia el eje. Y el eje tiene más que ver con América Latina que con el vínculo con sus socios históricos de Occidente. Más allá de eso, te diría como comentario introductorio, me sorprendió mucho el discurso de Lula, porque yo conozco mucho a Brasil y por supuesto estas elecciones tienen una dinámica singular, pero que alguien tan afable, simpático, empático como Lula se niegue a intercambiar un saludo con Marco Rubio. Tengo un discurso tan duro en Naciones Unidas. Defina que Brasil no va a permitir, o no va a ser nunca el patio trasero de nadie.
No cabe, Brasil es tan grande que no cabe en el patio trasero de nadie.
Es buenísimo. Es una definición muy fuerte de un líder como Lula. Y finalmente hubo un encuentro que llamó la atención y que uno puede abrir ahí miles de conjeturas con Delcy Rodríguez. Recordemos que Trump por la fuerza capturó a Maduro y a su esposa, amenazó con volver a utilizar la fuerza en el caso de Cuba y la presencia de Delcy Rodríguez, si querés, termina de cerrar un círculo en el cual queda fuera la oposición venezolana, o buena parte de la oposición venezolana, el liderazgo, diría, más legítimo, el que luchó durante tanto tiempo en contra de los excesos del chavismo y que ahora ha quedado relegada por esta decisión de Trump, donde de alguna manera nos remite a esta época imperial de Estados Unidos a comienzos de siglo, cuando se elegían aliados en función de la afinidad al margen de los atributos, sobre todo en materia de democracia, de derechos humanos, hay allí, y termino con esto, Jorge, una resignación de Estados Unidos, que prioriza cuestiones de seguridad, cuestiones geopolíticas y, bueno, pasa a un segundo o tercer plano, cuestiones como los derechos humanos o la calidad democrática.
Quedaba reflexionando con lo de Lula y justo te iba a preguntar por qué comienza hablando en mi décima vez aquí, ¿no? Vale la pena compartir con la audiencia de que Brasil abre siempre la Asamblea General, como concesión por el pedido de haber ingresado después de la Segunda Guerra Mundial al Consejo de Seguridad, cosa que fue denegada. Aspiración que obviamente también tiene otro integrante del BRICS como India. Y décima vez, ¿no? Estaba pensando lo más que puede aspirar un presidente norteamericano es a ocho veces, que sería lo que va a cumplir ahora Donald Trump el año próximo. ¿Está casi al nivel? Al nivel de Xi Jinping, porque estaba pensando qué otro tiene 10 años. Y ese Lula que vos marcás, bueno, creo que habla con la autoridad de Brasil, también con la propia. De 10 años de presidencias a lo largo de veinte años, porque no es 10 años corridos, sino 10 años con alternancia y la posibilidad de que terminen siendo 16, si terminara siendo electo. Y me parece que también, con los años, viste eso de que la gente cuando se pone grande se pone cascarrabias. Yo lo que escucho decir a muchos de mis amigos brasileños es que no es el mismo Lula de hace diez años que las heridas de la política le dejaron enojos, que a lo mejor se transmiten en esa actitud de no querer siquiera saludar a lo que sería equivalente al canciller norteamericano. Cuba amenazó, amenazó con seguir haciendo en Cuba lo que hizo en Venezuela. De hecho, cuando empezó a hablar se paró toda la elección cubana. ¿Qué sensación tenés vos de cómo evolucionaría el caso Cuba en un futuro si crees que Trump, dentro de su mandato presidencial, y más con un canciller como Marcos Rubio, de origen cubano, de descendientes de cubanos, es una asignatura pendiente que una vez que, no sé, se encamine el tema de Irán, quiera resolverlo antes de todo. De irse como una especie de medalla final.
