Escenario electoral

La agenda real suspendida y el festival de las "candidaturas tótem"

Entre las reformas congeladas de Milei y la guerra de internas, Macri y el kirchnerismo desempolvan nombres de peso como moneda de cambio para chantajear a sus rivales.

Los expresidentes Mauricio Macri y Cristina Kirchner Foto: CEDOC

Las noticias políticas con sustancia hoy son pocas. Existen, sí, un puñado de proyectos en la agenda de Gobierno que permanecen pendientes y cuyo destino aún es una incógnita. Hablamos de reformas clave: la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, la implementación de un esquema estilo shutdown al modelo estadounidense —que impida gastar un solo peso por encima de lo presupuestado— y la reforma electoral que busca definir el futuro de las PASO y las listas colectoras.

Son temas de fondo. Sin embargo, en el día a día, la discusión pública se desvía con una facilidad pasmosa hacia el terreno de las especulaciones tácticas.

Esta mañana, la prensa nacional da cuenta de un fenómeno recurrente en la praxis política criolla: las candidaturas. Candidaturas que no nacen de la vocación genuina de construir representatividad o liderar un proyecto, sino de la necesidad primaria de extorsionar o sentar a una contraparte en la mesa de negociación.

En primer término, figura la eventual postulación de Mauricio Macri. Según lo vertido hoy por el diario Clarín, desde las filas del PRO se agita el fantasma de un Macri candidato con un objetivo bien pragmático: forzar una negociación con el gobierno nacional para blindar la reelección de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires.

Javier Milei denunció que "desde un espacio político a estos jugadores se los maltrató"

¿Tiene un sustento real la pretensión electoral del expresidente o es apenas un fuego de artificio para elevar el precio de la paz con Javier Milei? Es una lucha explícita entre Macri y Milei por cuotas de poder y territorio.

En el otro extremo del mapa político aparece un movimiento aun más particular. Mariano Roa detalla hoy cómo Máximo Kirchner vuelve a agitar la figura de Cristina Fernández de Kirchner como posible candidata.

Aquí el objetivo no es el oficialismo, sino la interna propia: condicionar a Axel Kicillof en la despiadada contienda por el control del peronismo bonaerense. Un juego de presión familiar y territorial que apela a un tótem que, al menos en términos prácticos y jurídicos, pende de un hilo tras los últimos fallos judiciales.

Massa va por el m² de la gente, Kicillof acelera su construcción y Máximo obligado a salir

Nos encontramos ante dos tensiones paralelas pero idénticas en su naturaleza: Macri - Milei: Una pulseada de supervivencia y reparto de cajas de poder. Kirchner - Kicillof: Una interna feroz por la hegemonía del ecosistema opositor.

En ambos casos, las candidaturas operan como meros elementos de chantaje político. Mientras los temas de fondo —moneda, presupuesto y reglas de juego electorales— continúan esperando en el tintero, la dirigencia prefiere seguir entreteniéndose en el teatro de sombras del armado de listas.

 

MEG/fl