La Argentina asiste hoy a una de esas paradojas que solo la política local es capaz de parir. Mientras el oficialismo agita banderas de cambio profundo, en los pasillos del poder se cocina un loteo judicial que debería, cuanto menos, encender todas las alarmas. El panorama es desolador: tenemos medio Poder Judicial vacío. Aproximadamente el 30% de los cargos de jueces y el 40% de los fiscales están vacantes.
El encargado de llenar ese vacío es el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Su misión es enviar los pliegos al Senado y negociarlos con el peronismo. Sin embargo, la sorpresa surge al analizar los nombres: de los más de 300 pliegos enviados (en tandas recientes de 38 y 26), una decena tendría vínculos históricos con el kirchnerismo o con organizaciones como Madres de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. o el CELS. Es, sencillamente, una claudicación ante el relato que decían combatir.
Karina Milei activó su dispositivo judicial y Mahiques ya opera en varios frentes
Comodoro Py y el delirio del "espionaje" con anteojos
Bajo el argumento insólito de que "no hacen falta más jueces porque hay menos casos de corrupción", el Gobierno pretende ahora congelar el estado de cosas en Comodoro Py. Es una estrategia de parálisis que solo beneficia a la impunidad. Pero mientras se negocia la justicia, se libra una batalla contra el periodismo que roza lo ridículo.
Hoy se reabre la Sala de Periodistas de la Casa Rosada tras lo que muchos llamaron un "papelón" y yo defino como un acto de autoritarismo grave. Manuel Adorni encabezará la apertura, pero ya advirtió que "las condiciones no serán las mismas". ¿A qué se refieren? Todo este conflicto nació de un episodio alucinante: la periodista Luciana Geuna y un colaborador, Ignacio Salerno, filmaron sectores de la Rosada con anteojos que tenían una pequeña cámara.
El Gobierno, en un exceso de relato que delata una imaginación sorprendente, presentó esto como un acto de "espionaje" que ponía en riesgo la seguridad nacional y la integridad de Javier Milei.
El presidente llegó al extremo de postear una imagen de Geuna presa. Fue el diario La Nación el que, con sentido común, desarticuló el delirio: entraron a Google Maps y demostraron que los pasillos filmados por Geuna están disponibles para cualquier usuario del mundo. Bajo la lógica oficial, deberíamos acusar a Google de espionaje internacional.
Casa Rosada: obligado, Javier Milei reabrió la Sala de Prensa pero continúan las restricciones
El espejo de Trump
Esta puesta en escena no es original. Gran parte del Gobierno se siente inspirado por las formas de Donald Trump. Lo que hicieron con la Sala de Periodistas es un calco de lo que intentó Pete Hegseth en el Pentágono. Aquel personaje, a quien algunos llaman el "delirante secretario de Guerra", intentó militarizar a los periodistas, los echó y cerró la sala de prensa alegando peligros para la humanidad. Dictaminó que nada se publicaba sin su aprobación.
¿Cómo terminó esa historia? El New York Times le ganó un juicio y la justicia lo obligó a reabrir. Sospecho que aquí el final será el mismo. Es muy difícil que el presidente Milei repare en su error por motu proprio, viendo el comportamiento general de su administración. Será la justicia la que, probablemente mediante una orden, le recordará al Ejecutivo que la Casa Rosada no es su propiedad privada, sino un ámbito de interés público.