O sea, Jorge, no hablamos de esto nunca, pero uno de mis mentores en la Universidad de Carolina del Norte, Federico Gil, era un especialista en democracia en América Latina, sobre todo en Chile, pero era de origen cubano. Con lo cual yo, en esos años de formación, tuve una exposición al drama que significa Cuba, no solamente para los exiliados, sino sobre todo para la política norteamericana. Durante mucho tiempo, dos estados importantes, como Florida y Nueva Jersey, importantes en el colegio electoral, tenían el peso de la comunidad cubana un factor político relevante, porque, claro, en función de la política exterior de los gobiernos en torno al tema de Cuba, la elección podía ir para un lado o para el otro. Hoy ya, muchas veces, es más demócrata y Florida es más republicano. No es tan importante. Pero, digamos, el lobby cubano, el famoso lobby cubano, ha tenido siempre mucha influencia en la política nacional y, sobre todo, en algunos estados. Y, en particular, para Trump, que ahora es residente de la Florida, tal vez el riesgo es que uno de los legados que él busque para sus dos últimos años de presidencia sea justamente, entre comillas, resolver la cuestión cubana. Yo quiero recordar acá una frase, y es que los remedios a veces son peores que la enfermedad. Y que lo que puede quedar como legado, hacia adelante de una eventual intervención militar norteamericana en Cuba, es para América Latina un drama que va a ser muy difícil resolver. Por supuesto que la dictadura cubana es, a esta altura, digamos, inentendible. Uno, por supuesto, analizando la literatura sobre el final de los regímenes totalitarios, bueno, hay que reconocer la resiliencia que ha tenido Cuba en un contexto económico dramático. Ahí hay una capacidad de control de la disidencia interna y mecanismos realmente muy sofisticados para evitar que el pueblo cubano logre una transición pacífica por los métodos que, por ejemplo, hemos visto en otros países de la región. Aún con dictaduras muy duras. Chile, por ejemplo, con Pinochet. O la propia dictadura argentina. Bueno, yo creo que es un riesgo enorme que enfrenta Estados Unidos a América Latina. Si el liderazgo de Estados Unidos y su vínculo con América Latina puede tener algún impacto positivo para la región en términos de desarrollo. Yo creo que hay una posibilidad que eso ocurra. Fíjate el crédito que puede obtener ahora Argentina para el desarrollo de la infraestructura energética. Estados Unidos quiere competir con China también en materia de infraestructura, lo cual para nosotros es una buena noticia que haya más fuentes de financiamiento. Bueno, cuidado que Cuba puede ser una mancha negra y va a ser muy difícil luego tener una coordinación lógica si hay allí una intervención militar. Hay que recordar que una cosa es Cuba, otra cosa es Venezuela. Los cubanos vienen preparándose para la invasión norteamericana hace seis décadas y tuvieron obviamente vallecos chinos. O sea, algo de esto ya entienden, ¿no? Con lo cual yo creo que es un riesgo enorme para Trump.
Javier Milei dijo que Malvinas es una "causa nacional" y calificó a la ONU de "organización inútil"
Sergio, con el conocimiento que vos tenés de la subjetividad de la cultura política norteamericana, esta revalorización de lo que llamó patio trasero, irónicamente, Lula, esta sobrevaluación, podríamos decir, de lo que representa América Latina para Estados Unidos y esta idea de es nuestro hemisferio. ¿Es algo de Trump? ¿Algo que trascienda a Trump y es del Partido Republicano o es algo que trasciende al Partido Republicano y es de la política norteamericana?
Acá hay que diferenciar la cuestión partidaria de intereses geoestratégicos, de lo que usualmente se llama el Deep State, que es básicamente la burocracia del Pentágono, de lo que ahora se llama el Ministerio de Guerra, o el Ministerio de Defensa, y sobre todo el Departamento de Estado, algunos sectores del Tesoro y de la Reserva Federal. Y lo diferenciaría de la puja política que en Estados Unidos hoy sigue teniendo características de muchísima confrontación, una grieta peor que la nuestra. Hay algunos intentos de generar puentes, algunos interesantísimos por parte de diferentes segmentos de la sociedad civil, pero predomina la diferenciación, sobre todo tenemos elecciones ahora el 3 de noviembre. Pero dejame de referirme a las líneas de continuidad. En el último año de la administración del presidente Biden, que coincidió con el primer año de la administración del presidente Milei, hemos tenido en la Argentina visitas muy significativas de la jefa del Comando Sur, la generala Richardson, el jefe de la CIA. Vino unas horas Tony Blinken, que era el secretario de Estado, a conocer personalmente al presidente Milley, estaba en Río de Janeiro, a una reunión del G20, y vino para acá. ¿Por qué marcó esto? Porque, sin lugar a dudas, había una intención de mejorar el vínculo con la Argentina de los demócratas. Impulsado por esta nueva fuerza dentro de la comunidad, si querés, de defensa, o de seguridad nacional, como se denomina en Estados Unidos, que veía, tenía una mirada distinta de la región. Todo esto se puso en valor durante la pandemia, cuando sufrió mucho a las cadenas de abastecimiento. Recordemos la de la audiencia, que es muy sofisticada, Jorge, que el comercio internacional requiere un control de los mares, y sobre todo, de algunos pasos que son cruciales. Por ejemplo, entre el Atlántico y el Pacífico. Allí hay un problema logístico, el Canal de Panamá, que siempre fue crucial para el comercio internacional, al margen de que estuvo unos años controlado por China, eso ya se revirtió, tiene un tamaño de dificultades logísticas que pueden obstaculizar sobre todo el traspaso de algunos buques petroleros, comerciales, pero sobre todo de los nuevos grandes buques militares. Y es por eso que el Atlántico Sur es un área más desmilitarizada que el Polo Norte, bueno, se convierte en un lugar estratégicamente muy interesante para tener alternativas en esta cadena de suministros, que para la guerra es fundamental, pero para la paz también, mirando el comercio internacional. Esto pone por ejemplo, Ushuaia y el Canal de Beagle en valor. Por eso tanto lío con el Canal de Beagle, el Estado Nacional se apropió del puerto que era de Tierra del Fuego, se va a construir allí, veremos qué cosa, pero algún tipo de base. Hay presencia de militares norteamericanos, tiene que ver con tener estas alternativas ya claramente aseguradas. Pasa lo mismo en otras partes, fíjate todo el debate sobre el Estrecho de Ormuz, que se convirtió en el centro del debate global. Toda esta gran crisis nos obliga a repasar la geografía que aprendimos en algún momento y algunos olvidados. Pero es muy interesante marcar este asunto de los intereses más profundos vinculados a una etapa distinta a la globalización, donde ya no es un libre circular de bienes, de servicios, de incluso fuerza de trabajo como utopía, sino que ahora está todo muy ligado a coaliciones, a alianzas, a intereses y a políticas, hay que decirlo, donde el Estado tiene un rol fundamental. Si creen lo más interesante al debate argentino ausente por ahora es qué Estado necesitamos en este contexto. Fíjate que estamos todavía desarmando un Estado muy ineficiente en muchos aspectos, pero que tenía algunos elementos importantes y tenemos que pensar un Estado moderno, ágil, dinámico, inteligente y sobre todo preparado para un mundo de estas características que nos gusta o no es el que estamos efectivamente viviendo. Yo creo que hay un cambio importante en los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Veremos en el 2028, quién gana y si esto se confirma o no. Yo imagino que va a haber algún cambio de matiz si ganan los demócratas, incluyendo este año si el Congreso queda en manos de demócratas. La Cámara Baja seguramente va a ocurrir, en la Cámara Alta está todavía esto en discusión. vamos a ver alguna modificación, pero hay ciertas líneas que son, me parece, de largo plazo y que llegaron para quedarse.
