La importancia de las historias bien contadas
“Los políticos, las empresas en general, e incluso las ONG's, también deben construir "historias" para comunicarse con sus públicos” dice el autor y recuerda una experiencia personal al respecto.
En octubre de 1990, fui con mi novia de aquel momento al cine a ver la película Pretty Woman (Mujer Bonita). Nos gustó mucho. Salimos adorando a Vivian Ward y Edward Lewis, los personajes que interpretaban Julia Roberts y Richard Gere, respectivamente.
Fue curioso. Se trataba de una comedia simple, con una trama bastante trillada, que ya habíamos visto en otras películas y telenovelas que miraban nuestras madres, pero eso no disminuyó su atractivo. De hecho, hoy se la considera “un clásico”.
¿Cuál era el secreto de Pretty Woman? Simple, era una historia muy bien contada. Ni más ni menos que eso.
Tres décadas más tarde, en abril de 2024, conocí los parques de Disney en Orlando. Fue un viaje familiar de cumpleaños de quince, que se había demorado por razones varias (pandemia, algunos problemas de salud, etc.).
Yo no era amante de Disney. Toda mi familia sí, pero yo, por alguna razón, no. Quizás fue porque en mi infancia no consumí mucho sus productos (salvo la serie El Zorro, con Guy Williams, que me la devoraba). Sin perjuicio de ello, estaba muy contento de concretar el viaje y de ese modo disfruté en familia las dos primeras horas del primer parque que visitamos: Magic Kingdom.
Y ahí pasó algo particular. A media mañana, pasamos por el famoso Castillo de Cenicienta y había comenzado el Show de Mickey, Minnie y sus amigos (Mickey’s Magical Friendship Faire). Nos quedamos a verlo y, en un momento del espectáculo (que para mí no tenía mucho más valor que los de la plaza de mi barrio), apareció una chica interpretando a Elsa, el personaje de la película Frozen, y empezó a cantar la conocida canción Let it go.
En el momento del estribillo, aunque no había visto la película, me embargó la emoción y sentí que dos lágrimas recorrían mis mejillas. Ese día cumplía años mi esposa; me limité a sonreír y decirle "feliz cumple".
De ahí en más todo cambió. ¡Me di cuenta que estaba en Disney! ¡Y que su magia existe! Y todo lo que vi en los cuatro parques me pareció luminoso.
Greepeace nació en Canadá y, desde allí, se hizo famosa por sus intervenciones narrativas en todo el globo"
Hollywood y Disney saben cómo contar historias, en distintos formatos, y en eso basan su negocio. Pero las historias bien contadas no son algo exclusivo de la industria del entretenimiento. Los políticos, las empresas en general, e incluso las ONG's, también deben construir "historias" para comunicarse con sus públicos.
Barak Obama y Donald Trump, con claras diferencias, construyeron sus "historias" (eso que en Argentina llamamos despectivamente "relato") en Estados Unidos y el mundo. Ferrari hizo lo propio desde Italia. Greepeace nació en Canadá y, desde allí, se hizo famosa por sus intervenciones narrativas en todo el globo.
Los seres humanos nos comunicamos a través de asociaciones y escenificaciones (Juan Carlos Kreimer)"
Ya en la década del 60, Dan Edelman (fundador de Edelman, la consultora de relaciones públicas más grande del mundo) escribió los diez mandamientos de la profesión y, en el segundo de ellos, recomendaba "logre una gran historia". ¡Mucho antes del storytelling y de las historias de Instagram!
El periodista argentino Juan Carlos Kreimer, en su excelente libro "¿Cómo lo escribo?", aportó un poco de luz a este fenómeno. Kreimer nos explicó que los seres humanos nos comunicamos a través de asociaciones y escenificaciones. En el primer grupo las ideas transmiten un concepto. En el segundo, son escenas (no ideas) las que transmiten. El primer grupo apunta a lo racional y el segundo a lo emocional.
Lo interesante de su análisis es que sostenía que para convencer a alguien racionalmente primero había que emocionarlo. Y para eso, damas y caballeros, están las historias.
Dato final: La coprotagonista de la primera escena de este texto (mi novia del año 90) y la segunda (mi esposa de 2024 y de hoy) son la misma persona. Llevamos juntos 36 años. A veces, la vida genera mejores historias que las que se construyen en estudios de cine y parques de entretenimiento.
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