Fallo histórico

Condenaron a un preso por abuso sexual con acceso carnal sin contacto físico: extorsionó a la víctima desde sus 12 años

La menor fue engañada por un hombre que se hizo pasar por un adolescente mientras estaba detenido y la sometió durante tres años. Por primera vez, un tribunal reconoció la figura de "acceso carnal" a través de medios digitales y lo condenaron a 20 años de cárcel.

Condenaron a un preso por abuso sexual con acceso carnal sin contacto físico Foto: Unidad de Delitos Complejos/ Captura

La Justicia impuso una sentencia sin precedentes al condenar a 20 años de prisión a un hombre por abuso sexual con acceso carnal contra una niña de 12 años. La sentencia fue dictada por el Tribunal en lo Criminal N° 4 de Morón y se considera disruptiva ya que el imputado nunca mantuvo contacto físico con la víctima, sino que la extorsionó y manipuló a través de medios digitales, obligándola a que le envíe material íntimo y datos personales de sus padres.

El acusado, Orlando Tristán Novillo, ya había recibido tres condenas por delitos similares y al momento de los hechos se encontraba detenido en una unidad del Servicio Penitenciario Bonaerense. Según la investigación, utilizó identidades e imágenes falsas y creó cuentas en la red social Instagram y el servicio de mensajería Whatsapp para hacerse pasar por un adolescente con el fin de contactar a menores de edad.

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La primera comunicación con la víctima ocurrió en enero de 2020, cuando ella tenía 12 años, y se extendió hasta febrero de 2023. A lo largo de ese tiempo, Novillo la sometió a un "dominio psicológico, amenazas y coacción" que la obligaron a realizar actos sexuales sobre su propio cuerpo y a exigirle que le facilite datos de las tarjetas de crédito y débito de sus padres.

El condenado primero ganó su confianza y luego le pidió una serie de fotos a la niña con ropa interior con la excusa de presentarlas en una campaña de modelaje. Con esas imágenes en su poder, la obligó a seguir enviándole videos y fotografías de fuerte índole sexual con la amenaza de hacer público el material o de matar a toda su familia si no hacía lo que le decía. 

Asimismo, también la extorsionó para que la chica le depositara dinero en efectivo mediante el sistema de cobros "Pago Fácil" y "Rapipago", en una cuenta falsa que estaba a nombre de una mujer pero que manejaba Novillo y en una billetera virtual

“Durante ese período, la víctima permaneció sometida a una situación de control y coacción permanente durante más de tres años, lo que en los hechos configuró un verdadero cautiverio de carácter psicológico y digital. En ese contexto, se trata de una sobreviviente”, destacaron los fiscales de la UFI N.º 5 del Departamento Judicial Morón, Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani, a cargo de la investigación.

Durante el juicio, los jueces Carlos Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Gerez hallaron culpable a Novillo de distintos delitos, como abuso sexual con acceso carnal, en concurso real con producción de imágenes de una persona menor de edad con fines sexuales. En este punto, se consideró que a pesar de que no hubo contacto físico, el solo hecho de que el autor logró concretar su voluntad, doblegarla y atacar su integridad sexual, probó que existió el delito.

El caso se destapó con ayuda de una profesora

Los hechos se registraron en las localidades de Ituzaingó y Hurlingham, y salieron a la luz cuando la víctima se quebró y le relató a su profesora de danza el hostigamiento y las extorsiones que sufría desde hacía tres años. La docente llamó a la madre de la chica y le contó que un hombre la estaba amenazando con publicar fotos y videos íntimos si no le enviaba dinero.

La mamá habló con su hija, que le precisó todo desde el comienzo. Le dijo que había comenzado a charlar con un supuesto joven que conoció en Instagram y luego siguieron la conversación por Whatsapp. Allí, le mostró todas las evidencias, los chats, las amenazas y la mujer se presentó ante la Justicia para radicar la denuncia contra el sospechoso, que terminó siendo un adulto con antecedentes alojado en prisión.

Con el inicio de la investigación, se identificó al acusado como Orlando Tristán Novillo, quien había estado detenido en la Unidad Carcelaria N° 21 de Campana y luego trasladado a Florencio Varela. Se ordenó un allanamiento en su celda, procedimiento que fue seguido de cerca por el fiscal Oviedo, y se secuestró un teléfono celular con el que se comprobó que había cometido múltiples delitos.

Tras las pruebas técnicas, los peritos detectaron en el almacenamiento alrededor de unos 750 archivos correspondientes a imágenes de abuso sexual a menores de edad. También encontraron capturas de pantalla con información sobre movimientos bancarios y billeteras virtuales, documentos de identidad y conversaciones en chats de diferentes plataformas.

Por otro lado, se informó que el perjuicio económico estimado fue de $350.000 en efectivo, sin contar las transferencias bancarias y a billeteras virtuales. La madre de la víctima también dio a conocer que debieron reemplazar los plásticos de las tarjetas "48 veces en todo este tiempo" y que la situación de estrés generó un deterioro en la salud de su esposo.

Un fallo histórico

Finalmente, el Tribunal Oral Criminal N° 4 de Morón condenó a Novillo a 20 años de prisión por "abuso sexual con acceso carnal en concurso real con producción de imágenes de una persona menor de edad con representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales agravadas por ser la víctima menor de 13 años; corrupción de menores agravada por haber mediado intimidación, tenencia de representaciones de personas menores de 13 años de edad dedicadas a actividades sexuales explícitas y de la representación de sus partes genitales; extorsión y defraudación mediante el uso de tarjetas de crédito".

En el fallo, también indicaron que el condenado "recurrió nuevamente en reincidencia" ya que había sido sentenciado por delitos similares en 2008, 2012 y 2017. Según expresó el fiscal a TN, el tribunal se destacó por su interpretación del artículo 119 del Código Penal, que tipifica los delitos contra la integridad sexual, al considerar que el imputado concretó su intención.

La norma establece penas de reclusión o prisión desde 6 meses hasta 4 años para el abuso sexual simple, aumentando significativamente si hay acceso carnal (de 6 a 15 años), violencia, o si la víctima es menor de edad. Las penas también aumentan (pueden llegar hasta 20 años) si se dan ciertas circunstancias, como si resultara en un grave daño físico o mental para la víctima, entre otras.

 

FP/ff