La batalla por el espacio público: orden para una mejor convivencia vial

Controles, acarreo, estacionamiento y seguridad vial: una mirada sobre las medidas para recuperar el orden en las calles porteñas.

Tránsito en la Ciudad de Buenos Aires Foto: CeDoc

La disputa por el espacio público define cómo vivimos una ciudad. Cada metro de calle tiene múltiples demandas. Un vecino necesita estacionar. Un comercio necesita recibir mercadería. Un motociclista busca un lugar seguro para estacionar. Una persona con discapacidad requiere accesibilidad. Un peatón necesita circular sin obstáculos. Un colectivo debe mantener su recorrido sin demoras. Todos conviven en el mismo espacio y tienen necesidades legítimas.

En una ciudad donde el espacio es limitado, gobernar requiere decidir cómo se comparte ese recurso común. Ese es el desafío que asumimos para ordenar la calle para que pueda ser aprovechada por todos de manera más segura, eficiente y equitativa.

Vacaciones de invierno en CABA: el mapa de espectáculos, paseos y pantallas gigantes para disfrutar en familia

Esta política forma parte de una decisión clara del Jefe de Gobierno, Jorge Macri: poner orden donde durante mucho tiempo prevaleció el caos. Por ello, desde la Secretaría de Tránsito del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, trabajamos para transformar esa visión en soluciones concretas para todos aquellos que viven y transitan esta gran Ciudad.

Recuperar el orden implica revertir malos hábitos y conductas, como estacionar en cualquier lugar, y volver a poner en valor reglas básicas de convivencia. Por eso, cada intervención, control, operativo y mejora en la gestión del espacio público forman parte de un mismo objetivo: construir una Ciudad más ordenada y segura.

Con esa lógica revisamos las reservas de estacionamiento para personas con discapacidad, asegurando que cumplan efectivamente su función social y estén disponibles para quienes realmente lo necesitan. También incorporamos nuevos espacios para motos, una modalidad de movilidad que crece año tras año y que requiere infraestructura específica para evitar ocupaciones indebidas y mejorar la convivencia en la vía pública.

Encuesta: Jorge Macri quedó entre los cinco jefes de Gobierno con mejor imagen de América Latina

El mismo criterio guía la ampliación de los espacios de carga y descarga. Una Ciudad dinámica necesita abastecimiento permanente, pero también reglas claras para que esa actividad no genere demoras ni conflictos. Cuando ordenamos estas operaciones, reducimos la doble fila y mejoramos la circulación para todos.

La doble fila representa, quizá, la expresión más visible de la disputa por el espacio público. Quien ocupa un lugar que no le corresponde traslada el costo de su comodidad al resto de los ciudadanos. Por eso realizamos controles permanentes en corredores críticos, zonas comerciales, establecimientos escolares y sectores de alta demanda, complementados con operativos de saturación vial que nos permiten recuperar el orden y fortalecer el cumplimiento de las normas en los puntos de mayor conflictividad.

La seguridad vial también exige operativos permanentes y decisiones firmes. Los controles de alcoholemia son una de las herramientas más importantes para prevenir siniestros viales y generar cambios culturales duraderos. Gracias a una política sostenida de fiscalización, la Ciudad registra una reducción significativa en los índices de positividad: pasamos del 1,76 % de positivos en 2020 al 0,74 % en este año.

Implementamos controles de alcoholemia a conductores de colectivos de la Ciudad en las cabeceras antes del inicio de sus recorridos. Quienes transportan diariamente a miles de pasajeros tienen una enorme responsabilidad y estos controles permiten reforzar los estándares de seguridad y brindar mayor tranquilidad a los usuarios del sistema integrado de movilidad urbana.

El sistema de acarreo también cumple un rol central. Con más de 10.000 acarreos mensuales sostenidos, la Ciudad cuenta con una herramienta eficaz para recuperar espacios ocupados indebidamente y garantizar el cumplimiento de las normas. Hoy, gran parte de los acarreos responden a denuncias de vecinos.

Jorge Macri reglamenta la reforma laboral en la Ciudad: transporte y recolección de residuos deberán funcionar durante los paros

Para fortalecer esa capacidad operativa estamos avanzando en la apertura de una nueva playa de acarreo en la zona oeste de la Ciudad. La iniciativa responde a una creciente demanda de intervenciones y reclamos vecinales vinculados a situaciones que afectan la convivencia y la seguridad vial. Su incorporación permitirá optimizar los tiempos de respuesta, ampliar la cobertura territorial y mejorar la atención en barrios como Liniers, Flores, Floresta, Villa Luro, Versalles y Parque Avellaneda.

Nada de esto sería posible sin los agentes de tránsito. Son ellos quienes ordenan la circulación, previenen accidentes y conflictos, asisten a los vecinos y representan —junto a la Policía de la Ciudad— la autoridad del Estado en la calle. Por eso seguimos incorporando personal y fortaleciendo su capacitación, segmentando la formación según casos específicos como, por ejemplo, administración en espectáculos masivos.

Ordenar el espacio público significa garantizar una convivencia pacífica. Cuidar la seguridad vial es, en definitiva, la única manera de construir una Ciudad más justa, segura y habitable para todos.

 

*Secretario de Tránsito de la Ciudad de Buenos Aires.