Nunca dejemos de tender puentes
Hay muchos pibes de nuestra Provincia que no tienen acceso a la educación ni a actividades recreativas.
Para quienes estamos llegando a los cincuenta no alcanzan las palabras para describir el abandono y la desidia en la que muchos argentinos tuvieron que crecer las últimas décadas. Sin embargo, en medio de todo ese descalabro miles de clubes de barrio y asociaciones civiles y solidarias se las rebuscaron para surgir, siendo un bálsamo para muchos. También en las murgas, siempre solidarias, emergentes y rebeldes, crecieron miles de niños que no encontraban cobijo del Estado ni de ninguna otra organización. Gracias a estos grupos artísticos miles de chicos encontraron un modo de expresarse a la vez que se mantenían alejados de la calle y de prácticas en las que las drogas y la delincuencia son una triste realidad.
La mayoría de quienes asisten a las murgas bonaerenses son niños, apenas adolescentes, que se apresuran a volver a casa para luego tener tiempo de salir a practicar algunos pasos o una nueva nota con sus instrumentos.
"Nuestro mensaje es combativo y valiente", dice el líder de Agarrate Catalina
En Villa Martelli y en otras ciudades bonaerenses pude observar cómo muchos dejan el guardapolvo blanco y se ponen el traje de murgueros, confeccionado por ellos mismos o por sus familias. Es un espectáculo emocionante. Con imágenes de su equipo favorito, de esa banda que escuchan o incluso con una imagen de Jesús, la Virgen o un corazón alado se sienten orgullosísimos. Hay que verlos.
Hay muchos pibes de nuestra Provincia que no tienen acceso a la educación e incluso algunos que ni siquiera pueden aspirar a realizar esas actividades recreativas que mencioné. Esa es la realidad que más me duele e impulsará siempre a buscar ayudar desde el lugar que me toque.
FM La Milagrosa, la radio de Ciudad Oculta que convoca a los chicos del barrio
Por humanismo y por las dificultades de los que menos tienen estamos obligados a nunca dejar de tender puentes a los más postergados. Nadie puede sentirse olvidado. Es nuestra obligación como personas y, más aún en el caso de los dirigentes, devolver a los niños las ganas de jugar y de crecer con ilusión.
*Diputado provincial de Juntos por el Cambio.
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