OPINION

Trump en apuros: la guerra con Irán "derrama" sobre la economía mundial

Irán no es Venezuela y el líder republicano no consigue destrabar el lazo persa que ahoga el estrecho de Ormuz, cuello de botella de buena parte del petróleo mundial. Así las movidas militares en Medio Oriente tienen final incierto (y con elecciones de medio término a la vista).

Donald Trump en el Air Force One, avion presidencial de Estados Unidos. Foto: CEDOC AFP

No sólo la guerra preocupa a Trump. La división entre los integrantes de la OTAN y Estados Unidos está en un punto crítico, y en su red Truth Social el siempre locuaz líder republicano llegó a llamar “cobardes” a los países europeos de la alianza atlántica que se resisten a involucrarse en la guerra de Medio Oriente. "La OTAN sin EE.UU. es un tigre de papel”, lanzó Trump, y agregó que “recordará esto”, en obvia relación a los desplantes actuales.

Es que el magnate se cansó de pedir cooperación europea en la campaña militar junto a Israel en el Golfo Pérsico, y ante las negativas y evasivas de todos lanzó que su país "no necesita ninguna ayuda”. Narcisismo y orgullo del republicano son demasiado grandes para reconocer la grave situación, mucho más que un inconveniente, en qué se encuentra ocupado: su teléfono suena con líderes primero preocupados y ahora ya muchos en pánico porque la estampida en los precios del petróleo pone en jaque a sus economías y reclaman que se alcance algún tipo de acuerdo que permita que vuelva la paz, el estrecho de Ormuz se libere y se vuelva al statu quo previo a las "eliminaciones" del ayatola Ali Kamenei y otros tantos altos dignatarios persas.

En Downing Street, residencia oficial del primer ministro inglés, Keir Starmer, contestaron junto al presidente de Chipre (Níkos Christodoulídes) que Trump no podía utilizar con sus fuerzas la base inglesa (Akrotirí) situada en Chipre para, desde ahí, atacar a Irán. Se llama cautela diplomática, no querer problemas mayores, ya que, se sabe, la memoria persa suele durar milenios.

Tanto Londres como Chipe confían en Trump "desescale" el conflicto en pos de la salud de la economía mundial Irán, aunque no es un tema sencillo. No queda claro si la Casa Blanca entiende con claridad el dilema que le plantea Teherán.

Trump prometió el pasado 28 de enero del presente año que su armada, al igual que en Venezuela, cumpliría velozmente con sus ataques en Irán, pero se han multiplicado las bajas de líderes, militares y hasta exmandatarios iraníes, sin que el régimen caiga o acceda a "rendirse".

Irán posee un ejército fuerte, no es Venezuela, pero posee además una historia de siglos de guerra, que en la actualidad suma al estrecho de Ormuz. Esa candente zona del golfo pérsico clave concentra buena parte del flujo de petróleo mundial, y si se la bloquea los precios suben de manera exponencial, en casi todo el planeta. A eso juega Teherán: a que el resto del planeta, cuando vea los precios en sus surtidores y en sus niveles de inflación, le pida a Trump que devuelva su ejército a casa.

La jugada norteamericana, tratando de salir de la ciénaga, ha sido aliviar sanciones al petróleo ruso que se mueva por vía marítima. Scott Bessent (secretario del Tesoro norteamericano) admitió que era una medida que “desafortunadamente beneficiaría a Rusia” pero pero la consideró "de corto plazo”. Dichas exenciones del Departamento del Tesoro norteamericano rigen desde del 13 de marzo y en principio se autorizaron hasta el 11 de abril. Es un claro alivio de las sanciones occidentales sobre Moscú en medio de su guerra-invasión con Ucrania.

Lo cierto es que el precio del crudo sigue subiendo, al igual que los problemas del presidente republicano. No está clara la estrategia de Trump, quizás siguió a su propia naturaleza impulsiva, quizás los informes de campaña rápida no eran correctos, lo claro es que este fin de semana, casi acorralado por el cuadro de situación, amenazó a Teherán con bombardeos apocalípticos sobre su estructura energética si no libera de una vez el paso de buques petroleros en Ormuz.

. Acorralado por la guerra, por el peligro del fantasma del impeachment que vuelve a escena y los riesgos de la pérdida de su popularidad. El futuro de Trump parece poco prometedor, no sólo en términos políticos sino judiciales.

Los ataques de Israel a Beirut y Teherán llevaron a la respuesta de ataques iraníes a las bases norteamericanas en Tel Aviv y Haifa. Trump alardea de estar cerca “de concluir los objetivos militares” pero el escenario parece estar cerca de volverse un conflicto prolongado. Dentro de las Relaciones Internacionales, la escuela del Realismo político ha planteado la prioridad de supervivencia y seguridad de los Estados, generando desconfianza mutua y competencias entre ellos. Pero las amenazas de Irán de alcanzar con sus drones y misiles lugares turísticos, pone en alerta a todos los países del globo reacios al régimen teocrático. De la guerra de estos días podría pasarse a atentados, no no todos los países pueden estar a la altura de prevenir esas amenazas. Y Trump, que no es justamente un estadista, luce lejos del Nobel de la Paz que quiso ser.

* Lic. en Ciencias Políticas.