Sergio, íbamos camino a otro de los temas interesantes que se produjo en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, que es la reunión de Trump con el jefe de gobierno inglés. ¿Qué futuro le asignás a la causa Malvinas en este contexto geopolítico diferente?
Bueno, una reunión muy importante. Fue la primera reunión entre el presidente norteamericano y Andy Burnham. Recordemos que reemplazó hace muy poquito a su predecesor. Está como haciendo los primeros pasos en la agenda internacional. Algunas sorpresas, porque es un Reino Unido hoy con un desafío interno sin precedentes. Es la primera vez que Gales, Irlanda y Escocia coordinan una narrativa común con lo que esto significa para un ex imperio, pero todavía un país muy importante. Así que estamos frente a un líder que arranca con mucho condicionamiento y debilitado. Necesita una agenda internacional y sobre todo cuestiones que le permitan consolidar su liderazgo. La verdad que Malvinas le viene a él como anillo al dedo. Fíjate la paradoja, algo parecido a lo que le pasó en su momento en Margaret Thatcher. Él está obligado a ponerse firme. Aún sobre exagerando el interés que tiene su país. Una explotación que si lo comparás con el Mar del Norte por ejemplo, en términos de volumen es nada. Por lo cual uno entiende que políticamente le viene tal vez mejor al Reino Unido que a Milei la cuestión de las islas. Eso hay que tenerlo en cuenta, me parece. Porque vamos a ir seguramente a una escalada de declaraciones y gestos sobre exagerados por el contexto tan singular que está viviendo Andy Burnham, que es un tipo interesante como líder. Y hay que, me parece, entenderlo. También en el contexto tan complejo que está viviendo. Incluso con una transformación en su propio partido. Que se ha transformado en un partido de minorías con una base, digamos, sindical mucho más débil, como ocurre en todo el mundo. Y esos cambios también implican por ejemplo, una modificación en su política respecto del conflicto en Medio Oriente. Volviendo a la cuestión, hay una agenda donde, imagínate, en la cuestión Malvinas para ese diálogo entre dos líderes de países que fueron vitales en todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI. Con una alianza que ha superado circunstancias complejísimas. Bueno, Malvinas tiene un rol absolutamente marginal. Esto nos duele a nosotros como argentinos, pero hay que reconocerlo. Y si a Trump le sirve de algo es para expresar su incomodidad justamente por el apoyo que no recibió en cuanto a la cuestión de Medio Oriente, en la última escalada militar contra Irán, que no tiene precedentes. Y sobre todo, pensando en la OTAN. Porque el Reino Unido, bueno, es un actor fundamental en la OTAN y hay allí un conflicto que tal vez no tenemos tan en cuenta. Y es que el Reino Unido es el principal apoyo que tiene Ucrania. Y Trump siempre quiso, entre comienzos, arreglar esa cuestión con un vínculo, como todos sabemos, muy fluido con Putin. Y de hecho, muchos británicos están convencidos de que si Putin ataca a alguien en su eventual expansión, es al Reino Unido. Las cosas que uno lee en los medios británicos a veces parecen ficción, uno no comprende. Yo tengo un conocido que está literalmente, después de muchos años de vivir en Londres, es inglés, están arreglando su casa que tiene aquí en San Isidro porque es muy probable que se vengan a vivir acá por miedo. Estas cosas pasan en Europa hoy y tal vez estamos muy alejados de ese debate, pero creo que hay que ponerlo en consideración para entender este vínculo tan especial entre estos dos líderes, entre estos dos países y el lugar muy acotado y muy marginal que puede tener Malvinas en ese contexto.
Sergio, una magistral clase de política internacional, un gran gusto hablar con vos, vamos a seguir abusando de tu talento, gracias por la predisposición de siempre atenderte.
Un gusto Jorge, hasta pronto.
Muchísimas gracias.
MEG
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